Crecimiento económico y Revolución Industrial (1000-2000 d.C.)

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

No es difícil adivinar cuál será su primera pregunta, si han comenzado a leer el gráfico desde la izquierda: “Un momento, India era la economía más grande hacia el inicio de la era cristiana?” Sí, India.

En el año 1, India y China albergaban un tercio y un cuarto de la población mundial, respectivamente. De ahí que no sea una sorpresa que dirigieran un tercio y un cuarto de la economía mundial, respectivamente.

Antes de la Revolución Industrial, no existía algo parecido a un crecimiento derivado del ingreso por productividad. En los miles de años previos a la Revolución Industrial, la civilización estuvo atascada en una trampa maltusiana. Si mucha gente moría, los ingresos tendían a incrementarse, y los trabajadores se beneficiaban de una estable provisión de cultivos. Si mucha gente nacía, los ingresos caían, lo cual conducía a más muertes. Esto explica la “trampa maltusiana”, y explica por qué las poblaciones alrededor del mundo tenían un Producto Bruto Interno tan parecido.

El arte de quemar libros. Ray Bradbury (1920-2012) y Fahrenheit 451 en novela gráfica

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

Para algunos, quemar libros es un acto noble, purificador, que nos libra de las influencias perniciosas de escritores contrarios al sistema. Para otros, es una salvajada, propia de dictadores y sociedades autoritarias que no respetan el libre pensamiento. Sin embargo, existe un tercer grupo de personas que considera que lanzar libros a la hoguera es un oficio como otros, una forma de ganarse la vida, como quien reparte cartas, arregla el césped o trabaja en un supermercado.

Este último es el caso de Guy Montag, personaje de la novela de Rad Bradbury, Fahrenheit 451 (1953). Para él, quemar libros y recibir un sueldo es una rutina, que no se compara con la motivación de hacer su trabajo “por el bien de la humanidad”.

Al igual que Animal Farm, la novela de Ray Bradbury se inserta en un tipo de literatura en los años de la Guerra Fría, y en la que se explora la posibilidad de cómo el totalitarismo había permeado a la sociedad y la amenaza que significaba para el futuro. Si Orwell había establecido su Animal Farm en un espacio imaginario, el de una granja (aunque pensando en Gran Bretaña), en su siguiente obra, 1984, se acercará al terreno de la distopía al proyectar este temor hacia un futuro a mediano plazo.

¿De qué murió realmente Lenin?

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

Adolfo Hitler no es el único dictador cuyos registros médicos fueron reabiertos esta semana. Como parte de la conferencia anual sobre la muerte de personajes famosos en la Universidad de Maryland, los investigadores han reabierto el caso de Vladimir Lenin, el desaparecido líder soviético de quien se cree murió a causa de la sífilis.

En realidad, esta enfermedad venérea pudo no haber sido la causante de la muerte de Lenin, según informa Associated Press:

El padre del líder bolchevique falleció a los 54 años y ambos pueden haber sufrido el atrofiamiento de las arterias. El estrés es también un factor de riesgo para sufrir ataques, y no hay duda alguna que el líder comunista estaba bajo mucho estrés, afirmó el neurólogo Harry Vinters, de UCLA.

“Siempre hubo alguien intentando asesinarlo”, dijo Vinters.

Bibliografía sobre América Latina. Periodo intermedio (1750-1900)

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

En el mundo académico norteamericano se denomina “middle period” al periodo que va desde el apogeo de los Borbones hasta la consolidación de los estados nacionales a fines del siglo XIX. Pese a que puede ser un término que no circula mucho fuera del mundo anglosajón, vale la pena discutir sus alcances.

Una de sus principales ventajas, a mi entender, es que rompe con el marco cronológico al que estamos acostumbrados a analizar la historia de la región: reformas borbónicas, Independencia, post-Independencia y formación del Estado-nación. Se trata de etapas que han sido estudiadas de manera separada una de otra, teniendo al Estado-nación como una suerte de paradigma al que todos los países debían haber llegado. Pero el mayor problema que encuentro en esta secuencia es el de poner la Independencia como un quiebre que marca un antes y después en los países latinoamericanos.

Solo desde la década de 1990 con los trabajos de Francois-Xavier Guerra se comenzó a repensar el periodo de Independencia llevándolo más atrás, hacia la época de las Cortes de Cádiz. Se trató de un desplazamiento afortunado: ahora sí era posible analizar más de cerca el quiebre de la metrópoli y la manera en que las posesiones ultramarinas entraban en un circuito de negociación transatlántica y a la vez transcolonial. Veinte años después de la propuesta de Guerra, ninguna otra propuesta parece haber sido tan ambiciosa y tan poco aprovechada -con notables excepciones, por supuesto-, pues las mismas limitaciones metodológicas persisten: seguimos pensando el espacio colonial americano como si fuesen países autónomos y regiones sin contacto entre ellas.

Alemania y la reedición de Mein Kampf, de Adolfo Hitler

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

La existencia de dos “Alemanias” se hizo visible durante la reciente controversia que involucró a Gunter Grass y sus comentarios respecto de Israel como una amenaza al orden mundial. De un lado se encontraban las élites políticas e intelectuales que condenaron los comentarios del novelista. Del otro se hallaba el público, que simpatizó con Grass y su queja sobre un “garrote” que blandía sobre el pasado alemán.

Ahora, Alemania está tomando la iniciativa en lo que se llama la “normalización”. El estado de Bavaria ha anunciado que en 2015 publicará Mein Kampf, de Adolfo Hitler, que apareció por primera vez en 1925. Un segundo volumen fue lanzado en 1926. El libro fue escrito en la prisión de Landsberg, donde Hitler fue encarcelado luego del fallido putsch de la cervecería en 1923.

Se podría decir que Hitler fue hecho en Bavaria. Dejó Austria para servir en el Reichwer antes que en el ejército austríaco, en el cual fue obligado a enlistarse. Luego de la Primera Guerra Mundial, Hitler comenzó su ascenso en Bavaria, donde lanzó el golpe de estado que fue apoyado por numerosos aristócratas locales, incluyendo los Bechsteins, quienes ayudaron a financiar el Partido Nazi. Bavaria fue la cuna de movimientos de la derecha en la post-guerra, de los cuales Hitler participó con el Partido Nazi. su talento, que no ha sido reconocido en Alemania, fue el de unificar los varios grupos dispersos en una poderosa organización. Munich incluso llegó a ser considerada como la “Haupstadt der Bewegung”, la capital del movimiento. De modo que Bavaria tiene mucho que contemplar y lamentarse cuando mira a su pasado.

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