La esvástica rosa: nazismo y homosexualidad en el Tercer Reich
Scott Lively es co-autor de un interesante estudio acerca de la homosexualidad durante el periodo nazi, titulado The Pink Swastika: Homosexuals and the Nazi Party (Keizer, Oregon: Founders Publishing Company, 1995). Hemos traducido la introducción a su estudio, que presentamos aquí.
“El triángulo rosa, símbolo del movimiento gay, es familiar para muchos norteamericanos. Del mismo modo que el brazalete empleado por los nazis para identificar a los homosexuales en los campos de concentración, el triángulo rosado expresa perfectamente el mensaje de los derechos gay. Este mensaje consiste en que los homosexuales son y han sido víctimas de un prejuicio irracional y que aquellos que se han opuesto a la homosexualidad son odiosos intolerantes. Esta condición de víctima provoca simpatía hacia la causa homosexual entre los heterosexuales. […]
Cuando los homosexuales llevan el triángulo rosa, ellos están equiparando cualquier tipo de oposición con el nazismo y a ellos mismos con los judíos víctimas del Holocausto. Como lo ha señalado el rabino Bernard Mehlman, cercano a la causa homosexual, «Homofobia y anti-semitismo son partes de la misma enfermedad». Esta cita apareció en la publicidad de un periódico gay, que anunciaba la ceremonia del Holocaust Memorial de New England (Boston) de hace unos años. Otro artículo señalaba que la comunidad gay de Nueva Inglaterra había logrado reunir un millón de dólares para ayudar a construir el monumento, incluyendo medio millón de dólares para un monumento inicial que consistía de seis torres de acero y vidrio. A lo largo del monumento se colocaría una inscripción que rendiría homenaje a las víctimas gay a manos de los nazis. Se espera que otro monumento conmemorativo (memorial) al Holocausto y a las víctimas gay del mismo se construya en Nueva York. Washington D.C. alberga el Museo del Holocausto, que no solo muestra una tendencia favorable a los homosexuales sino que ha incluido en su staff a un reconocido activista gay, Klaus Mueller, como investigador. Otros proyectos relacionados con el Holocausto, como la muestra sobre Ana Frank que ha recorrido los Estados Unidos, incorporan un mensaje similar en sus programas. Mientras algunos homosexuales fueron internados en los campos de trabajos forzados nazis, el rol de los homosexuales en el Tercer Reich no puede ser representado adecuadamente solo por el triángulo rosado. Nuestra consulta de más de doscientos documentos escritos desde los años treinta sugiere que una esvástica rosada era igualmente representativa a los demás grupos perseguidos.
Irónicamente, mientras muchos homosexuales eran perseguidos por el Partido Nazi, no hay duda que el Partido albergaba a muchos de ellos entre sus filas, incluso entre los rangos más elevados.
Las raíces gay del Partido Nazi
El movimiento por los derechos gay suele presentarse como un fenómeno norteamericano que se desprende del movimiento por los derechos civiles de los años cincuenta. Por ello, no es raro escuchar a los activistas gay caracterizar a los «derechos gay» como la tercer ala natural de la lucha por los derechos civiles (luego de los negros y las mujeres). En realidad, Alemania fue el lugar de nacimiento de los «derechos gay» y su legado en aquella nación es alarmante.
El «abuelo» de los derechos gay fue un abogado alemán homosexual
llamado Karl Heinrich Ulrichs. Ulrichs había sufrido el acoso de su instructor de equitación a los catorce años. Luego de atribuir su homosexualidad adulta a este episodio, Ulrich creó en la década de 1860 lo que sería conocida como la teoría del tercer sexo de la homosexualidad. El modelo teórico de Ulrichs sostiene que los hombres gay son en realidad mujeres atrapadas en un cuerpo masculino. El fenómeno inverso explicaría supuestamente el lesbianismo. Dado que la homosexualidad era una condición innata, decía Ulrichs, la conducta homosexual no debía ser penalizada. Un temprano seguidor de Ulrichs acuñó el término «homosexual» en una carta abierta al Ministro de Justicia de Prusia en 1869. Para el año en que murió Ulrichs (1895), el movimiento alemán por los derechos gay se había fortalecido. Frederich Engels hizo mención a esto en una carta dirigida a Marx: «Los pederastas han descubierto que son un grupo poderoso en nuestro país. Lo único que les falta es organización, la cual parece existir aunque se halle escondida». Luego de la muerte de Ulrichs, el movimiento se dividió en dos grupos opuestos. Una facción siguió al sucesor de Ulrichs, Magnus Hirschfeld, quien creó el Comité Científico Humanitario en 1897 y más tarde fundó el Instituto de Investigación Sexual en Berlín. La otra facción fue organizada por Adolf Brand, editor de la primera revista homosexual, Der Eigene (El Especial). Brand, Benedict Friedlander y Wilhelm Janzen formaron Gemeinschaft der Eigenen (La Comunidad de los Especiales) en 1902. Lo que dividía a estos grupos era su concepto sobre la masculinidad. La teoría de Ulrichs implicaba una identidad femenina. Sus seguidores, así como los de Hirschfeld, creyeron literalmente que eran mujeres atrapadas en cuerpos de hombres.
Los seguidores de Brand, no obstante, se sintieron profundamente ofendidos por la teoría de Ulrichs. Ellos se percibían a sí mismos no solo como hombres, sino como un tipo de hombre especial, superior incluso a los heterosexuales en cualidades masculinas. La Comunidad de los Especiales (CE) afirmaba que la homosexualidad masculina era el fundamento de todos los Estados-nación y que los homosexuales varones representaban una elite de la sociedad humana. Los miembros de la CE se presentaban como una encarnación moderna del culto al guerrero de la antigua Grecia. Al colocarse como seguidores de los héroes militares de Esparta, Tebas y Creta, los miembros de la CE asumían una posición ultra masculina, de supremacía blanca y pederasta (devota del sexo adulto/joven). Brand mencionó en Der Eigene que él quería hombres «sedientos por el retorno de la época griega y los estándares helénicos de belleza luego de siglos de barbarismo cristiano. Una de las claves para entender el surgimiento del nazismo y la persecución de algunos homosexuales por los nazis la podemos encontrar en la temprana historia del movimiento por los derechos gay”.
Lee el artículo completo en: http://www.leaderu.com/jhs/lively.html











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