Arguedas y Hobsbawm
Notas sobre un encuentro (lima, 1962).Era la primera vez que Hobsbawm visitaba América del Sur como parte de una investigación sobre cambios en sociedades agrarias... Leer más
Si Keiko Fujimori ganara las elecciones del 5 de Junio el hombre más feliz de la tierra sería, sin duda alguna, su padre, Alberto Fujimori Fujimori (AFF), quien no sólo estaría muy cerca de recobrar su libertad, sino además interpretaría esa elección como una reivindicación del oprobioso gobierno que lideró durante una década.
¿Deberíamos darle a AFF la oportunidad de celebrar la elección de su hija como presidenta y retornar, de una manera u otra, al poder?
A la opinión pública:
En los próximos días, nuestro país enfrentará un momento crucial. Como ciudadanos, tendremos que elegir a un nuevo gobernante entre dos opciones. Una de ellas es la Sra. Keiko Fujimori, cuyo entorno es el mismo que dirigió al país en la década de 1990 bajo la jefatura de su padre, Alberto Fujimori, actualmente en prisión por delitos de corrupción y crímenes de lesa humanidad.
Frente a esta circunstancia, los historiadores e historiadoras abajo firmantes expresamos nuestro más enérgico rechazo hacia el proyecto político que ella y su organización representan. El fujimorismo fue el responsable de la destrucción de la institucionalidad democrática y la formación de la mayor red de corrupción de nuestra historia, de cuyos efectos el país ha buscado recuperarse en la última década.
Por ello, en tanto estudiosos de nuestro pasado y promotores de la vigencia de la memoria histórica de nuestra nación, instamos a la ciudadanía a no olvidar el legado antidemocrático y corrupto del fujimorismo. Recordar la historia a veces nos puede resultar desagradable, pero es la única manera de ser conscientes de que hay errores que no podemos repetir para poder construir un presente digno y un futuro con esperanza.
Por medio de este documento queremos dejar constancia de nuestro compromiso, sea cual fuere el resultado de las elecciones, de defender el Estado de derecho, los valores democráticos y el pleno respeto a los derechos humanos. De igual manera, nos mantendremos vigilantes para garantizar la independencia de la investigación histórica, única forma de evitar la manipulación del discurso histórico con fines políticos.
Lima, 26 de mayo de 2011
In the coming few days, Peru faces a crucial conjuncture. As citizens, we will choose a new government from among two options. One of these options is Ms Keiko Fujimori, whose entourage also governed the country in the 1990s under the leadership of her father, Alberto Fujimori. Mr Fujimori is in prison serving a sentence for corruption and human rights abuses.
Faced with this situation, the undersigned historians wish to make public our strong rejection of the political project that Ms Fujimori and her organization represent. Fujimorismo was responsible for the destruction of democratic institutions and for the establishment of the largest corruption network in our history. The consequences of these developments are still felt in the country.
For this reason, as students of our past and as promoters of the relevance of the historical memory of our country, we urge Peruvians to not forget the antidemocratic and corrupt legacy of fujimorismo. To confront our history can be uncomfortable, but we must do so in order to understand the mistakes of the past that we cannot afford to repeat if we are to build a dignified present and a future based on hope.
This document bears witness to our commitment to defend the rule of law, democratic principles, and human rights, whatever the outcome of the election. We also undertake to remain vigilant in order to guarantee the independence of historical research, which is the only way to avoid the manipulation of historical discourse for political ends.
Lima, May 26th, 2011
Uno de los mejores trabajos que he tenido ha sido el de ser parte de editoriales vinculadas con la elaboración de textos escolares. De las tres editoriales en las que trabajé, tuve participación directa en la confección de un texto para alumnos de quinto año de secundaria (Cambios 5, Santillana). Se trata de un trabajo arduo, en el que uno siempre está contra el tiempo, debido a que el ritmo editorial es, digámoslo de modo amable, esquizofrénico. Pero, insisto, se trata de un buen ejercicio que los historiadores deberíamos tener en algún momento.
Las ventajas que uno tiene al redactar un texto escolar son múltiples: por ejemplo, uno aprende a sintetizar información, a ir directamente al grano, sin adornar demasiado el texto ni extenderlo casi hasta el infinito. La síntesis es clave aquí. Es cierto que discriminar y reducir información es algo que uno hace, pero en este caso el espacio es más reducido por lo que los malabares para que el texto cuadre en la caja de edición tienen que ser mejor afinados. Otra ventaja es que debes pensar en función de materiales de enseñanza. Es decir, el texto debe ir acompañado por una imagen que lo complemente así como de quizzes o preguntas que permitan medir lo aprendido en dicha Unidad o sección.
Mañana miércoles el historiador británico Peter Burke dará una video conferencia en la que abordará el tema de la historia sociocultural del conocimiento. Burke es ampliamente conocido por sus trabajos sobre cultura e historiografía, temas a los que ha dedicado numerosos libros y artículos, que han sido traducidos al español. En el Perú es conocido por sus trabajos sobre la cultura popular en la Edad Media así como por su libro sobre los Annales. En menor medida, ha sido leído por su investigación sobre la fabricación de la imagen de Luis XIV. Sus estudios sobre historia cultural y, en particular, uno de sus últimos libros, co-escrito con su esposa, sobre Gilberto Freyre, han circulado menos.
Los aportes de Burke están referidos principalmente al campo de las posibilidades de los historiadores y cómo ampliar las herramientas metodológicas de la historia sobre todo por medio de su contacto con otras disciplinas. Varios de sus libros se dedican precisamente a este tema, desde su clásico Formas de hacer historia hasta el ya mencionado sobre Freyre. Su presencia virtual en Lima es resultado del esfuerzo de un grupo de jóvenes colegas, que han conformado un grupo de investigación por medio del cual se han venido realizando numerosas actividades en los últimos meses.
Una de las habilidades más importantes en la labor del historiador que se enseñan en los salones de clase es el análisis de fuentes. Trabajamos sobre ella con los estudiantes, buscando que no tomen el testimonio de ningún autor o autora por cierto, así se trate de Abraham Lincoln o la Madre Teresa. Durante esta tarea buscamos promover no solo una mente donde el cuestionamiento esté presente sino también una permanente curiosidad.
Estas actitudes, y esta habilidad, es vital en nuestros tiempos y nunca ha sido más importante que el día de hoy, cuando vemos la enorme masa de información que se desborda del internet. Pero más que sermonear al estudiante sobre la necesidad de abordar críticamente esta nueva fuente de información, prefiero confrontarlos con la misma. Por ejemplo, en los minutos previos a cada clase, tengo un caballo de Troya previamente colocado en la pared del salón de clases: una pantalla donde aparecen los web site de noticias. Cambio las páginas con cierta frecuencia: CNN, The New York Times, The Guardian, la BBC, incluso la edición en inglés del Beijing Times y Pravda. A medida que los estudiantes toman asiento, leen los encabezados y yo aparezco para hacer click sobre las noticias que hayan despertado su interés, mientras cuestiono la forma en que un determinado medio y país presentan la noticia. Lo que sigue es uno de mis momentos favoritos en la enseñanza: observar a los estudiantes expresar su reacción hacia las noticias, su respuesta hacia cómo las noticias son difundidas en diferentes culturas, y su creciente y manifiesta curiosidad hacia el mundo.
He descubierto también otra herramienta que convierte este asunto en la esencia natural del análisis crítica fuera del salón de clases
de Historia: Twitter. Twitter (www.twitter.com) es descrito con frecuencia como un web site de microblogs, al cual se puede acceder por medio de smart phones que tengan cobertura de internet. Los ‘tuiteros’ (usuarios de Twitter) emplean textos cortos, de no más de 140 caracteres, para describir su día, sus pensamientos, o sus acciones (‘Fui a clase, ahora estoy corrigiendo una montaña de ensayos. ¿Alguien que quiera ayudarme? ¿Por favor?”), y los “followers” (seguidores), aquellos que están constantemente viendo la cadena de mensajes y que reciben estos mensajes públicos. La frecuencia de los “tweets” varía; dado que muchos usuarios tienen acceso a Twitter desde sus teléfonos celulares, es posible obtener respuestas instantáneas a muchas situaciones. Y para obtenerlos, ya sea que conozcas a los individuos que tuitean o no, los tweets pueden ser abiertos o privados (puedes escoger a tus seguidores, si en caso quieres limitarlos a amigos y familia). Así como con Facebook y otras redes sociales, Twitter puede brindar una experiencia poco menos que trascendental. Twitter, como la humanidad en sí misma, es con frecuencia un escenario para lo banal.
Pero Twitter puede ser también la fuente de información válida e importante. De acuerdo con The New York Times, en abril de 2010, los usuarios de Twitter emitieron 55 millones de tweets diarios. En medio de esos mensajes podemos encontrar los de la American Historical Association (AHA) (@AHAHistorians), la Biblioteca del Congreso (@LibraryCongress), y un gran número de organizaciones profesionales como de historiadores cercanos a la web. Como se hizo notar en un post anterior de julio de 2009, instituciones norteamericanas se han incorporado al Twitter. Por supuesto, aquellos en busca de humor histórico tienen @historicaltweet. El volumen de discusiones y noticias es tal que Twitter ha entregado su archivo de manera voluntaria a la Biblioteca del Congreso de EEUU con propositos académicos.
¿Cómo trasladar esta inmensa arena de discusión a los estudiantes de Historia? Me percaté del potencial del Twitter en el salón de clases cuando conversábamos con mis estudiantes sobre la fallida Revolución Verde en Irán. como les explicaba a mis estudiantes, tuve que usar Twitter para leer los tweets de iraníes, y a medida que les describía la incertidumbre con que llegaban los posts y los esfuerzos por cerrar los canales de protesta así como las estrategias para evadir la censura, mis estudiantes me dijeron que a ellos también les hubiera gustado seguir los eventos relatados.
¿Qué podemos, como docentes de Historia, tomar de una herramienta del presente como el Twitter? Si bien pocos eventos puedes ser similares a los de la Revolución Verde, Twitter ofrece a los estudiosos del pasado (y del presente) una herramienta para penetrar en la mentalidad popular de los grandes acontecimients, en particular, de las protestas sociales. Twitter constituye una gran oportunidad para obtener feedback instantáneo de amplios grupos de personas que se encuentran cerca de un evento importante. (sigue…)
El artículo completo se titula “Teaching Twitter: The History of the Present” y proviene de aquí. Su autora es Krista Sigler.
Créditos: la foto de cabecera proviene de aquí mientras que la del interior es de aquí.
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