Archive for April, 2010

La polémica en torno a la censura de un texto escolar “subalterno” en Argentina

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales

Bicentenario 1810-2010: Memorias de un país es el nombre del texto escolar que el Gobierno argentino encargó elaborar a la Comisión de Currícula del Ministerio del ramo. De lejos, se trata de uno de los textos escolares más completos que se han presentado no solo en ese país sino en otras regiones del continente. Lamentablemente, no podrá llegar a manos de los escolares de ese país pues el Ministro de Educación ha decidido retirarlo de circulación. Aquí presento un breve resumen sobre la polémica en torno al texto.
 
 
El texto
 
Esta propuesta de texto escolar se enmarca en el propósito del Bicentenario, según lo mencionan al inicio:
 
“La celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810 nos brinda la posibilidad de repensarnos como sociedad. Reabre las puertas de nuestra historia y nos invita a mirarnos en ese espejo que somos nosotros mismos: nuestros avances, nuestras luchas, nuestros sentidos y sinsentidos. Renueva las aspiraciones que tenemos y nos alienta hacia adelante”.
 
El texto está acompañado de una serie de recursos visuales como láminas con infografías sobre diferentes sectores sociales así como cuadernillos con fuentes primarias. Las líneas principales que sustentan el libro provienen de la mejor tradición de la historia social y política. Pero lo que llama la atención es la inclusión de los Subaltern Studies (Estudios subalternos) como eje integrador de esta obra.
 
Como queda claro al leer las primeras páginas, el propósito del texto es rescatar la historia de aquellos sectores que hasta ahora han pasado desapercibidos. Pero también hay una intención de presentar al Estado como actor responsable de la historia argentina reciente, especialmente en el periodo de la Dictadura Militar, la cual queda integrada dentro del capítulo “El Estado autoritario y el modelo neoliberal: Democracia, dificultades y ampliación de la ciudadanía (1976 a la actualidad)”.
 
A medida que pasamos las páginas del texto, leemos cómo los obreros, estudiantes, afroargentinos, mujeres, indígenas, víctimas de la dictadura emergen de una masa indiferenciada para ir planteando desafíos al Estado y solicitar su inclusión. Asimismo, al lado de estas acciones colectivas están otras expresiones como el arte, el cual logra canalizar lo que las protestas tratan de hacer por otros medios. ¿En qué texto escolar de la región -ni siquiera de Europa o Norteamérica- se habla tan abiertamente de los derechos de las prostitutas, travestis y la comunidad gay y los vejámenes a los que estos han sido sometidos? ¿En qué colegio encontraremos a niños que sepan ahora que entre sus descendientes hubieron esclavos traídos del África o que las poblaciones indígenas no han desaparecido? ¿Qué profesores se atreverán a contar las jornadas de los trabajadores por recuperar las fábricas o a explicar cómo es posible resistir en democracia a un sistema tan injusto como el neoliberalismo?
 
¿Debe sorprender entonces que un texto así haya sido censurado? Por supuesto que no. Un texto como este, que rescata la memoria de sectores largamente marginados, no puede ser cómodo para ninguna autoridad, de modo que su circulación debe ser limitada, evitada, prohibida, para que no llegue a las manos de quienes pueden utilizarla como un arma: los escolares.
 
 
El ministro
 
La posición del Ministro, según lo ha dado a conocer en su página web, es la de prohibir la distribución este material porque el texto en cuestión -y aquí cito textualmente-: “establece contenidos conceptuales y no programáticos, esto es, le decía a los chicos y a los docentes qué pensar y enseñar, en vez de presentar diversas visiones y fomentar el debate y el pensamiento crítico”.
 
Lo que ha hecho el Ministro es crear una dicotomía, señalando que la tendencia del texto pertenece a cierta ideología -nunca señala cuál es- por lo que él se coloca como un regulador que debe evitar que percepciones sesgadas lleguen a los escolares.
 
Las críticas sobre él y su equipo no se han hecho esperar. Recomiendo leer los comentarios en la web de ministro, en donde los usuarios se quejan principalmente por no permitir que el texto baje de manera más rápida y por no haber permitido su publicación. En su facebook, el Ministro no ha hecho alusión a este tema. 
 
Felizmente existen páginas web como Mundo Docente y la del Gobierno de Buenos Aires que permiten tener materiales y fuentes primarias disponibles al público, sobre todo aquellas relacionadas con el Terrorismo de Estado de la dictadura militar argentina.
 

Links útiles

Descarga el texto Bicentenario 1810-2010: Memorias de un país aquí
 
Se ha creado un grupo de facebook para protestar por la censura del Ministro. Únete aquí para seguir el desarrollo del debate.
 
 
Agradezco a Carlos Aguirre por enviarme los links que permitieron escribir este post. La imagen de la cabecera es “Manifestación”, de Antonio Berni, y proviene de aquí.

Katyn, Rusia y Polonia: una doble tragedia

Escrito por José Ragas. Posteado en Historiadores

El accidente aéreo que provocó la muerte del presidente polaco Lech Kaczynski así como de un centenar de personas, todas ellas vinculadas al Gobierno de ese país, no pudo haber ocurrido en un lugar ni un momento más delicado: el área cercana al bosque de Katyn cuando retornaban de un homenaje a lo ocurrido en esa zona setenta años antes. Como se sabe, el nombre de Katyn es motivo de polémica y amargas disputas entre los gobiernos de Rusia y Polonia desde la segunda guerra mundial, debido a la actitud de negación de la otrora URSS y ahora Rusia sobre la ejecución de 20 mil polacos, entre oficiales e intelectuales, por órdenes de Stalin en 1940. Precisamente, el avión que se estrelló tenía como objetivo rememorar el 70 aniversario de la matanza. 
 
La invasión a Polonia, primero por Alemania, y luego por la URSS, en base al pacto firmado entre estas dos potencias, hizo de Polonia uno de los peores escenarios de la guerra. Aunque se suele recordar la participación nazi en Polonia, Stalin se encargó de imponer una dominación violenta que solo anticipaba la suerte de los países ocupados en la Guerra Fría. Como lo recuerda Timothy Garton Ash, solo en 1990 fue que Gorbachov reconoció la participación de la URSS en la matanza. Hasta ese momento, el régimen soviético había sostenido la tesis de que fueron los nazis los responsables de las muertes. Estas muertes, no obstante, solo eran un episodio más en las tensas relaciones entre la URSS y Polonia, sobre todo si uno recuerda que el héroe polaco de mayor admiración es Józef Pilsudski, conocido por su papel en la defensa del país frente al intento de invasión del naciente estado bolchevique.
 

Presentación de libro: Rebeldes republicanos. La turba urbana de 1912, de Luis Torrejón

Escrito por José Ragas. Posteado en Agenda

Hubo un momento en que Lima en tanto ciudad era el hervidero de la política y la agitación social. Ahora que ha resurgido el tema de los conflictos sociales en la prensa y los círculos académicos, no queda sino constatar que estas movilizaciones se han desplazado hacia la sierra y sus centros urbanos.
 
El quiebre de estos movimientos en las ciudades -no solo en Lima, por supuesto- tiene varias explicaciones, las cuales se pueden resumir en la lenta y progresiva desintegración del tejido social que le daba fuerza a este movimiento: la clase trabajadora. Este proceso fue de la mano con la erosión del sentido de organización por medio de los gremios y su asedio, la cual se acentuó durante el gobierno de Fujimori por medio del uso de la represión y de medidas neoliberales. Una explicación adicional a la inexistencia en la actualidad de un movimiento urbano masivo radica en la incapacidad de los líderes sindicales para establecer propuestas que integren a la sociedad civil y a otras agrupaciones políticas.
 
Luis Torrejón nos entrega en Rebeldes republicanos. La turba urbana de 1912 un momento decisivo de las movilizaciones sociales que se produjeron en la Lima de inicios de siglo. Se trató del momento cumbre de las organizaciones de trabajadores, los cuales lograrion articular a la plebe urbana y la clase media para llevar a Palacio de Gobierno a Guillermo Billinghurst y consolidar su régimen. Aun cuando la presidencia de Billinghurst duró poco, este periodo constituye uno de los más fascinantes momentos de encuentro entre el poder político y el poder popular proveniente de las ciudades. Se trata de un estudio sólido que va a permitir la discusión sobre la historia urbana y de las clases trabajadoras en nuestro país.

El valor de estudiar Historia

Escrito por José Ragas. Posteado en Historiadores

Con la crisis económica que aun se deja sentir y que ha afectado los presupuestos de las Universidades, resurgen las opiniones sobre si las Humanidades y las Ciencias Sociales -en este caso particular, la Historia-, son viables. Por viables, se entiende, en primer lugar, lucrativas, y solo en un plano muy alejado se insinúa la importancia que tiene para la sociedad. La situación no es nueva: cuando se trata de hacer ajustes, estas áreas son las que más suelen sufrir los recortes, en comparación, por ejemplo, de carreras como Ingeniería o las vinculadas con las ciencias. En el fondo, subyace la creencia de que las Humanidades no brindan beneficios a corto plazo, ni se traducen en patentes de medicinas, inventos o inversionistas para los centros de educación superior. Asimismo, las fluctuaciones en el mercado de trabajo han llevado a no pocos a reconsiderar si dedicarse a la Historia es conveniente durante esta coyuntura, pese a que algunos estudian han demostrado que se trata de una de las profesiones mejor pagadas.
 
¿Es posible competir con laboratorios, profesiones en constante demanda y la imagen secular de que las ciencias duras u otras disciplinas tienen una importancia per se dada su supuesta aplicabilidad en la vida diaria? Definitivamente, estamos hablando en lenguajes paralelos, que enfatizan un valor distinto para la Historia, las Humanidades y las Ciencias Sociales (al respecto, véase el artículo de Newsweek aquí). Quizás uno de los aportes más importantes de la Historia en los últimos años ha sido el de enfatizar el papel de la memoria de una manera crítica, lo cual ha llevado a desarrollar una conciencia más crítica en diferentes partes del mundo respecto a gobiernos injustos o corruptos. No quiero caer en el lugar común de repetir que la Historia es una herramienta para entender el presente, porque para eso los historiadores deberíamos tener cierto consenso en que esta no debe limitarse tan solo al estudio de una época ni una región en particular y de cómo hacerla más atractiva y acercarla precisamente a los problemas del presente. Lo cierto es que nos encontramos en una etapa en que podemos aprovechar de transmitir contenidos históricos a una cantidad mayor de personas, a la vez que buscar interiorizar cómo el conocimiento del pasado permite una perspectiva distinta de quienes no lo practican o a quienes les ha sido impedido ejercerlo en su condición de ciudadanos.
 
En medio de las discusiones que se han producido sobre la crisis y la Historia, he traducido un artículo aparecido días atrás escrito por Jean Smith y que reflexiona precisamente sobre los tópicos a los que he hecho mención antes.
 
 
El valor de la Historia

Luego de haber pasado cuatro años en el doctorado, no son pocas las veces en que la gente me ha preguntado qué planeaba hacer con mi título, a veces con sincera curiosidad, otras veces de modo crítico o condescendiente. Incluso yo mismo me he preguntado si haberle dedicado tiempo a estudiar y enseñar historia me había llevado a vincularme con algo trivial o autoindulgente, menos útil a la sociedad que, digamos, estudiar Leyes u obtener un título de Doctor en Medicina. Pero tras haber estado cuatro años en el doctorado y tres trabajando como Asistente de Docencia (Teacher Assistant), me he dado cuenta de la importancia pública que tiene el estudio de la historia y pienso que es particularmente importante, especialmente en tiempos como estos, de recorte de fondos y anti-intelectualismo.
 
Algunos posts recientes se refieren a este tema. El de Angela Sutton (“History Pays for Itself”) se enfoca en el importante tema de que pese a que los Departamentos de Historia así como los de Humanidades y Ciencias Sociales son subsidiados por los de ciencia e Ingeniería, en realidad ellos significan más una inversión en cuanto a lo que pagan los alumnos por sus estudios que en lo que gastan, y que indirectamente pueden estar costeando los costosos laboratorios y equipo requerido por las ciencias duras. Como lo hace notar Sutton, es importante hacer notar estas percepciones equivocadas, de modo que nos permita no perder de vista el valor intrínseco del estudio de la Historia. A su vez, el post de Shellen Xiao Wu (“The Dollar and Cents of Higher Education”) aporta información sobre la falta de consenso en Estados Unidos acerca de si la educación superior es un bien público o un producto de consumo.
 
Creo firmemente que la educación superior es un bien público y que el estudio de la Historia brinda importantes beneficios. Aprender Historia desde un amplio rango de perspectivas es importante para el ciudadano, no solo porque provee de estudiantes con nuevas miradas hacia el pasado así como el contexto para comprender temas de actualidad, sino porque enseña a los estudiantes valiosas habilidades. Como Asistente de Docencia y como estudiante he podido ver cómo el estudio de la Historia ayuda a desarrollar la habilidad para analizar argumentos, expresas ideas complejas, dirigirte a quienes tienen opiniones distintas de manera respetuosa y escribir de manera clara y persuasiva, solo por mencionar algunas ideas que me vienen a la mente.
 
Como profesor de los cursos de World History e Historia de África, he visto cómo los estudiantes norteamericanos se han visto beneficiados con una mirada más amplia que los ha llevado a repensar muchas de sus ideas previas sobre el mundo más allá de Estados Unidos. Esto no significa que tales habilidades puedan ser obtenidas solo a través del estudio académico de la Historia, pero no debemos perder de vista el papel que cumple el estudio de la Historia al preparar a los estudiantes para su vida personal y como ciudadanos luego de graduarse. Por estas y otras razones, el estudio académico de la Historia es importante, y si bien puede parecer que me sumo al coro de voces que ha dicho esto de antemanos, considero que debemos insistir en la importancia tanto de la Historia como de la educación superior.

La imagen de la cabecera proviene de aquí mientras que la foto del interior de aquí.

El Papagate: Por qué Benedicto XVI se parece cada vez más a Richard Nixon

Escrito por José Ragas. Posteado en Especiales, Historiadores

Es una de las Semanas Santas más amargas que la Iglesia Católica ha de recordar en muchos años. Los casos de abuso sexual a niños, cometidos por sacerdotes, no son nuevos, pero sí lo es la resonancia que han tenido y los alcances que nuevas revelaciones están teniendo al vincular directamente al Pontífice Benedicto XVI con el ocultamiento de pruebas o negligencia para tratar estos casos cuando fue Obispo. Y en esta situación, el máximo pilar de la fe católica se ha visto asediado desde diversos frentes por los medios y por una población que exige justicia. Además, es una de las pocas veces en que se pide la renuncia de un Papa de forma pública (antes se había solicitado el retiro de Juan Pablo II, pero por razones de salud, dado su evidente deterioro físico poco antes de morir).
 
Una Iglesia acorralada produce respuestas desesperadas. En una de las más lamentables intervenciones de un miembro del entorno papal, este ha salido a declarar que los ataques a la Iglesia y las críticas al Papa guardan similitud con el antisemitismo. Rápidamente, otro alto funcionario, el portavoz de la Iglesia en Roma, ha salido a señalar que se trata de expresiones a título personal que no reflejan para nada la posición de la Iglesia.
 
Menos mal. Porque traer a colación el tema de la relación de la Iglesia con la población judía en este momento es algo suicida. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial un manto de duda se ha ceñido sobre Pío XII y lo que se considera fue una acción insuficiente de parte suya para reducir el costo humano del Holocausto. Los otros argumentos que han salido a esgrimir para blindar al Papa no dejan de ser absurdos: en uno de ellos se culpa a la homosexualidad y en otro a los avances del mundo moderno, que acrecentarían las tentaciones de los sacerdotes a cometer este tipo de actos.

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