Historia popular y textos escolares en América Latina
Uno de los mejores trabajos que he tenido ha sido el de ser parte de editoriales vinculadas con la elaboración de textos escolares. De las tres editoriales en las que trabajé, tuve participación directa en la confección de un texto para alumnos de quinto año de secundaria (Cambios 5, Santillana). Se trata de un trabajo arduo, en el que uno siempre está contra el tiempo, debido a que el ritmo editorial es, digámoslo de modo amable, esquizofrénico. Pero, insisto, se trata de un buen ejercicio que los historiadores deberíamos tener en algún momento.
Las ventajas que uno tiene al redactar un texto escolar son múltiples: por ejemplo, uno aprende a sintetizar información, a ir directamente al grano, sin adornar demasiado el texto ni extenderlo casi hasta el infinito. La síntesis es clave aquí. Es cierto que discriminar y reducir información es algo que uno hace, pero en este caso el espacio es más reducido por lo que los malabares para que el texto cuadre en la caja de edición tienen que ser mejor afinados. Otra ventaja es que debes pensar en función de materiales de enseñanza. Es decir, el texto debe ir acompañado por una imagen que lo complemente así como de quizzes o preguntas que permitan medir lo aprendido en dicha Unidad o sección.
