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Historia Global: Perspectivas y tensiones desde América Latina

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El presente texto corresponde al estudio introductorio del libro Historia Global: Perspectivas y Tensiones, editado por Carlos Riojas & Stefan Rinke (Stuttgart, 2017). Agradecemos al profesor Riojas por permitirnos reproducir aquí el ensayo.

Estudio Introductorio, por Carlos Riojas & Stefan Rinke

La idea central que nos ha inspirado para escribir este libro radica en estudiar la historia desde una perspectiva de interconexión de hechos, como una alternativa a su similar de índole comparada. Con esta premisa, nuestro enfoque se inscribe directamente en lo que se conoce como historia global. Desde hace años esta aproximación se discute ampliamente en diversos países, pero con un notable sesgo desde las visiones europea, norteamericana y asiática, lo que implica también el predominio lingüístico de los circuitos anglosajones en esta discusión, en detrimento de otras concepciones de lo global.

No obstante el sesgo señalado, este intenso diálogo tiene como finalidad responder a la siguiente pregunta: ¿por qué se presentó el auge en occidente y la caída de oriente como un actor clave en la escena global, especialmente en lo que concierne a la modernización de su sistema económico mediante el proceso de industrialización? Consideramos que hasta el momento América Latina se encuentra sub-representada en este debate, no obstante al reciente interés por este continente manifestado, por ejemplo, en el XVII Congreso de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), efectuado en Berlín, en 2014, cuyo título principal del evento refleja un esfuerzo por inmiscuirse en dicha reflexión: “Entre Espacios: la historia latinoamericana en el contexto global”. La gran mayoría de quienes contribuimos en esta obra somos también miembros del Colegio Internacional de Graduados “Entre Espacios”, que organizó el mencionado Congreso en Berlín. Cabe mencionar que este primer Colegio México-Alemán es pionero en su tipo, el cual se dedica al estudio de la historia y del presente de la globalización. Dentro de este contexto académico-institucional, decidimos aportar un grano de arena a semejantes iniciativas mediante dos actividades concretas: la formación de un grupo de trabajo en el marco de AHILA denominado: “América Latina en la historia global”; y la organización de un primer seminario en la Universidad de Guadalajara (México) sobre “Historia global, historia por área cultural o historia nacional: tensiones y nuevas perspectivas”. Precisamente el libro que usted tienen en sus manos es uno de los resultados de dicho seminario. A continuación abundaremos más sobre el seminario en sí, presentaremos los objetivos generales y específicos del libro, y por último, ofreceremos una breve descripción de las contribuciones con la finalidad de ubicar su inserción en el enfoque de historia global.

El seminario se llevó a cabo el 13 y 14 de noviembre de 2014 en las instalaciones del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas de la Universidad de Guadalajara, localizadas en Zapopan, Jalisco. Los organizadores del evento por parte de México fueron el Departamento de Estudios Regionales-INESER y la maestría en Relaciones Económicas Internacionales y Cooperación, ambas instancias de la Universidad de Guadalajara; mientras que por Alemania fueron el Instituto de Estudios Latinoamericanos y el Colegio Internacional de Graduados “Entre Espacios”, ambos de la Universidad Libre de Berlín. En su momento, el objetivo general del seminario, que posteriormente devino el de este libro, fue promover un abierto diálogo, entre diferentes investigadores, en torno a la historia global. La discusión progresó y ahora podemos reconocer al menos cuatro elementos o factores básicos que componen nuestro objetivo general, los cuales veremos con mayor detalle una vez enunciados, a saber:

¿Cuáles son las características mínimas que la literatura especializada reconoce como historia global?

• Esta primera aproximación a dichas características está lejos de ser exhaustiva, más bien nos permite poner en la palestra una serie de tensiones analíticas e impulsar el surgimiento de nuevas propuestas o interpretaciones derivadas de la visión en cuestión.

• Dada la relativa sub-representación de América Latina en este debate, lo anterior toma una importancia esencial si pensamos la influencia histórica de las diversas áreas culturales que componen el globo, o en su defecto, la arraigada tradición de las historias nacionales (donde el caso de México resulta un buen ejemplo en este sentido).

• Un cuarto y último factor importante en el enfoque de historia global es que considera en sus explicaciones la influencia de una multiplicidad de conexiones y entrelazamientos, susceptibles de establecerse en las ciencias históricas en general, o también, en una variedad de historias específicas, que en conjunto no están exentas de recibir una serie de impactos derivados de eventos de mayor envergadura manifestados a través del tiempo y el espacio, donde obviamente América Latina no es ajena a ello.

portadaEn 2007 y 2008 se publicaron dos importantes libros, con tradiciones académicas distintas, sobre historia global. El primero de ellos apareció en Alemania, fue coordinado por Sebastian Conrad, Andreas Eckert y Ulrike Freitag, lo titularon Globalgeschichte. Theorien, Ansätze, Themen. Mientras que el segundo se editó en Francia, compilado por Laurent Testot, cuyo nombre fue Histoire global. Un nouveau regard sur le monde. Ambos ejemplares, en los que colaboraron una amplia gama de autores, contienen una serie de trabajos clave para entender la naturaleza de aquello que se denomina historia global. Entre los textos citados están, por ejemplo, los pioneros aportes de Immanuel Wallerstein mediante su The modern world system (1974) o Civilisation matérielle, économie et capitalisme de Fernand Braudel (1979); a esta lista se agregan los controversiales libros de Jared Diamond: Guns, germs and steel (1997) y Collapse (2006); de igual forma sobresalen las contribuciones de Chirs Bayly con The birth of modern world (2005); de Emmanuel Le Roy Ladurie a través de su Histoire du climat depuis l’an mil (2009), Die Verwandlung der Welt (2009) de Jürgen Osterhammel o The great divergence de Kenneth Pomeranz (2000), entre otras referencias destacadas que aluden a la historia global.

Segundo, en estas conexiones se manifiesta una amplia variedad de historias otras, que en el corto y largo plazos le dan sentido a un periodo de tiempo dado. Por lo tanto, el esfuerzo se dirige hacia la detección de las conexiones, las redes (independientemente de su grado de estructuración y densidad) o los mecanismos de difusión susceptibles de manifestar ciertas convergencias o constelaciones cuyo lindero no se circunscribe a un área geográfica en específico, tal como lo demuestra Sebastian Conrad para el caso de la Ilustración, ni tampoco el grado de influencia es constante a través del tiempo. Las diferencias entre historias, actores, espacios o procesos no se traducen de manera inmediata en la eliminación de unas a favor de las otras, tampoco se conciben como fenómenos aislados o fragmentados. Más bien, el reto de la historia global consiste en estar atentos a la permeabilidad entre variados mundos o culturas, a la interacción o a la interdependencia en diferentes escalas espaciales con la intención de explicar problemáticas con un mayor grado de complejidad que eventualmente pueden escapar a los enfoques clásicos o a las tradicionales formas de historiar, sin que lo anterior signifique pasar por alto las interconexiones que los múltiples tiempos históricos nos ofrecen. En el límite, de acuerdo con la sugerencia de Lou Xu, basado en la cosmovisión china, nos enfrentamos a dos dimensiones que es importante atender: una de ellas horizontal y otra la longitudinal.

Tercero, el reconocimiento de rupturas y continuidades en el estudio del devenir histórico permite establecer en forma relativamente coherente una periodización. Esta forma de abstraer el tiempo en la historia global abre la posibilidad de reconocer una pluralidad de elementos o fenómenos de hibridación (por ejemplo, la coexistencia de rasgos premodernos, modernos o posmodernos para un espacio en concreto) que impactan directamente los ritmos y las intensidades de los procesos de transformación. Los orígenes, las continuidades, las simultaneidades, las rupturas o las coyunturas explican en gran medida tanto las configuraciones pasadas como las presentes al conectarse y retroalimentarse mutuamente; además, son útiles para vincular una serie de eventos más allá de los tradicionales límites del quehacer histórico, ceñidos a las fronteras nacionales y, en ocasiones, dividido por áreas de conocimiento, o en su defecto, hacer comparaciones que por lo general buscan más las similitudes que los mecanismos de conexión a través del tiempo.

Finalmente, un enfoque transnacional y en su caso trans-disciplinario que ponga en relieve los elementos locales pero que vaya más allá de los encapsulamientos nacionales o de los aparentemente impermeables bloques estatales los cuales no son inmunes a diversos impactos que se transmiten desde el exterior. Estos elementos locales, no obstante su especificidad, no se encuentran aislados, de hecho, se presentan como piezas constitutivas clave de los diseños globales. El quehacer histórico ha puesto de manifiesto, en repetidas ocasiones, lo poroso o artificial que resultan estos eventuales límites, las conexiones interculturales resultan un adecuado ejemplo al respecto, donde los hechos locales son susceptibles de ser analizados desde una perspectiva mucho más amplia que rebase la modernización occidental, la cual pretende que la suma de sus partes se conciba como un todo unificado; o el ofrecimiento de una especie de síntesis universal vista desde un centro sustentada en las nociones de una sola disciplina.

De las cuatro características básicas señaladas que comparten los estudios de historia global y de las interpretaciones que de ellas se derivan detectamos algunas controversias que obviamente generan tensiones analíticas, pero simultáneamente nos abren la puerta hacia nuevas perspectivas. A continuación expondremos sólo tres de estas controversias, después presentaremos algunas tensiones analíticas para luego darle paso a las nuevas perspectivas.

Las controversias se originan de una visión o un conjunto de visiones contrapuestas sobre las interpretaciones que se pueden extraer de los hechos históricos desde una perspectiva global. Una primera controversia se desprende, por ejemplo, del papel hegemónico que se les ha otorgado a los europeos como actores de primer orden a través del tiempo. Un caso en este sentido serían los viajes de exploración hechos desde el siglo XV hasta el XIX. Pero de acuerdo con Subrahmanyam, no fue precisamente que el mundo girara en torno a las estrategias de exploración europeas, este autor en todo caso sugiere que se trató de una dinámica intercultural la cual modificó paulatinamente el carácter de todos los actores inmiscuidos en estos viajes conforme los contactos se hicieron más estrechos y frecuentes. El hecho de que exista una difusión narrativa más extendida sobre los viajes de exploración escrita en ciertos idiomas, esencialmente en inglés, no se traduce de manera inmediata en que unos lugares fueron más importantes que otros; cada espacio, cultura o grupo de actores jugó un papel específico que se interconectó con eventos de mayor envergadura. Es evidente que esta concepción de la historia se presta a controversias en cuanto al papel preponderante de lo que conocemos como centros; además, se retroalimenta directamente con cierto contenido etnocentrista, pero de igual forma, nos invita a estudiar el fenómeno en el marco de una perspectiva descentrada.

Detrás de este tipo de argumentos subyace una idea de desenvolvimiento económico tendiente hacia la homogenización, que a su vez tocaría diferentes aspectos de la vida social y política mediante un sesgo modernizador de tipo occidental, el cual se haría más palpable conforme se desenvolviera el sistema capitalista de producción. Sin embargo, las evidencias históricas muestran una diversidad de casos desde los puntos de vista cultural, económico, político y ambiental, tanto en las Américas, Asia y África como en Europa. La diferenciación sustentada en una variedad de experiencias no significa que éstas sean completamente ajenas entre sí, la diferencia es una oportunidad para conectar trayectorias dependientes (path dependencies) susceptibles de co-evolucionar en un mismo plano analítico. Lo anterior nos permitiría dibujar un panorama global que no necesariamente es total, como se pretendió hace algunos años con un tipo de historia que en su momento señaló Eric Hobsbawm. Es precisamente en este punto en donde los economistas del desarrollo y los historiadores pueden conectar sus lenguajes académicos en un mar de diferencias, lo cual parece ser más promisorio que un esquema netamente comparativo, sobre todo, cuando el análisis trata de navegar en las turbulentas aguas que explican el surgimiento de las sociedades modernas basadas en los procesos de industrialización, tal y como sucedió en Europa, sin tomar en cuenta el desenvolvimiento de fenómenos similares en otros espacios según se ha documentado para Asia y América Latina.

El uso de conceptos como Ilustración, Capitalismo, Globalización o Revolución Industrial, entre otros, nos ubica de una manera sutil en una tendencia interpretativa muy difundida en la esfera académica; pero al mismo tiempo plagada de polémicas que los estudios de historia global tratan de desnudar ante los incrédulos ojos de quienes utilizan estos conceptos de una manera generalizada y cómoda. De lo anterior se desprende una segunda controversia: detrás de estos conceptos se esconde una naturaleza que enfatiza valores homogeneizadores, de un supuesto carácter universal, además pretende reflejar, a imagen y semejanza, lo europeo o lo occidental al resto del mundo. En el límite, esto nos conduce a una doble contradicción: la negación de la diversidad en ambos espacios. El colmo del asunto, tal como lo señala Perry Anderson, era que se podía llegar a confundir, a principios del siglo XXI, los valores de la Unión Europea con aquellos de Europa, y a su vez éstos últimos con los de la Ilustración. Conjuntos de valores distintos entre ellos aunque imbricados de forma estrecha.

Para el caso de la Ilustración resulta interesante destacar que por lo regular ha sido entendida como un concepto más que como un proceso. Vista la Ilustración desde la primera acepción se convierte en un elemento clave de las narrativas de una historia mundial, en un signo de modernidad y en una base de interpretaciones estandarizadas del devenir histórico. Sin embargo, como señala Sebastian Conrad, también ha servido para perpetuar la mitología del eurocentrismo cuya retórica ha atendido a los intereses imperialistas a través del tiempo. ¿Qué tanto los conceptos de Desarrollo y Progreso han servido también como una útil herramienta para un orden imperial a nivel global? De hecho, los críticos de los críticos han abordado este tipo de análisis al sugerir que muchas de estas categorías (aun cuando cuestionen el sistema capitalista de producción en su ámbito mundial o las interpretaciones hegemónicas) no se ven reflejadas en las realidades históricas de, por ejemplo, América Latina, al estar este espacio aún más relegado en las grandes interpretaciones de envergadura universal. En este tipo de controversias también se inscriben los análisis sobre las estructuras gubernamentales, las variedades de capitalismo y los valores culturales que se conectan de manera estrecha con las formas de hacer la política pública a través del tiempo.

La tercera y última controversia que señalaremos aquí se puede englobar de manera resumida en una de las ideas de Edgar Morin, cuando el filósofo francés nos dice que el todo es más que la suma de las partes. A lo que añadimos que las combinaciones al interior de este todo son susceptibles de generar nuevos elementos que actuarían distinto de forma “aislada”. Si tomamos en cuenta esta reflexión de Morin, en el contexto de una perspectiva histórica, nos enfrentaríamos entonces al reto de superar al menos una doble partición. La primera de ella es de carácter espacial, mientras que la segunda atañe directamente a las áreas de conocimiento. Por lo que respecta al espacio, el mundo sería concebido como un todo compuesto de una cantidad indeterminada de historias locales que trascienden diferentes escalas, algunas veces de manera evolutiva o discontinua, pero interconectadas entre sí mediante el cruce de sus trayectorias varias con impactos locales, regionales o externos que obviamente desbordarían los límites o fronteras de los Estados nacionales en función de la existencia de éstos.

  

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José Ragas
Soy Ph.D. en Historia por la Universidad de California, Davis y Mellon Postdoctoral Fellow en el Departament of Science & Technology Studies en Cornell University. Mi investigación se centra en la formación de sistemas biométricos y tecnologías de identificación. Para conocer más sobre mis investigaciones, pueden visitar mi perfil o visitar mi website personal: joseragas.com.
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