Archive for July, 2010

¿Cuáles memorias?

Escrito por José Ragas. Posteado en Historiadores

No es algo que se vea todos los días. Tres generaciones bailando una de las canciones emblemas de la segunda mitad del siglo XX: “I will survive”, de Gloria Gaynor. ¿Las locaciones elegidas? Antiguos campos de concentración, entre los que se puede reconocer fácilmente uno en particular: Auschwitz.

Cuando decidió subir el video al internet, la hija de Adolek Kohn -la persona de más edad que aparece bailando, australiano de origen judío sobreviviente a su vez del Holocausto- seguramente no esperó la andanada de comentarios y críticas que ha levantado, lo que llevó a retirar el video por un tiempo (algo imposible de hacer, por cierto, ya que fue reproducido y albergado en otras web y nuevamente subido a Youtube). (Ver el video original aquí y la continuación aquí)

A propósito de este video y el debate que acarreó, quisiera hacer un comentario basándome en tres posts que han aparecido en los últimos días: el de Franka Winter, Gloria Gaynor y los campos de concentración; el de Javier Torres seoane, Viñetas de la memorias y finalmente el de Eduardo Gonzales, Viñetas de las memorias: una respuesta. Mientras Franka aborda el tema en una doble perspectiva, referida a lo ocurrido en Auschwitz y su relación con el Perú, los últimos dialogan en torno a las memorias en el Perú y cómo la CVR y el Informe Final influyen en estas.

Breve historia del matrimonio gay

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

La reciente aprobación del matrimonio gay en Argentina ha sido recibida con beneplácito por aquellos que consideramos que este tipo de unión no debe estar restringida solo a las parejas heterosexuales. Una medida como esta, era de esperarse, también ha generado una fuerte corriente de opinión pública en contra.

Argentina se ha convertido en el primer país de América Latina en aprobar la ley del matrimonio gay (en México esto es solo válido en la capital mas no en el resto del país), lo cual ha significado un triunfo que se espera provoque un “efecto dominó” en los países que aun mantienen sus recelos frente a un proyecto similar. Entre ellos, por supuesto, el Perú, en donde el Cardenal Juan Luis Cipriani ha salido a declarar su abierta oposición (¿alguien sorprendido?) de la siguiente manera:

“Argentina tiene un mal equipo de fútbol y un muy mal entrenador como (Diego) Maradona. Yo creo que no hay que imitar esas partes de Argentina, creo yo que el matrimonio es una institución natural de hombre y mujer complementarios para toda la vida”.

Después de agradecerle al Cardenal por alegrarnos el día con su humor en base a metáforas del Mundial de Fútbol, he creído conveniente hacer un repaso por la historia del matrimonio gay, con énfasis en Estados Unidos, donde se ha desarrollado una lucha muy fuerte por conseguirlo, lo cual se ha logrado parcialmente.

El legado del Mundial Sudáfrica 2010

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

Una de las cosas que más me han preocupado estos últimos días respecto a mis colegas futboleros (el 90% de mis colegas adoran el fútbol, lo cual me convierte en un extraño tipo de minoría), es qué van a hacer a partir de mañana, cuando termine el Mundial. Y es que si alguien tenía dudas sobre lo que puede llegar a significar el fútbol, este último mes ha bastado para confirmar su poder de convocatoria y el efecto de arrastre, imposible de ser comparado con cualquier otro evento, sea deportivo, político o religioso.

Multipliquen este efecto de arrastre al hablar de un Mundial de Fútbol, el cual ha sido visto por (decenas, centenas de) millones de personas en una época de expansión ya no solo de las comunicaciones “tradicionales”, como la television, la radio y la prensa, sino del internet y las redes sociales (lo más curioso que me ha pasado a sido seguir un partido por twitter, lo cual constituye toda una experiencia).

Más allá de los equipos que han jugado, de quién va a ganar la copa y de los aspectos anecdóticos del Mundial (la sorpresa no fueron los jugadores sino un pulpo con vocación de Nostradamus o la aparición de un nuevo tipo de tortura sonora como las vuvuzelas ya adoptadas por hinchas locales y candidatos a la alcaldía limeña), creo que es pertinente preguntarse si el fútbol y más aun un evento como el Mundial puede influir en el país que lo alberga cada cuatro años. Tratándose del evento más importante del mundo y que esta vez ha sido llevado a cabo en una de las regiones más complicadas, ¿qué puede esperar Sudáfrica de un Mundial que termina hoy?

Las ventajas económicas se dan por descontado, por supuesto, aunque a veces olvidemos la enorme inversión que significa organizar un Mundial, para lo cual un país, sobre todo si este se encuentra entre los en “vías en desarrollo”, tiene que transformarse por completo y tirar la casa por la ventana. Pero hay también otro aspecto, menos tangible en términos de dinero, y que tiene que ver con el valor simbólico que otorga ser la sede de estos eventos, como el Mundial de Fútbol. Y el caso de Sudáfrica es significativo por esto, precisamente.

Se trata de un país con un legado muy fuerte de violencia, pobreza y discriminación, que solo en los últimos años ha podido buscar las formas para encontrar el camino a la reconciliación social entre sus pobladores. Cualquier que haya visto “Invictus” podrá dar cuenta de cómo un deporte permitió no sanar del todo pero sí pavimentar el camino para la integración. Y si el rugby hizo esto a nivel interno, se espera que el fútbol aliente un nuevo tipo de autopercepción al interior del país como hacia afuera.

Este artículo aparecido hoy domingo en The New York Times -y que traducimos en su totalidad a continuación- condensa las esfuerzos y las esperanzas porque este evento no pase desapercibido ni para los sudafricanos ni para el resto del mundo, y que signifique una nueva etapa para la manera en que el mundo mira a África. También recomiendo el artículo escrito por Nicholas Griffin, “Cómo el fútbol derrotó al Apartheid”, publicado en la última edición de Foreign Policy.

Naturalmente, la única magia que se puede esperar del fútbol es la que se realiza dentro del gramado. Por sí solo, el fútbol no puede cambiar de la noche a la mañana la situación de un país. Pero vaya que ayuda.

 
 
Celebrando a Sudáfrica y un trabajo bien hecho

No cualquier Mundial de Fútbol termina con la máxima autoridad citando a un poeta. Pero una vez más, este no ha sido un Mundial de Fútbol cualquiera.

El sábado (ayer), un día antes del encuentro entre España y Holanda, dos países que nunca han ganado el Mundial, y que iban a encontrarse en la final, Danny Jordan dijo que Sudáfrica era la primera nación africana en ser anfitriona del más importante evento mundial deportivo.

En su lengua natal existe un término, Ubuntu, que significa que todos están conectados, dijo Jordan, quien creció bajo la segregación, como un hombre con un pasado mixto.

Este concepto sudafricano recordó a Jordan la Meditación XVII de Donne, la cual incluye la frase “Ningún hombre es una isla”.

En medio de la rudeza propia de cualquier Mundial de Fútbol, y pese a los jets privados aterrizando en Durban, manteniendo los horarios de vuelo para la semifinal, ha habido también otra dimensión, que nos atreveríamos a llamar idealística.

A este siempre se refirieron como un instrumento de “construcción del Estado-nación y de cohesión social”, dijo Jordaan en una conferencia en las afueras de Johanesburgo. Jordan, quien tiene antepasados holandeses y Khoi, recordó a todos que el legado de Nelson Mandela está aun presente, aun cuando el patriarca de 91 años no.

Los africanos manejaron las computadoras y los africanos proveyeron la seguridad. Los africanos, asimismo, construyeron los nuevos estadios. Una mujer manejaba una grúa, anotó Jordaan. Él calculaba que solo uno de los 49 millones de habitantes del país asistieron a los partidos, pero como consecuencia de la escasez y el costo de los tickets. Pero como el equipo de casa, el Bafana Bafana, fue eliminado, para él los Sudafricanos de todos los colores se unieron en un solo apoyo para Ghana (contra los Estados Unidos) mientras otros apoyaban a Brasil (¿Quién no ama a Brasil?), y en las semifinales escogieron entre Uruguay, Alemania o España. Eran fans. Ellos pudieron escoger, así como podían caminar en una tienda o restaurant, lo cual no se podía hacer cuando él era joven.

Jordaan, de 58 años, admira a Mandela. (…) La primera vez que votó, me contó él en 2008 en Nueva York, fue elegido al Parlamento.

Pasó por alto su escepticismo acerca del costo del Mundial de Fútbol, cualquier que este haya sido, pero a medida en que su aeroplano que lo llevaría al tercer partido en Puerto Elizabeth, él admitió: “Habrá una enorme tristeza este lunes luego del Mundial de Fútbol. Espero que vayan a trabajar”.

Si en caso tienen trabajo. El desempleo se calcula en 25% en el país. Muchos de los jóvenes que obtuvieron cosas alrededor de los estadios en este último mes me dicen que no tendrán trabajos cuando esto acabe. No existe evidencia de que los Mundiales de Fútbol o los Juegos Olímpicos dejen un legado de trabajos y estabilidad, pero la premisa de Jordaan es que la gente ahora conoce mejor a Sudáfrica como un lugar de cultura y negocios.

Jordaan ha escuchado todo eso en los últimos años, desde personas fastidiosas como yo preguntándole si los buses para corresponsales saldrían a tiempo. El sábado dijo: “Le diré a la gente, ‘Solo quédense en sus habitaciones y no molesten’”.

Él ha convivido con la especulación de que Sudáfrica no podría ser capaz de albergar el Mundial de Fútbol al no ser capaz de construir estados o vender tickets. El responsable de la FIFA, Marry King Sepp Blatter, le dijo en algún momento que él tenía países que podían servir como opciones alternativas, si en caso Sudáfrica fallara. Recientemente, Jordaan habló por radio y contó que. “Nos estamos desplazando hacia la etapa en que los equipos comienzan a regresar a casa. Pero el primer equipo en irse fue Plan B. No están aquí”.

Los medios de comunicación británicos predijeron epidemias y terremotos en regiones estables. Jordaan le dijo recientemente al Mirror de Gran Bretaña: “Sabía que los críticos se habían rendido cuando comenzaron a aparecer relatos sobre serpientes venenosas y que estas podían ser una amenaza para el evento. La gente decía que estas serpientes eran tan peligrosas que una sola podía exterminar dos equipos de fútbol (…)”.

Sudáfrica había sido el país anfitrión de la Copa Mundial de Rugby en 1995, cuando el equipo local Srpingboks ganó y Mandela se puso la camiseta verde. Sudáfrica fue también el co-anfitrión de la Copa Mundial de Cricket en 2003. Pero siempre existe la necesidad por seguirse imponiendo retos a uno mismo.

Y sí,es imposible pasar por alto que la extrema seguridad convierte cada adorable hogar de los suburbios en una isla. En este punto, hay que mencionar que se trata más de un problema económico que racial. Pero caminando alrededor de Durban y Johannesburgo, me percaté de cuán complejo y atrayente puede ser Sudáfrica.

“La gente no quiere confiar en África”, dijo Blatter dos años atrás. “Eso está mal. África ha dado mucho al mundo además del fútbol. Algún día, algo de esto retornará. Así que tenemos el Mundial de Fútbol. Vamos a celebrar a África, ¿por qué no?”.

Blatter ha dicho algunas cosas descabelladas también, pero él persiste en hablar sobre la “responsabilidad moral” que significa albergar un Mundial de Fútbol. Blatter no citó a John Donne, pero Danny Jordaan sí. En un Mundial de Fútbol de primerizos, eso es lo que importa.
 
 
 
Créditos: La foto de la cabecera proviene de aquí. La foto del interior de aquí y aquí.

Irak, la guerra y los textos escolares (2003-2010)

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

Uno de los aspectos menos estudiados en las etapas posteriores a las etapas de violencia o guerra (interna o externa) son los relacionados a la reconstrucción del pasado entre la población escolar. Aunque el tema de la manipulación de la historia ha sido abordado en relación a las dictaduras y regímenes totalitarios, no hay que descuidar que las democracias también intentaron utilizar los medios a su alcance para brindar una visión del pasado nacional acorde a sus intereses.

Entre estos medios, quizás el más importante sea el de los textos escolares. Las razones de su importancia pueden sintetizar, a mi entender, en dos. En primer lugar, por el alcance masivo que tienen los textos entre una población en formación y aprendizaje, que se extiende desde la primaria hasta la educación secundaria. En segundo lugar, porque la intervención de los textos escolares permite articular una serie de agentes estatales que van desde el profesor de escuela hasta el Ministro del ramo, pasando por editores, revisores (o censores), directores, autoridades administrativas, etc., los cuales legitiman un mensaje que escapa al ámbito educativo y se complementa con otros discursos políticos y públicos.

Si lo quisiéramos poner en términos de Benedict Anderson, esos textos conforman una herramienta para la difusión de una “comunidad imaginada”. Aun cuando su estudio podría entrar en el rubro de la historia de la lectura y del libro, pienso que merecen un tratamiento especial o cuando menos algunas advertencias al momento de acercarnos a su estudio.

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