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El santo y la guerrilla: el legado iconográfico del Che Guevara

Es, sin duda alguna, el ícono más representativo de la política del siglo XX. Su imagen compite con los logos de las compañías y las fotografías de personajes en una carrera por la ubicuidad. Lo vemos en todos los lugares posibles: hogares, plazas, polos, gorras, zapatillas, etc. Desde su muerte, el Che Guevara se ha convertido casi en un símbolo religioso, para quienes consideran que la revolución y el cambio social es un culto, y para quienes ven en él a una suerte de profeta armado y un mártir que murió defeniendo sus ideas.

Michael Casey, en su reciente libro Che’s Afterlife: The Legacy of an Image, aborda la trayectoria de la imagen del Che, como si se tratara de una obra de arte, para indagar por cómo su figura ha sobrevivido más de cuarenta años y parece mantener una vigencia inusual. En Che’s Afterlife encontramos una historia social de la iconografía del Che y de cómo las diversas épocas, gobiernos y generaciones han adoptado su imagen como slogan de cambio (su más reciente mutación sería la aparición del Che en la campaña de Obama). Aquí hemos traducido una parte de la reseña que Maurice Isserman le dedica al libro y que apareció publicada en The Guardian como Afterimages.

 

El 9 de octubre de 1967, un comunicado del ejército boliviano desde La Paz anunciaba que Ernesto Che Guevara, el revolucionario comandante de la guerrilla había sido capturado por soldados y muerto en combate. The New York Times respondió con un editorial no exento de satisfacción, en el que se mencionaba lo siguiente: “Parece que tanto el hombre como el mito han sido abatidos”. No era la predicción más acertada del Times. Fotografías del cuerpo sin vida del Che aparecieron pronto en periódicos alrededor del mundo, poniendo fin a los rumores acerca de su muerte. Quizás la imagen más famosa fue aquella tomada por Freddy Alborta, en la que se muestra el cadáver del Che en la conferencia de prensa del ejército boliviano. La controversia sobre las circunstancias en las que murió el Che aun sigue vigente. ¿Fue muerto en combate o ejecutado a sangre fría? ¿Fueron los soldados que los ejecutaron los mismos que le amputaron sus manos y las preservaron para luego cremar su cuerpo? Sus miembros amputados fueron llevados a Cuba en 1970 mientras sus huesos fueron descubiertos por un equipo forense cubano en 1997 en Bolivia y fueron llevados a Cuba para recibir entierro con honores de estado.

santo_guerrilla_cadaver_che1En Che’s Afterlife: The Legacy of an Image, Michael Casey señala que las mujeres campesinas que vieron el cuerpo del Che el nueve de octubre con el permiso de los oficiales del ejército “arrancaron sigilosamente pelos de la cabeza del Che y los guardaron para hacer de ellos un futuro talismán”. Pocas semanas después, el periodista y novelista Jose Iglesias, al dar cuenta de la muerte del Che para el diario La Nación, brindó a sus lectores una interpretación alternativa. Iglesias escribió que al igual que las reliquias de Santa Teresa de Ávila —una religiosa y mística carmelita del siglo XVII— las manos del Che “muy bien podrían acompañarnos por un largo tiempo para fortalecer la no religiosa pero descalza Orden —similar a las estoicas Carmelitas de Santa Teresa— de las guerrillas en América del Sur”. Las referencias míticas al sangriento revolucionario, conocido por muchos en la actualidad como “San Ernesto”, solo crecieron en los siguientes años. “Involuntariamente, el ejército boliviano entregó al mundo una última y carismática imagen del hombre al cual ellos habían dado caza”, señala Casey. “Ellos proporcionaron un Che crucificado”, añade. Además, John Berger y otros críticos de arte han sostenido que la foto del cadáver del Che tomada por Freddy Alborta expresa una inquietante semejanza con las representación pictóricas renacentistas de Jesucristo al momento de ser bajado de la cruz por los romanos.

El Che jamás posó para una mala foto, ni siquiera cuando murió. De todas las fotografías suyas que quedan, una en particular se mantiene vigente: aquella en la que aparece de busto como un barbado y melenudo Che de 31 años, vistiendo una chaqueta en la que lleva la estrella que lo designa como comandante. Casey convierte a esta imagen en el centro de Che’s Afterlife, y en el capítulo inicial el autor ofrece una vívida recreación de aquel “milisegundo congelado” en el que la foto fue tomada. La fecha: 5 de marzo de 1960; el lugar: un área cercana al Cementerio Colón en La Habana; la ocasión: un funeral público patrocinado por el gobierno revolucionario. El día anterior, una nave francesa que transportaba municiones a Cuba había volado por los aires de manera misteriosa, matando a numerosas personas e hiriendo a cientos de ellas. Se sospechaba de la participación de la CIA, pero esto nunca fue probado. El Che, quien había estado en una reunión en el centro de La Habana cuando la nave explotó, se acercó al área siniestrada y brindó ayuda médica a los heridos y moribundos.

El 5 de marzo, el Che estaba de pie en la tribuna mientras Castro arengaba a la multitud. Él estaba concentrado en el mitin cuando el fotógrafo Alberto “Korda” Díaz Gutiérrez tomó una foto del Che para Revolución, el periódico oficial del Movimiento 26 de Julio de Castro. Al momento de tomar la foto, el Che estaba encorvado dentro de su casaca debido al frío de aquel día de marzo. La tensión que reflejaba el Che en esta posición, combinada con la mirada concentrada (“furiosa y amarga”, fueron las palabras de Korda sobre el humor del fotografiado), la convirtieron en una imagen dinámica. Citando al historiador del arte David Kunzle, hace notar los “imanes estéticos” que constituyen el cabello, la barba y la estrella, los cuales “capturan la atención del espectador” cuando mira la fotografía y “brindan referencias del arte llano (derivative)”, llevando a formas más sencillas y simples de “reproducción masiva de un ícono de dos tonos”.

Korda sabía que había tomado una buena foto, pero sus editores no estaban de acuerdo: la fotografía no apareció al día siguiente en Revolución. Durante los siguientes años, solo tendría algunas apariciones en los periódicos cubanos. Pero alguien con una posición influyente reconoció el potencial iconográfico de la imagen. Poco después de la muerte del Che, la foto –por ese entonces conocida como “Guerrillero heroico”- fue convertida en el punto central de la propaganda oficial cubana. Esta adornaba la sala de un encuentro internacional de artistas y escritores en La Habana en mayo de 1967, y posteriormente, en el verano fue llevada a la reunión en la que se creaba la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina). El “Guerrillero heroico” de Korda se fundió con el famoso eslogan del Che en el que hacía un llamado a la izquierda internacional para “crear dos, tres… muchos Vietnam”. En los años que siguieron a la muerte del Che, la foto de Korda, así como las variantes que se establecieron a partir de la original, se volvieron el insumo principal de la prensa radical y posters de izquierda en Norteamérica, América Latina y Europa occidental. En un irónico giro de los años sesenta, la imagen adquirió un sentido comercial, siendo usada para vender desodorantes, condones e incluso un helado llamada Cherry Guevara.

Michael Casey, editor en jefe del Dow Jones Newswires en Buenos Aires y corresponsal del Wall Street Journal, es particularmente entusiasta con la contaminación comercial que experimenta la reciente apropiación de la imagen del Che, al considerarla la “comercialización (commoditization) de un rebelde anticapitalista quien se opuso a esta hiper comercializada imagen que ahora él representa”. Como Casey lo menciona, el tema no es que la imagen esté ahora desprovista de un mensaje político solo que ahora tiene tantos significados que es difícil que dé forma a alguna ideología coherente en sí misma. Como uno podría esperar, la imagen de Korda permanece como el “símbolo de la elección” para los rebeldes de la América Latina de nuestros días, “donde quiera que los activistas regionales le sacan el dedo medio a los Estados Unidos y el sistema de libre mercado”. También ha demostrado ser una iconografía itinerante en Palestina, Nepal, Timor oriental y muchos otros países que presentan movimientos insurgentes radicales. Pero su imagen no remite a los clásicos movimientos de izquierda; ha sido también apropiado por “los rebeldes cristianos en Sudán que pelean contra el régimen musulmán”. De manera perspicaz, Casey indica que el significado contemporáneo de la imagen del Che no remite ni al comunismo ni al antiimperialismo sino a la actitud y al sacrificio. “Un hombre, un maestro, establece un código personal de conducta para construir una sociedad justa, una utopía, y procede a vivir y morir de acuerdo este”.

Caricatura aparecida en junio de 2008 en la que se hace un símil entre la propuesta de cambio de Obama y la del Che

Che means CHANGE. Caricatura aparecida en junio de 2008 en la que se hace un símil entre la propuesta de cambio de Obama y la del Che (Red Planet Cartoons)

Por Che’s Afterlife nos enteramos también sobre el fotógrafo que capturó la imagen “Guerrillero heroico”. Antes de la revolución, Korda tenía una bien ganada reputación como el mejor fotógrafo de modas. Su estudio pasó a ser “el lugar de encuentro de la gente bonita de La Habana”. Como alguien que dedicaba sus ratos de ocio a coleccionar modelos, actrices y automóviles de marca (un MG convertible y un Porsche), Korda ofrece el perfil perfecto para un exiliado a Miami después del triunfo de Castro y el Che en 1959. Sin embargo, él “realizó una sorpresiva transición del glamoroso mundo de las modelos y estrellas de cine a los rudos soldados de Castro”. Quizás la transición no fue tan sorpresiva dado que, como lo señala Casey, La Habana de aquellos primeros días de revolución había conservado su glamour en medio del ascetismo del nuevo orden. Revolución, medio en el que aparecieron muchas de las fotos de Korda, privilegiaron una iconoclastia de libre estilo con “una cierta estética norteamericana” que “tomó prestado parte del sex appeal de la Cuba pre-revolucionaria y la implantó en el contexto de lo que se asumía era una nueva era de liberación”.

Desafortunadamente, aquella promesa se volvió irrealizable a medida que la Cuba comunista caía bajo la sombra de su hermano mayor soviético. En los primeros días del nuevo régimen –y en un momento más acorde con la leyenda del Guerrillero heroico– el Che cumplió su rol como comandante de la prisión de La Cabaña en La Habana, donde un número de prisioneros políticos fueron ejecutados (el estimado del número de víctimas va de unos cuantos cientos a miles). Muchos de los editores y redactores de Revolución se convertirían en exiliados antes que termine la década. Korda se convirtió en un firme y convencido revolucionario durante los difíciles años que siguieron. También se convirtió en un hábil negociador de los derechos de su famosa imagen y los beneficios que esta generó en el resto del siglo. En un acuerdo legal de setiembre de 2000, una agencia de publicidad británica acordó pagarle US$ 75 000 por hacer uso de la imagen sin previa autorización para la propaganda del vodka Smirnoff. Korda donó el dinero al sistema cubano de salud. La decisión de la corte llevó al retiro de la foto y reconoció el derecho de propiedad sobre la misma al anciano fotógrafo. Korda murió al año siguiente, dejando como herederos en disputa de este patrimonio a varios cubanos.

Korda revisa el negativo de su famoso foto
Korda revisa el negativo de su famoso foto

 

Otros artículos relacionados con el tema son:

Real Policy, El santo y la guerrilla

Fernando García, Historia de la imagen del Che, de la revolución al marketing

Álvaro Vargas Llosa, La máquina de matar. El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista

Héctor M. Guyot, El Che de Korda, ícono de mil caras

María Lorente, El “Che” Guevara y su “revolución” en la moda de EU

Alberto Korda, Más allá del Che. Fotogalería de El País

 

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La Reforma Agraria: un amargo balance (1969-2009)

19 mil millones de soles: es el precio de la Reforma Agraria emprendida por el Gobierno Militar el 24 de junio de 1969. Ahora que se cumplen cuatro décadas de aquel acontecimiento, comienzan a aparecer cifras, estimaciones, cálculos, que invitan a la reflexión… o al desaliento.

Según informa El Comercio, la ONG Kausa ha estimado en 19 mil millones de soles el precio que el país tuvo que pagar por una redistribución de tierras que muchos consideran fue incompleta y perjudicial para el agro. Por si alguien duda de las consecuencias que esto tuvo para el país, los dejamos con un artículo publicado por el Instituto Peruano de Economía a propósito de estas medidas.

Luego, incluimos algunas estadísticas, del mismo IPE, que presentan un diagnóstico muy sombrío de lo que fue esta Reforma Agraria. Se puede ver el comentario en video en Agencia Peru. Recomiendo también el estupendo post de La bitácora de Hobsbawm al respecto. También se puede consultar el texto Comprender a Velasco, de Antonio Zapata.

“El día de hoy se cumplen 40 años de la reforma agraria.  Si bien mucho se puede comentar sobre el contexto social que hizo necesaria una medida tan drástica y las pérdidas económicas que generó el que fuese tan mal diseñada, quizás lo más preocupante sea que en el presente, las opiniones con respecto a este pasaje de nuestra historia sigan siendo tan divergentes.

Por un lado, es importante reconocer que los resultados económicos de la reforma agraria fueron en extremo negativos.  El documento Consecuencias económicas de la “revolución” de Velasco del IPE repasa la información económica al respecto.  Aparte de los impactos de la caída en la producción y en la eficiencia en el sector agrario -por ejemplo, pasamos de ser un país netamente exportador a ser un país dependiente de la importación de alimentos-, hubo un nefasto impacto en la formalidad, que ha llevado a que las medidas posteriores tengan impactos más reducidos.  En el 1961 el 85% de la tierra estaba en manos de gran, mediana y pequeña propiedad registrada.  Para el 2004 el 70% de la tierra no contaba con título.  En ese sentido, es importante reconocer estos costos que aún se pagan, para no repetir los errores.  Después de todo, como lo explica el artículo El agro peruano en la revista Perú Económico, este sector es y seguirá siendo relevante para la economía peruana.

Por otro lado, es importante también reconocer que la situación social en ese entonces llamaba a urgentes reformas.  En ese sentido, aprendamos la lección de no dejar pasar los problemas para cuando ya no haya otra solución que una extrema.  En la actualidad tenemos dos sectores agrícolas completamente distanciados: uno que anda solo y al que le está yendo relativamente bien, pero que necesita algunas medidas para mejorar en competitividad (CD 18/03/2009); y otro que requiere apoyo mucho más eficiente del Estado.  De hecho, el Estado debe intervenir y mejorar la productividad de los campesinos, de tal manera que puedan salir de la pobreza.  Para eso se tiene que reconocer que los mecanismos de intervención vigentes son inequitativos e ineficientes: exoneraciones no focalizadas, crédito subsidiado y constantemente reestructurado, etc.  En esto es que se debe centrar la discusión”.

Perú: Rendimiento de caña de azúcar y papa, 1950 – 2007
(En toneladas por hectárea)

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La papa, que mostró un aumento moderado de rendimiento tras la reforma agraria para repuntar en las dos últimas décadas, ha visto su precio en chacra caer en 70% del 63 a la actualidad. Mientras tanto, la caña de azúcar mantiene niveles de rendimiento comparables con los de hace 50 años. Son innegables, al menos, los efectos que tuvieron la reforma sobre la producción y la eficiencia del agro.

 

Consecuencias económicas de la “revolución” de Velasco

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El Tercer Reich a todo color: Life y la colección de fotografías de la Alemania nazi

Life.com acaba de poner a disposición del público en general una sorprendente colección de fotografías del Tercer Reich a color.

De acuerdo a información proporcionada por The Huffington Post, las imágenes proceden del archivo personal del fotógrafo Hugo Jaeger, quien tuvo acceso al círculo personal de Hitler y el Alto mando alemán entre 1936 y 1943. Las fotos nos muestran no solo las imágenes más estremecedoras del poder que estaba acumulando el Partido nazi antes y durante la guerra sino aspectos más personales del Führer, que por primera vez se muestran al público.

¿Cómo se salvó esta colección de fotografías? A medida que las tropas norteamericanas avanzaban para llegar a Berlín, seis soldados se toparon con Jaeger. Tras registrar su casa, encontraron el estuche en el que Jaeger guardaba los negativos y que podían comprometerlo al demostrar su cercanía con la elite nazi. Para suerte, junto a los negativos, Jaeger había guardado una botella de coñac. Los soldados, más emocionados con la botella que con el resto del contenido del estuche, procedieron a abrirla y a brindar con Jaeger.

Pasado el susto, Jaeger empacó los negativos en 12 jarrones de vidrio y los enterró en las afueras del pueblo. Los siguientes años los pasaría en un extraño ritual de volver al lugar para desenterrarlos y volverlos a colocar bajo tierra en otro sitio. En 1965 decidió vender su colección de 2000 negativos a la revista Life, la cual nos la entrega hoy de manera gratuita.

Un reportaje de la CNN sobre esta colección, aquí. Spiegel on line también informa sobre esta colección e incluye un multimedia.

Incluyo algunas de las imágenes que Life ha publicado en su web.

Acuarela pintada por Hitler

Acuarela pintada por Hitler

 

Interior de la escuela donde estudió Hitler

Interior de la escuela donde estudió Hitler

 

Tumba de Alois Hitler, padre del Führer

Tumba de Alois Hitler, padre del Führer

 

Manifestación en 1938 a favor de la incorporación de Austria a Alemania

Manifestación en 1938 a favor de la incorporación de Austria a Alemania

 

Manifestación en Munich en 1937

Manifestación en Munich en 1937

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Dictadura y propaganda en el Chile de Pinochet

Luego del brutal golpe de estado dirigido por Augusto Pinochet en setiembre de 1973 contra el gobierno del presidente Salvador Allende, la dictadura concentró sus esfuerzos en perseguir a los partidarios del malogrado Allende, estableciendo una de las peores represiones llevadas a cabo en América Latina y que se prolongaría por varios años.

De manera simultánea, el régimen militar comenzó a organizar una estrategia de persuasión hacia el interior del país (de manera vertical y autoritaria) pero también dirigido al exterior. Sobre esto último, hemos rescatado un documento sorprendente: se trata de una publicación auspiciada por el gobierno militar titulado Chile Ayer Hoy. Se trata de un conjunto de fotografías organizadas en base a la oposición ayer/hoy. Es decir, cómo era Chile con Allende y el régimen marxista y cómo lo fue después, con los militares.

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Fragmentos de una historia: la música andina en Lima

Durante los meses de diciembre de 2008 a febrero de 2009 se llevó a cabo en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos una de las mejores exposiciones fotográficas de los últimos años. Fragmentos de una historia. La música andina en Lima fue una muestra donde se combinaba audio, video y una colección fotográfica que reunía un siglo de presencia de la música andina en la capital.
 
Para Nelly Plaza, fotógrafa responsable de la colección, la exhibición y de la recopilación de las fotografías busca mostrar un rostro distinto del país tras varios años de violencia política al mismo tiempo que resaltar un periodo muy rico de la historia cultural del país. La investigación comenzó en 2004 y reúne material de distintos archivos, privados e públicos. Esta muestra permite conocer el recorrido e itinerario de los cantantes, músicos y promotores de la música andina y su inserción en Lima. Se puede apreciar la masiva asistencia a la Pampa de Amancaes en los años veinte así como las tempranas compañías folclóricas que por ese entonces actuaban en la ciudad. Los espectáculos de música andina, que congregaban a los llegados de todas las partes del país, fueron shows masivos que tuvieron en los coliseos sus espacios de realización por excelencia.
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