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Natalie Zemon Davis y la pasión por la Historia

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Quizás haya escuchado el nombre de Natalie Zemon Davis en las últimas semanas. Es posible que sea porque no hace mucho recibió la National Humanities Medal de manos del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como un reconocimiento por “sus reflexiones en el estudio de la Historia y por su precisa elocuencisa al traer el pasado hacia nosotros”. Se trata de un muy merecido galardón a una historiadora que ha dedicado su vida a llevar la historia fuera del ámbito académico, manteniendo la rigurosidad y el análisis que han reducido la brecha entre pasado y presente.

Ella se hizo más conocida al darnos a conocer el caso de Martin Guerre, el campesino que tuvo que probar su identidad para desenmascarar a un impostor que se había casado con su esposa. El regreso de Martin Guerre -que puede ser leído aquí en [scribd]- fue escrito a partir de la asesoría histórica que Davis prestó a la película del mismo nombre, estrenada en 1982 (véase la película en [YouTube]).

En el presente texto, N.Z. Davis cuenta cómo un desafortunado incidente con el FBI la llevó hacia los libros raros y a darle un nuevo sentido a su propia investigación.

Cómo el FBI me dirigió a los libros raros

Mi pasión por la historia es de larga data: una fascinación interminable por el pasado y los significados que este tiene para nuestros días. Dentro de ese esquema, he tenido muchos giros a medida que he tratado de darle voz a quienes han sido generalmente ignorados en las grandes narrativas históricas. Permítanme tomar como ejemplo un evento que a primera vista podría significar un impasse.

El año era 1952. Había estado en Francia por seis meses haciendo una investigación para mi tesis doctoral sobre ““Protestantism and the Printing Workers of Lyon”. Trataba de explorar la Reforma protestante desde el punto de vista de los artesanos, más que solo de teólogos como Martín Lutero o Calvino o los grandes príncipes. Para encontrar evidencia sobre la clase trabajadora, muchos de cuyos miembros eran analfabetos, debes ir a los archivos: a las listas de gobierno, a los registros parroquiales, a los juicios criminales y a los contratos nupciales. Regresé de Ann Arbor con cajas de fichas llenas de nombres de impresores protestantes, cajistas y otros artesanos, personas que encontraron maneras de esconder su creencia ante los ojos de los inquisidores y de burlarse del clero católico en canciones populares. Planeaba retornar a Francia luego de dar mis exámenes de tercer año.

Poco después de mi regreso, dos caballeros del Departamento de Estado de Estados Unidos llegaron a nuestra casa a recoger mi pasaporte y el de mi esposo. Una publicación los había traído a nuestra puerta. En 1952 yo había hecho la investigación y firmado un folleto titulado Operation Mind, donde se revisaba interrogatorios al Comité parlamentario de Actividades Anti-Americanas y animado a los lectores a declarar como inconstitucional su anunciada visita a Michigan. (En 1954, cuando las audiencias de Michigan tuvieron lugar, los estudiantes protestaron en el campus). El folleto fue impreso de modo artesanal, sin el nombre del autor, pero incluyendo la lista de dos grupos de la Universidad de Michigan que lo patrocinaban. Al margen de lo que los lectores pensaran sobre el texto, el FBI no estaba contento con Operation Mind y envió agentes a la imprenta, donde obtuvieron el nombre del tesorero de la organización en el campus que había pagado la factura; es decir, mi esposo. La requisa de nuestros pasaportes fue una de las consecuencias.

Yo estaba devastada por la pérdida de mi pasaporte. Contaba con volver a los archivos franceses no solo para terminar la investigación para mi tesis sino para cualquier posible trabajo que me permitiera proseguir en mi camino de la historia social. (Recuerden que en esos días no existía el internet, ni la digitalización de documentos y ni siquiera microfilms de los documentos) ¿Cómo continuar? Me puse a pensar en muchos de los riesgos que aquellos impresores protestantes enfrentaron al publicar escritos clandestinos contra la Iglesia Católica y las Biblias en lenguas nacionales: ellos podrían terminar en la hoguera.

¡Pero esperen! Aquellos libros protestantes y Biblias, hechos por los trabajadores que aparecían en mis fichas, estaban disponibles en colección de manuscritos raros en las bibliotecas norteamericanas. Podría hallar rastros de los impresores y otros artesanos y muchos más en las páginas de estos libros así como en los márgenes de los mismos; incluso las encuadernaciones escondían tesoros. El FBI podia mantenerme alejada de Francia pero no de la Biblioteca Pública de Nueva York o la Folger o de alguna otra colección dentro del país.

Así que, per force, añadí una aproximación de la historia cultural a la historia social. Aparecieron muchos libros en las colecciones de libros raros, incluyendo muchos casos de literatura popular. Pude encontrar las voces de artesanos y mujeres así como de personas más instruidas y de los poderosos. Luego que me devolvieron mi pasaporte en 1960, y por el resto de mi vida, he combinado la investigación en archivos y en libros impresos antiguos. Fue en uno de ellos, ubicado en una biblioteca de libros raros, que leí sobre el caso de Martin Guerre.

Este episodio también expandió mis nociones sobre las respuestas humanas a situación de presión, tanto en mi experiencia personal como de la gente en el pasado. Me percaté que entre la resistencia heroica y la aceptación fatalista a la opresión, había un amplio espacio para estrategias de adaptación e improvisación creativa. Gran parte de la vida humana. Gran parte de la vida humana se desarrolló y se desarrolla en este fértil espacio intermedio. Veo que esto está aún presente en mi actual investigación sobre cuatro generaciones de una familia esclava en la Surinam colonial. Uno de los hombres escapó hacia los cimarrones y dirigió levantamientos, pero muchos se abstuvieron, ayudando a otros a tener cierto control sobre sus vidas. Las mujeres utilizaron sus vínculos con los hombres blancos para obtener beneficios para sus parientes, pero también para favorecer a otros esclavos.

Yo quise ser una historiadora de la esperanza. Podemos no desmoralizarnos al saber que no importa cuál sea la situación, alguien encontrará la forma de resistir, y alguien encontrará la forma de sobrellevar lo ocurrido, y alguien hallará la forma de contar las historias sobre lo que aconteció.

 

How the FBI Turned Me On to Rare Books, por Natalie Zemon Davis, apareció en The New York Review of Books (30 de julio de 2013). Para conocer más sobre la obra de N.Z. Davis, véase el profile elaborado por la NEH. La imagen de la portada proviene de aquí

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José Ragas
Soy Ph.D. en Historia por la Universidad de California, Davis y Mellon Postdoctoral Fellow en el Departament of Science & Technology Studies en Cornell University. Mi investigación se centra en la formación de sistemas biométricos y tecnologías de identificación. Para conocer más sobre mis investigaciones, pueden visitar mi perfil o visitar mi website personal: joseragas.com.
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