¿Cuántos historiadores se necesitan para cambiar un foco?
Esta es la pregunta que ha mantenido ocupadas, por lo menos, a tres generaciones de historiadores, quienes, desde sus respectivas áreas de estudio, han tratado de brindar una respuesta satisfactoria. Algunos han hecho cálculos que han sido tildados de minimalistas. Otros, queriendo agradar a la platea y atraer la atención de las cámaras, han proyectado una serie de estimados que los pusieron bajo la categoría de ‘maximalistas’ (un término que en realidad escondía una acusación de ‘apocalípticos’ o ‘chiflados’, según se quiera ver).
Lo cierto es que diversas entidades académicas han creado fondos y organizado donaciones que permitan el trabajo multidisciplinario en torno a esta pregunta. El American Historical Association hizo eco de esta preocupación y dedicó dos paneles al tema, sin que se pueda llegar a un acuerdo. La propuesta original tuvo que ser retirada de su web ante los comentarios ácidos que ahí comenzaron a aparecer. Cuando parecía que la pregunta iba a quedar sin resolver, alguien se animó a hacer un tímido intento de responder esta interrogante. Aquí va.
