Especiales Historiadores

Coloquio de Estudiantes de Historia PUCP denuncia caso de plagio

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El plagio parece ser uno de los principales problemas dentro de la comunidad académica de historiadores. Si bien los esfuerzos por combatirlo se han incrementado con campañas en algunas universidades, es un asunto delicado por cuanto no siempre estas faltas son conocidas, lo cual evita tener un registro de modalidades de plagio para prevenirlos en el futuro.
 
Hace unas semanas, circuló un comunicado del Coloquio de Estudiantes de Historia de la PUCP, el cual tenía un doble propósito: dar cuenta de un caso de plagio por parte de uno de los ponentes así como ofrecer un desagravio a la autora cuyo trabajo había sido copiado sin el reconocimiento debido: Imelda Vega Centeno. Si bien es cierto que se trata de un caso aislado, también es cierto que debe constituir un llamado de atención para la comunidad, en tanto que ha pasado por un circuito académico como lo es un evento.
 
Sobre esto, es necesario considerar que al tratarse de un evento, la responsabilidad recae sobre el ponente. La situación hubiese sido completamente distinta si el trabajo hubiese sido publicado, pues los mecanismos de control y filtración en una revista o libro (se supone, aunque lo dudo en nuestro medio) son diferentes. Un episodio como este altera el circuito de confianza que hay entre un evento y los ponentes, pero a su vez va a permitir a que se ajusten las medidas para prevenir situaciones como la que ha ocurrido.
 
A solicitud nuestra, se nos proporcionó una copia de la ponencia del Sr. Cristian Carrasco (“Rompiendo mitos: religión, aprismo e historia”). Más allá de los comentarios sobre el tema o la edición de la ponencia, hay algunos aspectos que llaman la atención sobre el debido citado y la adjudicación de las ideas a los autores correspondientes.
 
El ponente cita los trabajos de Imelda Vega Centeno, pero eso no excluye que se apropie de ideas de la autora y las haga pasar como suyas, tal como se desprende del siguiente pasaje de la ponencia y que corresponde al cap. 5.2 de Aprismo popular. Cultura, religión y política (1991):

“llamamos Aprismo Popular, al medio cultural-popular, complejo, ambiguo y ambivalente que se adscribe como creyente y participante al Movimiento Popular Aprista (MPA); que corresponde y se homologa con el Sector Burocrático Institucional del mismo (SBI)”.

De igual modo, las citas no son completas ni claras, por lo que la ambigüedad conspira en contra de la autoria de las ideas que el ponente trata de exponer. Por ejemplo, en numerosas citas se hace referencia a trabajos que aparentan ser del ponente, cuando en realidad son de otros académicos. Uno de ellos es el Manual de Promotores en Medio Rural, “que preparamos conjuntamente con A. Giesecke”. Dado que el documento data de 1989, el ponente lo habría coescrito cuando tenia once años. En otros casos, los documentos no van acompañados de la fuente de procedencia, como el que demostraría la filiación masónica de Haya de la Torre. A propósito de esto, no se por qué se enumera la bibliografía, como si la calidad de la ponencia dependiera de la cantidad de fuentes.
 
Lo curioso, por decir lo menos, es que luego de haberse apoyado masivamente en los planteamientos de Vega Centeno, el ponente elabora una critica despiadada contra ella, al señalar que “asoma el verdadero sentido del estudio planteado con sus diversos matices y algo de ceguera al analizar el tema”. Le reprocha, por ejemplo, no haber revisado determinada bibliografía ya que, “si la autora lo hubiera hecho, hubiera comprendido mejor el tema”; es decir, la relación entre aprismo y religion. Ello incluye, entre otros textos, la obra de Ricardo Martinez de la Torre, que sí aparece en la bibliografía de Vega Centeno. Asimismo, las contradicciones de la ponencia incluyen lo siguiente: se cita un supuesto discurso de Haya de la Torre de 1931 (publicado en una revista de 1980) y luego se menciona que ello refleja la opinión de Haya sobre el capitalismo hacia 1926.
 
P.D. Apenas recibi el documento del Coloquio, me comunique con el Sr. Carrasco para ofrecerle la posibilidad de dar su versión, pero el manifestó que si bien reconocía haber cometido “varios errores implícitos” no iba a responder dado que se encontraba ocupado preparando algunos artículos que le habían solicitado.
 
 
Aviso a la comunidad academica. Desagravio a la Dra. Imelda Vega Centeno

La comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la PUCP tiene el deber de informar a la comunidad académica sobre un caso de plagio acontecido en el marco de dicho evento. Esto se hace de conocimiento público para deslindar con este hecho reprochable que agravia a quienes se dedican al trabajo intelectual en el Perú.

El día viernes 30 de octubre, en una mesa dedicada a la historia del APRA, Christian Carrasco Celis, licenciado en Historia por la UNMSM, presentó la ponencia titulada “Rompiendo mitos: Religión, Aprismo e Historia”. Aconteció que, momentos previos al inicio del evento, el Dr. Nelson Manrique, comentarista de la mesa, informó a los organizadores que, desde su punto de vista, la ponencia del Sr. Carrasco era un plagio de dos textos de la Dra. Imelda Vega-Centeno Bocángel. Alertados de la situación, la comisión organizadora informó al ponente de la irregularidad y le advirtió que el profesor Manrique estaba dispuesto a acusarlo públicamente. Inmediatamente, se le dio la libertad para retirarse y no exponer la cuestionada ponencia. Sin embargo, el Sr. Carrasco, por su propia cuenta, decidió continuar bajo el argumento de que se trataba de un malentendido provocado por el hecho de que su trabajo era un resumen de un texto mucho más extenso. En consecuencia, durante el desarrollo de la mesa, el profesor Manrique hizo pública la denuncia y la fundamentó.

Al ser los hechos anteriormente descritos de carácter público, la comisión organizadora procedió a contactar a la principal afectada y remitirle la ponencia completa del Sr. Carrasco, junto con la versión resumida de veinte páginas que el supuesto autor expuso durante el coloquio. La Dra. Vega-Centeno replicó indignada asegurando que el plagio era evidente, pues el 75% de ambos documentos era copia textual de dos publicaciones (aparecidas en 1986 y 1991 respectivamente) sobre el tema del “Aprismo popular”. Ella devolvió los documentos con los pasajes plagiados claramente identificados y resaltados. El Sr. Carrasco había, además, copiado las referencias bibliográficas de los trabajos de Vega-Centeno, haciendo gala de haber consultado libros de difícil acceso en las bibliotecas de Lima. Finalmente, la profesora Vega-Centeno comentó que el Sr. Carrasco citaba material del archivo personal de tradición oral que conserva la autora, sin especificar que se trataba del trabajo de campo de la mencionada académica. Expuestos los hechos y demostrada la gravedad de la situación, sirva esta nota como un desagravio público a la Dra. Imelda Vega-Centeno.

La comisión organizadora pide disculpas públicas a los estudiantes de Historia y a la comunidad académica en general, por no haber detectado el plagio a tiempo. Como bien conocen quienes han organizado un evento académico, las ponencias son aceptadas por considerarlas estudios originales. En ese sentido, en el Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP se valora y respeta el trabajo de quienes aceptan participar como ponentes. De ninguna forma, la comisión organizadora avala o aprueba casos de plagio como el presente; prueba de ello es que son sus miembros los que, por medio de este comunicado, hacen de conocimiento público este reprobable incidente para hacer el deslinde y el desagravio respectivos.

Por último, por las razones expuestas, la comisión organizadora considera que este desafortunado incidente, no desprestigia al Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia–PUCP, evento que se ha consolidado académicamente, durante dos décadas, gracias al trabajo de generaciones de jóvenes historiadores de nuestra casa de estudios. De todas maneras, no podemos dejar de lamentar profundamente el incidente.

La comisión organizadora
XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP

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José Ragas
Soy Ph.D. en Historia por la Universidad de California, Davis y Mellon Postdoctoral Fellow en el Departament of Science & Technology Studies en Cornell University. Mi investigación se centra en la formación de sistemas biométricos y tecnologías de identificación. Para conocer más sobre mis investigaciones, pueden visitar mi perfil o visitar mi website personal: joseragas.com.
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  • Excelente análisis José, hay que difundir esta información, pues es la única manera de bloquear a los malos elementos de la profesión.

  • Jorge Bayona

    Coincido, estas transgresiones hay que combatirlas. Saludo tanto a Nelson Manrique como a la Comisión del Coloquio, por destapar este escándalo ya que, considero yo, la “cultura del encubrimiento” que existe en latinoamérica (o quizá en todo el tercer mundo) es una gran tara a ser eliminada. En realidad, pareciera que acá a los “whistleblowers” por lo general más bien se les mira mal…

  • jragas

    En primer lugar, creo que lo ideal seria firmar con nombre propio los comentarios, y no usar seudonimos.

    En segundo lugar, si todos nos pusieramos a pensar que los ponentes tratan de enganhar a los eventos en los que participan, no habria coloquios, no habria publicaciones, no habria becas y un largo etc. Se trata de un caso particular, lo cual me lleva a mi tercer punto.

    Creo que en determinados grupos de egresados, como personas cercanas al ponente Carrasco, se ha desarrollado la idea de que mientras mas ponencias presentes, tu trayectoria va a ser mejor. En un caso determinado de un licenciado de Historia, llegue a contabilizar hasta siete ponencias en siete eventos distintos en poco menos de cuatro meses (en exposiciones fisicas o por Skype), lo cual medra la calidad de los trabajos y de los eventos academicos.

    No creo que haya irresponsabilidad, tal como lo planteas. Los mecanismos de control han funcionado en la medida en que debian funcionar. Pero este caso ha servido para ponernos en alerta sobre estos grupos que presentan trabajos al por mayore y luego los publican en revistas o blogs.

  • Víctor Arrambide

    Oponiéndome a lo que plantea Amistades, los estudiantes no son eruditos de todos los temas habidos y por haber, para distinguir un plagio de tal magnitud. Como bien señala José, existe un grado de confianza y obviamente de seriedad de los que envían sus ponencias, porque eso nos permite dar a conocer nuestros trabajos, y a recibir sugerencias para perfeccionarlos.

    También este hecho tiene relación con lo que señala José, de muchos que consideran acumular ponencias de ponencias para engrosar el CV, presentando un mismo tema pero cambiándole el titulo. Nosotros como historiadores tenemos el deber, el compromiso de ser serios en nuestros trabajos.

  • Juan Miguel Espinoza

    Quien ha participado de la organización de un evento académico, conoce que el principio fundamental para que todo salga bien encaminado es la buena fe en quienes desinteresadamente aceptan participar como ponentes. Nadie, al recibir un texto académico, presupone que tiene un plagio frente a sí y lo lee con una mirada excesivamente inquisitorial. Si bien es cierto la comisión del coloquio ha cometido un error, este no debe ser exacerbado como si la comisión hubiera sido la irresponsable y culpable. Prueba de lo contrario es que ha sido la comisión la principal interesada en aclarar el incidente.

    Todo eso no niega que deban afinarse los mecanismos de control, como bien han indicado los demás comentaristas.

    Un dato adicional, googleando un poco, es posible encontrar que el mismo texto acusado de plagio ha circulado en otros eventos académicos anteriores sin ser detectado ni denunciado. Aunque este dato no justifica el error de la comisión, fundamenta el peligro de de lo que José Ragas y Víctor Arrambide han dicho sobre la mala costumbre de aquellos jóvenes historiadores quienes creen que por presentar un mismo texto en un sinfín de eventos se hacen de prestigio en el medio.

  • Daniel Morán

    Estimado José Ragas:

    En primer lugar, rechazo en forma contundente estos tipos de plagios, (hice llegar en forma personal mi desasón y fuertes críticas al señor Carrasco por este incidente) vengan estos de jovenes historiadores como de historiadores consagrados (ya sean estos de PUCP, UNMSM y otras instituciones).

    En segundo lugar, mantuve comunicación constante con la comisión del coloquio de la PUCP referente al caso del señor Carrasco conocido mio pues estudiamos juntos en UNMSM y quien estaba por enviar dicho artículo a la revista Illapa que por estas cuestiones como entenderas y entenderan todos ustedes quedo fuera de la revista, y en esto los miembros de la comisión organizadora del coloquio lo saben muy bien.

    Estas aclaraciones hechas son necesarias porque me ha sorprendido
    José tus comentarios a la ligera, en forma general y sin llamar a la persona por su nombre. Léase: Escribió José Ragas: “Creo que en determinados grupos de egresados, como personas cercanas al ponente Carrasco, se ha desarrollado la idea de que mientras mas ponencias presentes, tu trayectoria va a ser mejor. En un caso determinado de un licenciado de Historia, llegue a contabilizar hasta siete ponencias en siete eventos distintos en poco menos de cuatro meses (en exposiciones fisicas o por Skype), lo cual medra la calidad de los trabajos y de los eventos academicos.”

    Me sorprende que un historiador de la seriedad de usted señor Ragas exprese estas ideas en forma ligera sin poner bien claro que el determinado licenciado soy yo. A las cosas y a las personas por su nombre, por favor. Ahora si bien su hipótesis puede ser creíble de que presentar en pocos meses siete ponencias da como resultado trabajos poco desarrollados o con poca calidad, pongo su hipótesis en discusión. Por ejemplo, si creemos su argumento entonces historiadores de la talla de Heraclio Bonilla, Claudia Rosas, Tulio Halperín incluso usted mismo amigo José presentarían trabajos pocos serios solo porque en el 2009 asistieron como expositores en más de 7 congresos???? Claro que no, la investigación no es cosa de unos días, existe un proceso de aprendizaje y acumulación de conocimientos que permite que en determinados momentos nosotros podamos estar a la altura de escribir y publicar más.

    Estimado amigo yo respeto tu trabajo todo lo que haces por la historia pero “como me dijistes y recomendastes alguna vez” y te lo agradecí debes pensar bien antes de escribir algunas cosas a la ligera.
    Te cuento que este 2009 fui 13 veces espositor en congresos desarrollados en Lima, Arequipa, Buenos Aires, Tucumán, Jujuy y La Plata. De estos trece ningún trabajo repetí en Lima, en Argentina pude exponer dos investigaciones que también lo realice en el Perú, pues los escenarios fueron distintos. De todas estas exposiciones
    pude aprender muchas cosas gracias a los comentarios que recibí. Pero la gran verdad es que estas ponencias no son fruto, amigo Ragas, de cuatro meses sino de más de ocho años de estudio e investigación.
    Tuve el privilegio de contar con apoyo familiar mínimo (pasaje y comida)para llevar mis 5 años del pregrado en UNMSM sin trabajos dedicandome al estudio y a la investigación.

    Ahora cuento con el apoyo de una beca para la maestria que me permite y también me obliga a no trabajar y dedicarme solamente a
    estudiar e investigar, por ello toda esta producción y mis participaciones en eventos. Que ahora debo quejarme de tener beca, tener tiempo para escribir, investigar y publicar???? Sabes que no es así, pues usted mismo es becario en USA. Entiendan bien, no es fruto de unos meses sino de años de esfuerzo y dedicación.

    Ahora, medir la calidad de los trabajos y también de los mios y los de usted mismo señor Ragas queda en manos de nuestros colegas, invito a leer varios de mis trabajos publicado en varias revistas de historia, por ejemplo, en la hemeroteca de la PUCP estan los 6 números de Illapa. O sino pueden hacerlo envienme un email y les contesto enviandoles algunos trabajos en PDF.

    Espero que entienda mis comentarios y espero que los publique en su blog, pues no va contra la moral ni ocasiona daños a terceros solo aclara cosas dichas a la ligera por usted y creo que debería corregirse.
    Termino manifestandole que mi respuesta más contundente a sus insinuaciones no claras que realizó serán con más trabajos y publicaciones solo así podremos intentar salir de la mediocridad en que muchas veces nos encontramos y debemos salir para proponer cosas útiles a nuestra sociedad. Felizmente, no debo favores a nadie, solo agradecimientos por lo mucho que me han enseñado y guiado en mi carrera hasta el día de hoy e incluso hasta mis últimos días, siempre uno aprende de los demás.

    Atentamente,

    Daniel Morán.

  • jragas

    Estimado Daniel,

    Agradezco tu comentario pues permite ampliar lo que senhale en el post asi como intercambiar puntos de vista sobre una forma de trabajo del historiador.

    Mi argumento es muy sencillo: la cantidad afecta definitivamente la calidad de los trabajos. En el post hice referencia a como esta necesidad por presentarse en la mayor cantidad de espacios academicos (a veces con la misma ponencia, como lo confirmo J. M. Espinoza), lleva a ofrecer exposicioones que podrian haber sido mejor elaboradas. Al parecer, existe la creencia de que la mayor cantidad de presentacion de ponencias, publicacion de articulos o intervencion en la esfera academica es sinonimo de lo que deberia ser un historiador.

    El trabajo academico del historiador no consiste en cumplir o superar una cuota, ya que nuestros productos son completamente distintos a los que se ofrecen en otras areas. Nosotros producimos textos y contribuimos a la circulacion y ampliacion del conocimiento del pasado, por lo cual la naturaleza industrial que se le quiere imprimir no se ajusta a nuestro oficio.

    Entiendo que uno quiera romper con una supuesta percepcion del historiador como alguien que no publica, pero eso no debe llevarnos al otro extremo: la sobreproduccion. No conozco medio historiografico en pais alguno en donde una sobreproduccion como la que defiendes sea vista como algo deseable (ni siquiera en EEUU, donde hay una presion fuerte por la produccion). Al contrario, esto hace que los trabajos se pierdan en medio de un maremagnum de trabajos similares, y que no trasciendan a propuestas o investigaciones avanzadas.

    Pero ello no tiene que impedir que la produccion siga avanzando, tal como se viene haciendo con el internet. Incluso seria deseable que resurjan las revistas de estudiantes en un formato digital, para conocer que es lo que se esta haciendo en las aulas. Blogs como el tuyo (El Investigador Latinoamericano) y la renovada Agenda Historica, son importantes para conocer lo que se esta publicando.

    Mi argumento no va contra la produccion de material historiografico, sino a la distorsion que se produce cuando consideramos que presentar “n” cantidad de ponencias va a ayudar a mejorar el nivel de la historiografia nacional (la cual no creo que sea mediocre, como tu la calificas, Daniel). Definitivamente, son los demas los que valoran, aprecian y sopesan nuestros trabajos, por lo que la calidad de un trabajo se mide sobre todo por cuantas veces es citado por otros estudios, por su aparicion en revistas regulares o de cierta antiguedad asi como por los comentarios que hacen a ese trabajo (resenhas, por ejemplo).

    Daniel, si tienes la energia y los recursos necesarios para una produccion semejante, perfecto, nadie te va a impedir que lo hagas. De hecho, espero que en algun momento podamos leer algun trabajo solido tuyo sobre la Independencia y la prensa, que buena falta nos hace.

    En lo personal, y ya que no puedo pretender dar consejos ni recomendaciones, me inclino mas por publicar menos y elaborar un poco mas lo que publico.

    Cordialmente,

    Jose

  • Luis Calle R.

    Estimados Colegas:

    Aposté a revisar este link a recomendación de otro colega y la verdad me apena que un compañero de aulas tal es Christian Carrasco Celis se vea envuelto en una polémica de tal magnitud. La propiedad intelectual es sin duda es un tema delicado que todos debemos cuidar, tanto por el prestigio personal por el de la profesión.

    En efecto, de comprobarse las afirmaciones de Nelson Manrique en el citado coloquio sería terrible para la trayectoria de un buen elemento y alumno de nuestra alma máter, La Universidad de San Marcos.

    Sin embargo, somos pocos o un grupo muy reducido de colegas los que despues de 5 años pueden llegar a producir material historiográficos de modo permamente, y que asimismo encuentren tribuna para las ideas que exponen. Por mi parte, tuve la suerte de participar en una publicación sobre temas actuales de Desarrollo Sostenibley dios mediante dicha publicaion tuvo buen tiraje(irónicamente, temáticas que causan extrañeza y hasta fobia para quienes les gusta sumergirse en el pasado), aunque eso queda fuera de este debate. Sea como fuere el caso, aplaudo los esfuerzos de Christian, como de Daniel Moran y otros tantos compañeros de aulas que tienen la constancia suficiente para sacar material para exposiciones, conferencias, coloquios, revistas y publicaciones.

    Espero que este caso no sea motivo para que colegas de la San Marcos se sientan disminuidos en presentar sus trabajos y puedan sacar adelante su material. Lamentablemnte denuncias así pulularán en el en ambiente académico, sin embargo, estoy en contra de los artículos lapidarios que van contra el prestigio de un colega.

    Sea como fuere este asunto, el “poner la cruz” a un colega no hace mejor historiador a otro. Bien por el Coloquio de la PUCP si pudo detectar esa irregularidad a tiempo, pero de alli a rayar con el escarnio, deja mucho que analizar sobre el aspecto subjetivo que va mas alla del trabajo fructifero de los historiadores.

    Saludos.

  • margarita e. gentile

    Estimados todos,

    En el nro.174 de Punto Edu, (www.pucp.edu.pe) del 19 al 25 de abril de 2010, una de las notas de tapa se refiere al caso de dos estudiantes de esa universidad a los que se suspendió por plagio, y a quienes el Consejo de Asuntos Contenciosos Universitarios minimizó la sanción aplicada por la PUCP.

    Punto Edu no dá detalles del tema, que en esa comunidad supongo que se deben conocer bien.

    Pero, en este caso que ustedes dieron a conocer, tampoco dan todas las precisiones necesarias para que alguien que está fuera del asunto pueda tener una idea clara del mismo. Quiero decir con esto que me interesaría conocer (porque no los pusieron en el espacio más arriba), los textos de todos, del autor “plagioso”, la respuesta de Nelson Manrique, la de Imelda Vega Centeno y, si fuera posible, las citas bibliográficas de los artículos que dicen que fueron plagiados, para buscarlos y leerlos.

    Disculpen si la respuesta a mi pregunta genera inconvenientes (conseguir los textos, subirlos, etc.) pero el tema es muy grave y los detalles (cuando se conocen) a veces aportan datos que en el fervor del rechazo no se tomaron en cuenta.

    Digo esto porque, como docente e investigadora, estoy acostumbrada a leer trabajos de alumnos y graduados universitarios, redactados no siempre de la mejor manera, asi que si un profesional los lee “como profesional”, no pasan la prueba. Con frecuencia tengo que recordarles a cada uno la forma de hacer las citas bibliográficas, y les aseguro que en la casi totalidad no hay intención de plagio, sino vulgar y silvestre ignorancia y descuido.

    En los textos publicados por ustedes hay dos duras afirmaciones: dicen que Carrasco no calculó su edad al hacer una cita, y le achacan no poder haber accedido a bibliografía dificil de conseguir.

    Lo primero puede ser una torpeza propia de gente inexperta en citas, y lo segundo es una conjetura. Yo, cuando era alumna y luego recién graduada, he podido leer libros en áreas reservadas de Bibliotecas y documentos en sectores poco accesibles de Archivos. En cuanto a la “maratón” de ponencias, a veces se da que hay reuniones científicas con temas afines a los que trabajamos, y allá vamos.

    Estoy tratando de averiguar, para mi conocimiento, lo más posible de este tema porque ya hay varios casos (entre ellos un colega importante); si en algún momento se presenta un caso así entre nosotros y si hay que resolver sobre eso, es mejor tener antecedentes de cómo sucedieron y cómo se resolvieron. Les agradezco, entonces, si es posible conocer los textos indicados antes, y los saludo cordialmente.