Warning: A non-numeric value encountered in /home/historiaglo/public_html/wp-content/themes/hgol/header.php on line 10

Warning: A non-numeric value encountered in /home/historiaglo/public_html/wp-content/themes/hgol/header.php on line 11
Historiografia Archives - Page 2 of 2 - Historia Global Online

Tag Archives: Historiografia

Historiadores

Arguedas y Hobsbawm: notas sobre un encuentro (Lima, 1962)

Arguedas y Hobsbawm: notas sobre un encuentro (Lima, 1962)

El encuentro ocurrió en 1962 y era la primera vez que Hobsbawm visitaba América del Sur como parte de una investigación sobre cambios en sociedades agrarias, especialmente en Cusco, sobre lo cual publicaría años después (1). Para ese entonces, Hobsbawm no era del todo desconocido en estas regiones, aunque aun predominaba la influencia de la historiografía francesa, pero ya se estaba produciendo un lento agotamiento de la misma, que haría que en los años setenta los cientistas sociales estuviesen abiertos a encontrar en la historiografía marxista británica esa preocupación por lo social que la tercera generación de los Annales no solo había perdido sino de la cual había renegado.

No conocemos mucho sobre las circunstancias de su encuentro, pero Arguedas parecía ser alguien idóneo para explicarle a Hobsbawm lo que estaba ocurriendo en los Andes, en un momento no precisamente tranquilo para el país. Una Junta Militar gobernaba el país y la agitación en el campo estaba comenzando a mostrar algunos síntomas de lo que serían los próximos años, con la toma de tierras y las guerrillas de 1965.

Leer más
Historiadores

¿Cuántos historiadores se necesitan para cambiar un foco?

Esta es la pregunta que ha mantenido ocupadas, por lo menos, a tres generaciones de historiadores, quienes, desde sus respectivas áreas de estudio, han tratado de brindar una respuesta satisfactoria. Algunos han hecho cálculos que han sido tildados de minimalistas. Otros, queriendo agradar a la platea y atraer la atención de las cámaras, han proyectado una serie de estimados que los pusieron bajo la categoría de ‘maximalistas’ (un término que en realidad escondía una acusación de ‘apocalípticos’ o ‘chiflados’, según se quiera ver).

Lo cierto es que diversas entidades académicas han creado fondos y organizado donaciones que permitan el trabajo multidisciplinario en torno a esta pregunta. El American Historical Association hizo eco de esta preocupación y dedicó dos paneles al tema, sin que se pueda llegar a un acuerdo. La propuesta original tuvo que ser retirada de su web ante los comentarios ácidos que ahí comenzaron a aparecer. Cuando parecía que la pregunta iba a quedar sin resolver, alguien se animó a hacer un tímido intento de responder esta interrogante. Aquí va.

Leer más
Especiales

El debate sobre la enseñanza de la Historia en Gran Bretaña

Hace unos días se reunieron en la BBC el actor Colin Firth, el editor de The New Left Review Tariq Ali y el historiador Niall Ferguson para conversar sobre las reformas en la currícula de Historia que se busca implementar en los siguientes meses. Tanto Ali como Ferguson están de acuerdo en que la forma como se enseña Historia en las escuelas no es la más adecuada. Para Ferguson hace falta una cronología adecuada que permita entender los hechos que pueden parecer aislados a primera vista. Ali concuerda con esta naturaleza fragmentaria de la Historia, tal como es enseñada en la actualidad. Asimismo, el proceso histórico ha sido reducido a una serie de categorías o cadenas de causa-efecto, que solo favorecen simplificaciones antojadizas de interpretación, las cuales a su vez son replicadas por los medios de comunicación.

En un segundo plano, la crisis económica ha afectado severamente a las instituciones británicas, tal como ha ocurrido en otras partes del mundo, y las ha forzado a reducir significativamente sus presupuestos, con menoscabo para las Humanidades y quienes las producen y enseñan. Ello ha provocado una serie de violentas manifestaciones por parte de los estudiantes de la isla, quienes han reclamado por lo que parece ser un ataque no solo al tema presupuestario de la universidad pública británica, sino al futuro de la misma en cuanto a competitividad y oferta de enseñanza.

La confluencia entre estos dos aspectos que afectan directamente la enseñanza de la Historia (tanto su producción como su enseñanza) debería llamar la atención de quienes están involucrados en ambas fases del proceso de que es un proceso mundial y que va a afectar a la disciplina en cada país, obligando a su reevaluación. Si no, miren lo que viene ocurriendo en Chile y otras partes del mundo.

Para alimentar el debate sobre los cambios en la currícula escolar británica, he traducido un texto aparecido en The Guardian y escrito por Antony Beevor. “In defence of History“, es un alegato por una historia adecuada a los tiempos actuales y que demuestre, de manera concreta y abierta, por qué es importante, pero sin otorgarle el aire moral que se pretendía otorgarle a su aprendizaje en las décadas pasadas.

 

Antony Beevor. En defensa de la Historia

¿Es la Historia un producto acabado? Nuestro sistema educativo escolar parece considerarlo así. Por lo general, pareciera que la enseñanza de la Historia es percibida por el sector educativo como un equivalente de la enseñanza de las lenguas muertes: un lujo innecesario de épocas pasadas, y algo que el mundo actual no necesita. En los debates más recientes sobre la currícula nacional, la Historia ha merecido el estatus de “asunto innecesario” (inessential subject). Esto constituye un grave y miope error.

En un nivel puramente práctico, la Historia es importante porque ofrece las habilidades básicas que los estudiantes necesitan para adentrarse en la Sociología, Política, Relaciones Internacionales y Economía. La Historia es también la disciplina ideal para quienes desean seguir la carrera de Derecho, así como ser funcionarios públicos o en el sector privado. Esto se debe a que la Historia enseña a los estudiantes a investigar y evaluar información, a organizar hechos y desarrollar argumentos, y a obtener conclusiones lógicas. La escritura de un ensayo entrena a los jóvenes a escribir informes y preparar exposiciones. Y, según los empleadores, estas son habilidades que los egresados carecen.

La Historia también es necesaria porque ayuda a explicar eventos actuales. ¿De qué manera la cultura y el capitalismo occidentales han dominado el mundo? ¿De qué forma las culturas aparecen y caen? Eso es lo que necesitamos saber, porque de otro modo no podremos comprender las consecuencias del despegue de China, India y Brasil, el debilitamiento de Estados Unidos ni la decadencia económica y política de Europa. La Historia no nos brinda las respuestas, pero definitivamente ayuda a centrar nuestras preguntas y nuestro entendimiento de las fuerzas que existen en el mundo de hoy.

Naturalmente, la Historia puede ser fácilmente manipulada. Necesitamos conocer la historia para detectar cuando nuestros líderes establecen paralelos falsos, como el Presidente Bush cuando comparó el 9/11 con Pearl Harbor, o Tony Blair al referirse a Saddam Hussein como Hitler. Los medios de comunicación son también responsables por hacer fáciles comparaciones que terminan siendo equívocas. Como votantes, y como ciudadanos, debemos ser capaces de ver a través de estas peligrosas distorsiones.

Los profesores, quienes son los responsables en esta materia, tienen poco tiempo para dedicar al análisis de estos temas. Cada año, las horas dedicadas a la enseñanza de la Historia han ido reduciéndose más y más. Junto con Albania e Islandia, Gran Bretaña es en la actualidad uno de los pocos países en Europa en los que el aprendizaje de la Historia no es obligatorio después de los 14 años de edad. Peor aun, el curso es enseñado en módulos aislados de conocimientos especializados.

¿Cómo podrá un niño interiorizar estos procesos sin una línea de tiempo? Una década parece para ellos un largo periodo de tiempo, por lo que un siglo, sin mencionar un mileno, está más allá de su imaginación. Algún tipo de comprensión de los eventos más importantes de Gran Bretaña y el mundo es esencial para brindar un contexto y un referente cronológico. Un amigo que enseña historia de la medicina a doctores graduados, me comentaba que no podía usar términos como “Napoleónico” o “Victoriano”. Sus altamente preparados estudiantes habían escuchado sobre Napoleón y la Reina Victoria, pero muchos no sabían en qué época habían vivido.

Pero además, la Historia es –o debería ser– interesante. Pese a que alguna vez fue descrita como “una maldita cosa después de la otra”, tanto la secuencia de causa y efecto como los detalles de la misma son fascinantes. Tratando de rehuir esto, muchos profesores que carecen de entrenamiento histórico se colocan naturalmente a la defensiva, temiendo que los temas puedan resultar siendo aburridos para sus alumnos. Sabiendo que el único contacto que estos tienen con la Historia es a través de películas o series, los profesores se sientes tentados a profundizar el proceso, utilizando programas como Blackadder para enseñar la Primera Guerra Mundial. En medio de una creciente sociedad post-escritura donde reina la imagen en movimiento, la historia convertida en ficción parece ser la norma.

Ya la televisión y el cine han influido en las escuelas y los estudiantes para escoger “Hitler and the Henries” como tema para sus exámenes, simplemente porque se sienten más cómodos con algo que ellos reconocen. Pero como Simon Schama discute acertadamente, hay muchos otros periodos y eventos que son igualmente interesantes y muy relevantes. Se necesita algo más que un enfoque narrativo para atrapar la imaginación de los jóvenes. Esto no debería ser difícil. Desde Edward Gibbon en el siglo XVIII, los historiadores británicos han utilizado una prosa que apunta a ser narrativa y cubrir un amplio espectro, en marcado contraste con el enfoque analítico usado en el resto de Europa.

Los críticos podrán decir que la Historia tal como se hace en Gran Bretaña es muy local y hace que inmigrantes y aquellos de otras culturas se sientan excluidos. Pero si el tema es enseñado de forma apropiada, los jóvenes podrán aprender cómo este país, desde sus inicios, ha absorbido sucesivas olas de migrantes. Enseñar la historia del imperio británico está relacionada, para bien o para mal, con la del mundo. El imperio nos hizo lo que ahora somos, formando nuestra identidad nacional. Un país que no entiende su propia historia difícilmente podrá respetar la de otros.

Nunca podría argumentar que los historiadores o los profesores de Historia tienen un rol moral. Su principal obligación es la de entender la mentalidad de una época y de transmitir ese conocimiento: no la de aplicar los valores del siglo XXI a épocas pasadas. Ni menos simplificarlos para propósitos morales. Es absolutamente correcto exponer los horrores del comercio trasatlántico de esclavos, pero el papel de los líderes africanos que participaron de este comercio también debe ser explicado. Y también el hecho que el comercio de esclavos en Medio Oriente fue más antiguo y letal. Sin lugar a dudas, este provocó la muerte de muchas más víctimas en circunstancias particularmente horribles.

Además, la Historia tampoco debe ser utilizada para inculcar virtudes ciudadanos. Aun cuando ofrece el acervo más rico de ejemplos y dilemas morales, los cuales conforman la materia prima de la ficción, el gran drama y la vida en sí misma. Sin un entendimiento de la Historia, nos vemos política, cultural y socialmente empobrecidos. Si sacrificamos la Historia a la presión económica o a recortes presupuestales, perderemos una parte de quiénes fuimos.

Créditos: La imagen de la cabecera proviene de aquí, mientras que la de Beevor de aquí.

Leer más
Historiadores

Carmen Mc Evoy y la nueva visión de la Guerra del Pacífico

Alejandro San Francisco, profesor del Instituto de Historia de la PUC Chile y especialista en la Revolución de 1891, ha publicado un interesante artículo en la revista chilena Capital, en el que elabora un balance de las nuevas publicaciones sobre la Guerra del Pacífico y cómo estas han permitido un replanteamiento de dicho episodio respecto a las visiones anteriores.

Y en este revisionismo, San Francisco destaca los estudios de nuestra compatriota Carmen Mc Evoy sobre el tema, especialmente su artículo “De la mano de Dios: el nacionalismo católico chileno y la Guerra del Pacífico, 1879-1881”, publicado en el n. 5 de la revista Bicentenario. Revista de Historia de Chile y América (vol. 5, n. 1, 2006) y reeditado en Histórica (vol. 28, n. 2, 2004).

La nota hace especial referencia a la nacionalidad peruana de Mc Evoy y su aporte al debate sobre un tema de permanente actualidad. El texto incluye asimismo una bibliografía muy útil de la producción historiográfica chilena sobre la Guerra del Pacífico.

Leer más
1 2