Historiadores

Sobre la (nueva) propuesta de creación de un Colegio de Historiadores en el Perú

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Leo, con preocupación, que ha sido aprobado un proyecto de ley que propone la creación de un Colegio de Historiadores en el Perú. No se trata de una noticia que me coja desprevenido o de sorpresa. Se trata, en realidad, de una versión corregida de un proyecto similar que se presentó en 2009 y que terminó siendo bloqueado ante el rechazo de un sector mayoritario de la comunidad de historiadores nacionales y extranjeros.

En aquella ocasión expuse las razones por las cuales no estaba de acuerdo no con la creación de un Colegio de Historiadores sino con la forma en que este estaba planteado. No quiero referirme en extenso a dichas razones (que pueden ser leídas aquí junto con el debate que provocó dicho proyecto de ley), sino ofrecer algunas ideas que expliquen la insistencia de un proyecto de esa naturaleza y a la vez permite analizar algunos aspectos de la comunidad de historiadores e historiadores peruanos y peruanistas.

En esta ocasión, el proyecto ha sido impulsado por el Frente Pro Colegio de Historiadores del Perú (FPPHP), un ubicuo grupo de historiadores en la web, con blog propio, Facebook y Twitter. Además de defender la propuesta que los une, también se dedican a opinar sobre el panorama mundial (están a favor, por ejemplo, de la independencia de Escocia y se oponen al actual régimen sirio) así como a temas más cercanos, siempre ligados con una visión más que conservadora de la sociedad y la política, como señalar que el candidato Santorum es su favorito para ganar las elecciones de EEUU y recomendar que el Partido Republicano de EEUU se mantenga unido para “derrocar democráticamente al inefable Presidente de los EEUU”.

Pero opiniones más, opiniones menos, hubiese sido más provechoso saber quiénes conforman este grupo y las razones detrás de la persistencia por crear un Colegio que no solo va a afectarlos a ellos sino al resto de historiadores e historiadoras del país y el extranjero. No han expuesto su proyecto en foros públicos a nivel nacional por lo que, me temo, el suyo es un proyecto que busca beneficiar a una camarilla ultraconservadora valiéndose de contactos con políticos o congresistas específicos para llevar el proyecto al pleno y buscar su aprobación, la cual, no tengo dudas, sería nefasta para el ejercicio de nuestra profesión.

Pero la aparición de proyectos como este no es responsabilidad exclusiva de grupos en pos de notoriedad o puestos académicos. Creo que refleja las falencias propias de nuestra comunidad académica, al menos en dos aspectos: la ausencia de una institución efectiva y fuerte que pueda regular la aparición de proyectos así; y la carencia de espacios a nivel nacional donde podamos discutir los problemas que tenemos como profesionales en el análisis del pasado sin ser sorprendidos por propuestas como la que ahora nos ocupa. En vez de eso, hemos favorecido la “balcanización” de nuestras escuelas académicas, en vez de formentar la circulación de experiencias, aprendizajes e ideas, que es la clave de toda historiografía exitosa.

Sí creo que debe haber agremiación de historiadores –como espero explicarlo en un futuro post sobre la Academia Nacional de Historia– y que esta es una demanda presente en los colegas de diversas partes del país, como me lo comentaron los colegas de la Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco. Ellos han visto cómo otras carreras han podido recibir mejores beneficios del turismo al agremiarse y crear organizaciones formales, mientras que la ausencia de algo similar entre los historiadores los ha privado de obtener una mejor posición. Espero que el Congreso Nacional de Historia que se desarrollará en agosto próximo pueda ser un espacio donde este y otros temas que nos preocupan sean discutidos y las experiencias se compartan, para beneficio de todos nosotros.

Proyecto de Ley que crea el Colegio de Historiadores del Perú (diciembre 2011)

 

Créditos: la imagen de cabecera proviene de aquí.

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José Ragas
Soy Ph.D. en Historia por la Universidad de California, Davis y Mellon Postdoctoral Fellow en el Departament of Science & Technology Studies en Cornell University. Mi investigación se centra en la formación de sistemas biométricos y tecnologías de identificación. Para conocer más sobre mis investigaciones, pueden visitar mi perfil o visitar mi website personal: joseragas.com.
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  • Angel Maurtua

    Aunque aún existe la polémica entre sí la Historia es ciencia o humanidades, más allá de esto, es un daño pretender que la memoria de los pueblos (oral, escrita, monumental, digital…) pueda estar subyugada a un grupo de colegiados, asusta. Es un derecho de cada hombre recrear la historia de su entorno (desde lo más intimo hasta lo más social). No se puede aglutinar a la Historia en la inscripción y aprobación de algunos como panacea para el futuro, la Historia es responsabilidad de todos, reitero, no sólo del que maneja el aparato erudito, o las ciencias auxiliares de la historia (que eso se lee y aprende).

    Además que esta colegiatura, trae una cola de lucro económico, de discriminación y de triangulación de poderes al colocar unas propuestas “convenenciosas” en apoyarse en algunas leyes, o de escoger escenarios, facilitando a ciertas personas.

  • No entraré al debate de un asunto que le compete a historiadores y yo no lo soy. Pero sí soy historiador de arte y estoy absolutamente contrariado por la inclusión discriminadora que se nos hace en este proyecto de ley. Cuando indican “no habrá discriminación con los historiadores del arte” ya se nos está discriminando ¿a propósito de qué se plantea así nuestro ejercicio? La Historia del arte es una disciplina absolutamente distinta a la de la Historia, y mucho menos subordinada a ella.

    Luego de la discriminación objetada, el texto nos menosprecia: “historiadores del arte, historiadores en economía u otras denominaciones”. La historia del arte es una carrera profesional, no una dedicación. Uno se titula de historiador de arte, no somos una denominación.

    Y, finalmente, nos reconocerán si acreditamos el “grado o título en Historia” lo cual es ridículo.

    Señores historiadores tomen sus decisiones y que tengan todos los éxitos que se merecen pero dejen en paz a la historia del arte y aprendan que es una disciplina autónoma.