Category : Historiadores

Historiadores

Benedicto, el Papa que se agotó; por Juan Fonseca Ariza

El breve papado de Benedicto XVI pasará a la historia como un punto de inflexión en la relación de la Iglesia Católica con el mundo. Desde los tiempos medievales, los papas han sido no solo el núcleo visible de la fe de los católicos, sino también su baluarte ante lo que ellos consideraban los enemigos de la Iglesia. La ortodoxia católica se construyó como la elaboración intelectual de la fe sencilla de la gente para protegerla de las “amenazas externas” de una modernidad que empezó a dudar de la validez intelectual y la relevancia ética de la fe católica. Muy poco se decía de los problemas internos que afectaban a la Iglesia, y muy pocos se atrevían a plantearlos públicamente. Con Benedicto XVI esto ha comenzado a cambiar.

Desde que era un joven sacerdote, Ratzinger consideró que la defensa de la Iglesia tenía que articularse intelectualmente. Aunque inicialmente se codeó con la generación de teólogos progresistas de Vaticano II, con el tiempo empezó a virar hacia posturas conservadoras. Como cardenal, se convirtió en el adalid de la doctrina ortodoxa de la Iglesia, pero con una notable profundidad teológica. A pesar de ello, corrientes progresistas como la Teología de la Liberación, sufrieron su implacable desaprobación. En verdad, Ratzinger fue un casi “vicepapa” durante el reinado de Juan Pablo II, pues mientras este conquistaba con su carisma a las masas, Ratzinger controlaba férreamente la estructura interna de la Iglesia. Ya como Benedicto XVI, tuvo que enfrentar dos crisis que se habían estado incubando en las entrañas de la Iglesia: la pederastia de algunos sacerdotes y el oscuro manejo de las finanzas vaticanas. Ante ello, intentó asumir el rol de moralizador, pero no contó con el respaldo de la jerarquía, lo que precipitó su renuncia.

Leer más
Historiadores

Cómo postular a becas de investigación

Hace unos días, fui a abrir un documento con las fechas de entrega de becas, solo para percatarme que le había puesto un título equivocado. No me entusiasma mucho postular a becas y pedir financiamiento; en realidad, me desagrada. Una vez me senté en la oficina de mi asesora y le conté que me sentía como un fraude cada vez que comenzaba una postulación. Ella me miró y dijo: “Necesitas pensar en una postulación a una beca como un ejercicio de escritura creativa”. Así que abrí Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, en busca de inspiración. Tengo un particular respeto por escribir propuestas, similar a la actitud de Mr. Bennet hacia los nervios de la señora Bennet: “Tengo a tus nervios en mi más alta estima. Son viejos amigos míos. Los he escuchado mencionar con consideración por los últimos veinte años cuando menos”.

Considero también a las postulaciones como viejos amigos que veo una y otra vez mientras los reviso uno a uno para que encajen en lo que pide cada institución. No puedo decir que siento aprecio por postulaciones que invitan a venderme a mí misma y a mi proyecto en cinco páginas o menos. Pero admito que escribir propuestas es un arte que todos los estudiantes de posgrado necesitan perfeccionar, debido que la necesidad por financiamiento externo merodea como un acompañante permanente.

Todos los estudiantes graduados deben aplicar a becas. Incluso si eres afortunado de contar con ayuda financiera de tu Departamento, deberías tener al menos algunas becas en tu CV para demostrar que has recibido ayuda externa para tu investigación. Muchos estudiantes no cuentan con el financiamiento de sus Departamentos, con lo cual postular a becas no es una elección sino una necesidad.

Leer más
Historiadores

Independencia, rituales y poder en Lima. Entrevista a Pablo Ortemberg

La reciente publicación de Rituels de Puvoir à Lima. De la Monarchie a la République, 1735-1828 (París: EHESS, 2012), obra de Pablo Ortemberg, antropólogo argentino y doctor por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) bajo la asesoría de Nathan Wachtel, es más que bienvenida, dado que se trata de un trabajo de casi diez años de investigación en varios archivos y bibliotecas. Con el advenimiento del Bicentenario, este trabajo se suma a los que se han venido produciendo y que buscan ofrecer enfoques originales a lo que significó la transición del régimen colonial hacia uno republicano y liberal. El uso de los rituales fue una estrategia de primer orden, como lo demuestra el autor, y permitió crear un espacio común de prácticas y comportamientos interiorizados, los mismos que favorecían una experiencia sensorial de control político y social por parte de los administradores estatales sobre una determinada población.

El libro, a mi entender, es importante por tres motivos. En primer lugar, el marco temporal rompe con la división tradicional que coloca a la Independencia en 1820, o según las preferencias más recientes, con las Cortes de Cádiz en 1810. Al hacer uso de un espacio temporal amplio, es posible entender de manera más clara los cambios y la consolidación del nuevo sistema simbólico que adoptó la joven República, en su intento por mantener el edificio de legitimidad de los Borbones pero bajo un ropaje distinto. En segundo lugar, si bien el texto se concentra en Lima –bastión del poder colonial y poscolonial a la postre-, el libro se inserta en un contexto mayor de consolidación de estados-nación en un momento de agitación revolucionaria, que podríamos traer desde fines del siglo XVII en Gran Bretaña y que continúa con EEUU y Francia para luego trasladarse al mundo hispanoamericano. Más allá de las diferencias, las autoridades compartieron preocupaciones similares. Finalmente, este estudio es un provocador trabajo de antropología histórica, que estuvo en boga en los 80s y que fue adoptada por la nueva historia política para escapar al análisis institucional del Estado, un enfoque por demás agotado.

Para conocer un poco más de la obra y de su autor, le enviamos algunas preguntas vía email a Buenos Aires, donde Pablo radica actualmente. Esperamos que alguna editorial se anime a traducirlo pronto. Más información sobre el libro en este link.

Leer más
Historiadores

Aprendiendo de América Latina, por Christine Mathias

El más reciente número de Perspectives in History, la publicación mensual de la American Historical Association, trae un dossier titulado “El Futuro de la Disciplina”, como una suerte de tributo por el cincuenta aniversario de la revista. Entre los artículos dedicados a esta temática, hay uno particularmente interesante, escrito por Christine Mathias.

El artículo, publicado originalmente en inglés, se titula “Learning from Latin America” y ofrece una excelente reflexión sobre la forma cómo la Historia es percibida en América Latina y de qué manera puede explicar recientes eventos políticos, como lo ocurrido con la destitución del Presidente Fernando Lugo, aun cuando ese interés por el pasado no es proporcional a los escasos recursos destinados por los gobiernos a la investigación histórica en la región.

Christine Mathias es estudiante de doctorado en historia en Yale University y becaria de Fulbright en Argentina. Su tesis examina la conquista del Gran Chaco, una región de tierras bajas que cruza Argentina, Bolivia y Paraguay, y analiza las estrategias políticas usadas por los caciques aborígenes para sobrellevar la violencia del estado.

Leer más
Historiadores

James C. Scott, el profesor que aprende de los campesinos

James C. Scott, cientista político de la Universidad de Yale, comparte su granja de 46 acres con un grupo de gallinas, ganado y una colonia de abejas. Para Scott, la granja, ubicada al noreste de New Haven, es tanto un lugar de reposo como un ejemplo de conocimiento local que ha defendido en una carrera de cinco décadas y en un conjunto de libros muy influyentes. “Estoy muy orgulloso de saber cómo trasquilar una oveja como de todo lo demás”, dice Scott, que acaba de cumplir 76 años el pasado domingo, mientras se encuentra sentado en una mecedora cubierta con piel de oveja. Los logros profesionales de Scott son ciertamente considerables, incluso si en la nota biográfica de su nuevo libro, Two Cheers for Anarchism, menciona un status de “mediocre” criador de abejas junto con su membresía en la American Academy of Arts and Sciences. Él es fundador del programa de estudios agrarios de la Universidad de Yale así como el fundador no-oficial de los “estudios de resistencia”, entre los cuales su libro, Weapons of the Weak (1985), es considerado una especie de Biblia.

Y su influencia va más allá de la izquierda académica, gracias a Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed (1998), una crítica magistral que ha sido citada y debatida por igual por los libertarios y partidarios del libre mercado del Cato Institute (que recientemente dedicado un número especial de su revista online al libro), economistas desarrollistas y seguidores del Movimiento Occupy Wall Street. “Él es uno de los que ha realmente demostrado las inintencionadas malas consecuencias de quienes que pueden planear una ciudad, una economía o una sociedad entera, pero que no es ideológico acerca de ello”, dice el cientista político conservador Francis Fukuyama. Scott es también es tipo de gran pensador (y escritor talentoso) que tiene todo lo que ya no existe en su campo académico, según dicen sus colegas: el último de un grupo de teóricos sociales del siglo XX con mirada amplia, que vuelve a Max Weber para incorporar las reflexiones de la ciencia social en el amplio devenir de la historia, aun cuando él recomienda cautela en poner mucha fe en la teoría. “Él marcha a su propio ritmo”, dice Ian Shapiro, un colega de muchos años en el Departamento de Ciencias Políticas de Yale. Mientras muchos de los cientistas sociales apartan los problemas durante la investigación, “Jim siempre comienza con problemas del mundo real”, dice Shapiro. (…)

Leer más
1 3 4 5 6 7 30