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04 December
2010
Especiales Historiadores
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(Nuevos) Combates por la Historia

El título del libro no puede ser más provocador: ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro (2010). Escrito por el periodista argentino Andrés Oppenheimer, en el mismo se plantea una idea tan simple como inquietante: “La obsesión latinoamericana con la historia nos está robando tiempo y energías para concentrarnos en el futuro” (p. 382). Es decir, dejemos de estudiar Historia para dedicarnos a algo más productivo: ciencias o ingeniería, en todo caso.
Las recientes celebraciones por los Bicentenarios y el uso político que algunos presidentes latinoamericanos buscaron sacar del mismo al ensalzar a los padres fundadores lleva al autor a considerar que nuestra lectura del pasado, a partir de este episodio en particular, es un obstáculo para obtener el tan ansiado desarrollo. No le falta razón en varios aspectos, como la necesidad de adaptarnos a un mercado competitivo, no confiar en los recursos naturales o establecer políticas educativas más adecuadas. Pero su planteamiento central es escalofriante, ya que promueve la formación masiva de técnicos sin un mayor conocimiento en otras áreas.

La mejor manera de contrarrestar un título como el del libro de Oppenheimer es con otro. En este caso, el de un libro de Lucien Febvre publicado en francés en 1952 y cuyo encabezado he tomado para esta nota. Me interesa llamar la atención sobre un discurso que se está instalando entre quienes manejan la política educativa. Este discurso plantea que las Humanidades, entre ellas la Historia, son áreas débiles y que pueden ser fácilmente suprimidas o manipuladas. Lejos de ser un fenómeno circunscrito a América Latina, es una tendencia mundial, que ha ganado espacio debido a la actual recesión económica como al auge de un pensamiento tecnócrata-neoliberal.

Esta arremetida contra la Historia adopta diversas formas, siendo algunas de ellas las intervenciones estatales en los textos escolares (Argentina, China, Corea del Sur, España, EEUU, Francia, Irak, Rusia), los recortes presupuestales a departamentos académicos (Gran Bretaña) o el incremento de horas a determinadas materias en perjuicio de las de Historia, tal como viene ocurriendo en Chile. Es en este país donde se viene desarrollado una intensa polémica que ha movilizado a historiadores (profesores y alumnos por igual), para reclamar al Gobierno por una medida que privilegia la educación técnica sobre la reflexión (el jueves pasado cerca de dos mil personas marcharon al Ministerio de Educación para entregar una carta que reflejaba su descontento por dicha medida). Los manifiestos públicos que han estado circulando por internet revelan cuán arraigada se encuentra la necesidad por mantener la enseñanza de la Historia en la ciudadanía chilena y por hacer de esta un ejercicio crítico de acercamiento al pasado común.

El que esto ocurra el mismo año de muchos de los Bicentenarios latinoamericanos nos pone en la incómoda situación de plantearnos una autocrítica como historiadores: ¿hemos logrado interesar a la gente por el estudio del pasado? Por lo visto, ya no basta con que proclamemos que el pasado es importante o que manifestemos a voz en cuello nuestra condición de especialistas en el mismo. Las reglas del juego han cambiado, por lo que necesitamos relacionarnos con otras disciplinas, aprender las nuevas tecnologías, conectar nuestros temas con problemáticas del presente e incorporar a los profesores de colegios y editores en nuestra tarea. Y necesitamos hacerlo con urgencia, ahora que la memoria y los DD.HH. han comenzado a ser reexaminados de acuerdo con intereses políticos para favorecer la impunidad y el olvido. De lo contrario, los jóvenes van a seguir confundiendo a Abimael Guzmán con el gerente de CLAE, Carlos Manrique, según lo reveló un reportaje televisivo emitido en diciembre del año pasado.

Esta nota apareció publicada originalmente en Puntoedu.

Enlaces relacionados

Para seguir el desarrollo de los eventos en torno a la protesta de los historiadores chilenos pueden acceder a los siguientes links:

El primer texto que circuló de manera masiva y pública sobre el tema fue esta Declaración de estudiantes, profesores e historiadores respecto de la reducción de horas de clases de Historia, que reunió más de ochocientas firmas de historiadores chilenos.

Se ha creado además el blog Historia y Reforma, que recopila información sobre la protesta y está en permanente actualización. Por facebook, recomiendo también el Grupo de Estudios Americanos.

Para tener una visión más amplia sobre la reforma educativa propuesta por el Gobierno de Sebastián Piñera, recomiendo el excelente blog Sala de Historia.

Fotos sobre las movilizaciones del 25 de noviembre aquí y del 02 de diciembre aquí.

Si son twitteros, recomiendo estas cuentas: Sala de Historia, Historia Lucha, Fernando Purcell, Pablo Whipple

Créditos: La foto de la cabecera viene de aquí.




  • http://amautacuna.blogspot.com Arturo Gómez

    Para el 2011 el Ministerio de Educación aumentará las horas de clases para primaria y secundaria. Siendo nuestro país tan rico en historia y patrimonio cultural, esperamos que se incrementen las horas de Historia del Perú. Y ojalá que también para Historia Universal, que en muchos colegios ya casi ni se toca.

    Saludos.

  • julio

    disminuir en los colegios horas sobre las clases de historia es como querer tapar lo q fuimos, ahi q saber el pasado para comprender el futuro y no cometer los graves errores tanto sociales, economicos y politicos q sucedieron y q de manera asolapada estan volviendo a ocurrir por eso es tan importante conocer nuestra historia

  • ximena

    Hola! ¡Qué bueno encontrarme con este espacio! Preciso por lo contingente. En la sabiduría popular de muchas culturas se dice que las respuestas están siempre contenidas en las preguntas. Y yo me he preguntado por la razón principal que lleva a muchos a considerar innecesario el estudio de lo acontecimientos vividos por la humanidad. Y, la respuesta que ha brotado desde mí misma, es que ha faltado y falta ahondar en el sentido evolucionario de los acontecimientos que vamos conociendo cuando estudiamos “historia”.

    Habitualmente se nos entrega una información diacrónica -que narra los acontecimientos en un eje de tiempo lineal- y que, obviamente, termina aburriendo a las mentes sobrestimuladas por la tecnología y el consumismo. Ha faltado y falta incluir sesiones de reflexión que permitan derivar aprendizajes, conocimientos que “iluminen” las mentes respecto a los acontecimientos actuales en los que hoy en día, inevitablemente, estamos todos involucrados. Los temas que abarca la investigación histórica son dinámicos, aunque hayan ocurrido unos cuántos siglos atrás. Por lo tanto, es por su naturaleza dinámica que nunca dejan de estar vigentes y son una fuente viva de recursos llamados “información”.

    Información que está siempre disponible para cambiar el curso de los acontecimientos, y, para hacer de la vida actual una experiencia más rica, digna, sana, y sorprendente. Saber historia es también conocer algo más que un poco a cerca de la naturaleza del ser humano, de su ignorancia y de su sabiduría intrínseca. Por esto, yo apuesto por la incorporación de más horas de estudio obligatorias, con profesores extras que brinden apoyo en las materias que son actualmente consideradas como más importantes pero… por ningún motivo, eliminar las horas destinadas a las materias ya existentes. Los estudiantes tienen siempre energía disponible para dispersarse, energía que puede ser canalizada en grupos de investigación y reflexión adicionales y que pueden resultar más entretenidos de lo que se imaginan.

  • Julius

    Pero que mas querian de Oppenheimer, ahora entiendo por que mi amigo que es historiador me hablaba con molestia sobre este libro. En fin, ya sabemos para quien trabaja este señor pero entrando en materia tenemos que decirnos ¿Que hemos aprendido de la historia? ¿Hemos aprendido de los errores y lo hemos enmendado?

    Lamentablemente los politicos manipulan la memoria colectiva y la usan para sus fines y beneficios,y que hacen los historiadores al respectos solo se quedan en escribiendo sus libros o siendo archiveros.

    En buena hora ha llegado esto, es tiempo no solo para reflexionar sino enfrentarlo, se tienen los medio aun como los blogs y las redes sociales, todos cabemos que un pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla.

  • Pingback: Campaña Hablemos de Historia en la prensa « Enseñanza de la Historia, Ciudadanía y Reforma Educacional

  • Maria Brandt

    Muy interesante su articulo, aqui la historia echa humo, puesto que hay versiones y reversiones, y hablar de la historia reciente genera mucha polemica e interés. Gracias a ello, aumentan las ventas de los libros historicos, y se polemiza como en los mejores años. Aquí fue muy hermoso el festejo del bicentenario, multitudinario, estéticamente impecable, una celebracion de la diversidad de sangres y culturas que conforman nuestra America.

    Claro, a un señor como Oppenheimer, esto le resulta irritante. Por eso vive en Miami. Ni hablar del tema de memoria, una gran parte de nuestra juventud está profundamente comprometida con los derechos humanos, y eso es un orgullo muy grande, fruto del trabajo de mucha gente, y entre ellos, los profes de historia de las escuelas publicas, las madres y abuelas de Plaza de mayo, comunicadores sociales, intelectuales, etc, etc. . ,

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