Carta abierta sobre la creación del Colegio de Historiadores del Perú

Escrito por José Ragas. Posteado en Historiadores

Ante la noticia de la discusión del Proyecto de Ley N. 904/2006 – CR en la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte, presidida por la parlamentaria Cenaida Uribe, por el cual se propone crear el Colegio de Historiadores del Perú, deseo dejar constancia de mi rechazo a dicha propuesta, por considerar que carece de fundamento y que antepone los intereses personales a los de las personas que nos desempeñamos como historiadores dentro y fuera del país. El proyecto de ley fue presentado y ha sido impulsado por la Asociación de Historiadores Región Sur (AHIRSA), con sede en Arequipa y presidida por el Sr. Enrique Ramírez Angulo.

En primer lugar, mi rechazo se basa en que se trata de un documento que no solo ha sido pésimamente redactado sino cuya fundamentación (académica, técnica y legal) no tiene base ni se apoya en estudios técnicos ni de ningún otro tipo. La intención manifiesta de la AHIRSA es la de manejar una institución que se encargue de regular y controlar el ámbito laboral de los historiadores, permitiendo que solo puedan ocupar puestos de trabajo quienes han obtenido la licenciatura de historia. Aquellos que, por diversas razones, no la hayan obtenido, aun cuando hayan seguido estudios de posgrado (maestría o doctorado), no estarían en posición de ejercer la profesión. Así, el Colegio de Historiadores dirigido por la AHIRSA se encargaría de velar por depurar y erradicar «el intrusismo profesional y la autonominación como historiadores que se hacen personas que no lo son», según reza el proyecto en cuestión.

En segundo lugar, la AHIRSA no puede atribuirse el derecho de expresarse en nombre de los historiadores que se desempeñan a nivel profesional, en aras de monopolizar el control de la institución que proponen crear. Esto se deduce claramente del número de puestos que se adjudica la AHIRSA en la Comisión que daría forma al Colegio de Historiadores. De los ocho puestos, se adjudican tres de ellos, lo que les daría la posibilidad de elegir a los miembros de la Junta Directiva o del Consejo Ejecutivo que regirían de forma permanente.

¿A mérito de qué viene esta propuesta? En los últimos meses en la web han aparecido propuestas similares para países como España y Guatemala, en las que se incluyen comentarios de historiadores de dichos países que afrontan una mala situación laboral y que consideran que un Colegio de Historiadores podría poner fin a esta situación al permitir únicamente que los historiadores con título puedan trabajar en determinados puestos. Según se desprende de los comentarios de historiadores en un foro sobre el tema (en el que participan también peruanos), existiría un malestar porque los programas de posgrado permiten que personas que no han seguido la carrera de Historia ni se han licenciado puedan obtener un grado de Magíster o Doctor y ejercer, quitándole así la posibilidad a los egresados de las facultades. Además, se asume que un Colegio de Historiadores lucharía por los intereses de los profesionales, a la manera de un sindicato, y que velaría por nosotros. Curiosamente, las quejas también provienen de México, país que cuenta con un Colegio, el Colegio de México.

No tenemos informes que demuestren que la creación de colegios o instituciones similares hayan traído una mejora significativa en las respectivas áreas profesionales de Humanidades y Ciencias Sociales. Tendríamos que asumir que una instancia de esta naturaleza ayudaría a resolver los problemas que enfrentan los historiadores. Ya se han creado colegios de arqueólogos y de bibliotecarios. ¿Eso ha llevado a solucionar sus problemas? Por lo que conversado con algunos amigos de estas profesiones, la respuesta es negativa. La situación es completamente distinta para áreas como la Medicina, la Arquitectura y la Ingeniería, donde la responsabilidad social es mucho mayor por lo que se requiere que efectivamente haya un filtro que regule la titulación de los que dicen ser egresados de dichas facultades. En las Humanidades y las Ciencias Sociales, el espectro es diferente, ya que el número de profesionales es considerablemente menor y los profesionales se hallan en estrecho contacto con las Universidades, las cuales regulan la actividad laboral y el desempeño ético de sus miembros.

Ya contamos con una institución que representa a los historiadores, la Academia Nacional de Historia, la cual puede ser repotenciada para que la disciplina histórica sirva de enlace entre el mundo académico y la sociedad y cumpla con los beneficios que traería un pretendido Colegio de Historiadores. Pero la institución que tiene en mente la AHIRSA no se asemeja a las instituciones que existen en el extranjero, en países como Bolivia, Brasil, México o Estados Unidos, donde se promueve el ejercicio de la investigación y la producción académicas en aras del desarrollo y el mejor conocimiento del pasado, el presente y el futuro de la sociedad.

Si esta propuesta llegase a prosperar, se eliminaría la meritocracia en todos los niveles, además de la interdisciplinariedad, que ha permitido que nos beneficiemos de la experiencia de colegas provenientes de otras áreas. Asimismo, colegas extranjeros que enseñan en nuestras universidades, no podrían hacerlo, al no contar con una tesis de licenciatura. Al poner como filtro la licenciatura, los historiadores ya no tendrían necesidad de hacer estudios de posgrado, ya que tendrían una plaza asegurada tan solo con el título. A mediano y largo plazo, las consecuencias serían desastrosas. La interdisciplinariedad es lo que va a permitir enriquecer la profesión, no el aislamiento burocrático ni una nomenclatura que decida quién ejerce y quién no como historiadores.

Un documento de esta naturaleza debería haber señalado cuáles son los problemas concretos que se enfrenta y no hacer una larga e innecesaria disertación sobre la definición de historia que busca que se otorgue el Colegio de Historiadores por la antigüedad de la disciplina histórica antes que como una institución destinada a resolver los supuestos problemas del gremio. El enredo mental de los autores del Proyecto de Ley es tal, que están tan obsesionados por depurar el gremio que se contradicen a sí mismo al incluir a destacados personajes que aportaron al conocimiento del pasado nacional ¡sin ser historiadores!, como Francisco Mostajo Miranda, de quien señalan «que siendo abogado también hizo trabajos de historia», los hermanos Paz Soldán, José de la Riva-Agüero y José Carlos Mariátegui. Se menciona también a Jorge Basadre, quien «tampoco tuvo tal título», aludiendo a la licenciatura.

Si lo que deseamos es realmente una mejora en la profesión, no se va a conseguir con proyectos de esa naturaleza, sin debate ni discusiones previas, alcanzados entre gallos y medianoche para asegurarse un puesto y sacrificar al resto de los colegas. Llevamos años tratando de promover la interdisciplinariedad y el libre ejercicio de la profesión basado en los méritos académicos ¿y ahora vamos a eliminarlos por la ambición personal de unos cuántos?

 
Atentamente,

José Ragas Rojas
Pontificia Universidad Católica del Perú
DNI 10587115

Descargar Proyecto de Ley

 

Descargar Acta de Sesión del Congreso de la República

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José Ragas

Soy estudiante del doctorado de Historia en América Latina de la Universidad de California, Davis. He sido docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde dicté cursos relacionados con Historia Contemporánea. Puedes seguirme a través de Facebook, Twitter o RSS.

Comentarios (77)

  • Jorge Bayona

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    Te apoyo José. Me preocupa en grado suma la intención monopolizadora del AHIRSA. Son ocho plazas en la comisión organizadora propuesta, y el AHIRSA se arroga tres. Les bastaría con solo conseguir que dos de las cinco plazas restantes fueran cubiertas por sus aliados o allegados para hacer y deshacer como quieran. Esto es gravísimo.

    Responder

  • jragas

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    En efecto, Jorge. Creo que si existen problemas relacionados al marco laboral de la profesión se puede discutir y ver la forma cómo solucionarlos. Pero no crear una institución ad hoc para controlar quiénes dictan y quiénes no. A ver si los congresistas reaccionan y se dan cuenta de que han sido sorprendidos…

    Saludos,

    josé

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  • Julio

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    Mi apoyo total José.
    Este proyecto está no solo pésimamente redactado, sino que además resulta peligroso pues mide a un historiador no por su calidad académica sino por la simple posesión de un título.
    Asimismo, es necesario ordenar nuestras ideas y pronunciarnos. El que no llora no mama, de otro modo nos van a madrugar, pues a los congresistas este tema les puede resultar de poco interés y pueden terminar aprobando el proyecto.
    Un abrazo.
    Julio.

    Responder

  • jragas

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    Sí, es necesario un pronunciamiento, como bien señalas, Julio. Y más allá de detener la iniciativa también habría que hacer un examen de cuál es el problema a nivel laboral que originó esta iniciativa. La idea de un Colegio de Historiadores se vino discutiendo hace varios años aquí en el Perú, pero no se logró llegar a ningún acuerdo.

    Una posibilidad sería replantear el papel de la Academia de Historia y ampliar sus facultades y acceso a los cargos a historiadores más jóvenes y de provincia.

    Un abrazo,

    José

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  • CARLOS DÁVILA CORRALES

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    Estimado José y Estimados amigos y colegas:

    Creo que la coincidencia va a ser unánime al catalogar a este proyecto como una aventura alocada y contradictoria; adicional a ello, su pésima redacción y ordenamiento de ideas.

    En primer lugar, es una locura pretender apoderarse del control casi total del alucinado Colegio de Historiadores por parte de los impulsores de este proyecto; puesto que, atentaría con el orden democrático que se respira en todas las instituciones. Es decir, se estaría en completa subordinación a las directivas emanadas por el grupo de historiadores de la región sur; ya que al contar con tres miembros en la comisión organizadora sería más factible que pudieran coludirse con otros afines a ellos para obtener el control total del supuesto colegio.

    En segundo lugar, es contradictorio, porque si bien reconocen el aporte de la Historia como ciencia al desarrollo del país, no ponen énfasis en la llamada multidisciplinariedad de la cual la Historia se nutre y al mismo tiempo forma parte de ella. Y eso hace que nieguen la posibilidad de cualquier historiador a poder incursionar en otras disciplinas y por ende obtenga un grado académico ya que no tendría mucho peso al competir con otro historiador que sólo cuenta con el título de licenciatura en historia.

    Comparto la idea de que se debe repotenciar y darle el sitial que merece a la Academia Nacional de Historia; y a eso es a lo que debemos apuntar, con el consenso general, y ello incluye a los historiadores de la región sur.

    SI A LA REPOTENCIACIÓN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA Y NO AL COLEGIO DE HISTORIADORES POR AHORA.

    CARLOS ALBERTO DÁVILA CORRALES

    Responder

  • Jorge Luis Valdez Morgan

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    Acabo de llegar de viaje y veo que este tema nuevamente está en la cresta de la ola. Coincido plenamente con tu carta, y con los comentarios, pero creo que eso no pasa de los deseos de figuración de un grupo de desubicados (de esos que abundan en la profesión). Esta propuesta no va a prosperar, no tiene pies ni cabeza, sería como meternos un tiro en la sien, un absurdo.

    Si prospera, siempre nos queda la sociología y ciencias afines.

    Responder

  • Víctor

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    Estimado José

    Me uno a este reclamo. Lamentablemente los congresistas que debatieron este proyecto son personas ajenas a nuestra labor. Un título no hace a un historiador. La misma situación laboral del país hace que muchos estudiantes de Historia se dediquen a la enseñanza en academias o colegios y no se dediquen a la investigación, obteniendo sus títulos por examenes o cursos, a diferencia de aquellos que lo hacemos mediente una Tesis, pues para esos nos formaron en la Universidad, para investigar. Yo estoy haciendo mi tesis, y tampoco si no tuviera titulo nadie tiene el por qué impedirme trabajar en lo que me gusta.

    Por otro lado, no puede ni debe estar controlado el destino de los Historiadores del Perú por un puñado de gente, qu ecomo bien dices, sólo ven su interés personal. Su proyecto es clara muestra de ello, negando a la gran mayoría de historiadores de todo el Perú a participar de la conformación de este Colegio.

    En efecto, como bien dices José, hace falta repotenciar la Academia, yo una vez hablé con Maticorena al respecto, pero fue antes de este absurdo debate en el Congreso (Lamentablemente, me hubiera gustado saber la opinión de la Dra. Hildebrant que no estuvo en dicha sesión).

    Apelo a tus buenos oficios y relaciones con el Presidente de la Academia para que pueda dar un pronunciamiento al respecto.

    Víctor Arrambide Cruz
    Historiador

    Responder

  • Julio

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    Coincido contigo en la idea de repotenciar la Academia Nacional de Historia. Es un espacio académico cuyas puertas siempre han estado abiertas a nosotros los historiadores. Recuerdo haber tenido la oportunidad de presentar un trabajo en la ANH y la experiencia fue muy grata. Deberíamos presentar más a menudo nuestras investigaciones. Cuenten conmigo para ello.

    Ahora, lo cierto es que la ANH no cuenta con los medios económicos suficientes para tener una participación cabal en el área académica, en compáración con otras instituciones similares en América Latina, como por ejemplo ANPUH en Brasil.

    Por otro lado, mi total disposición a dar mi granito de arena en aras de mejorar el proyecto. Que quede claro que no es un pecado crear un Colegio de Historiadores en el Perú, sin embargo tiene que ser un proyecto consensual, que recoja las opiniones de todos y no beneficie a un sector exclusivo y a la vez excluyente.

    Un abrazo.

    Nos vemos.

    Julio.

    Responder

  • Emilio Candela

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    Hola José. Estoy en total desacuerdo con este proyecto que, a mi parecer, no traerá consecuencias positivas para el crecimiento de la profesión de historiador. El solo hecho de exigir ser colegiado implicaría que varios especialistas extranjeros o colegas de otras disciplinas humanísticas y de las ciencias sociales, ya no podrían trabajar en la docencia o la investigación a pesar de ser profesionales con una alta capacidad demostrada. Además, una iniciativa de este tipo debió ser consultada con las universidades del país que forman a historiadores, y luego de un estudio serio y profundo llegar a la conclusión de ver si es conveniente o no la creación de un colegio de este tipo. Aqui tenemos el intento de un grupo de arequipeños (reunidos en una asociación llamada AHIRSA), de querer monopolizar el mercado laboral de esta profesión , lo que queda claro al ver que tendrían mayoría en la supuesta composición del consejo de dicho colegio. Rechazo este proyecto que denota una visión limitada y anticuada del trabajo actual de un historiador, y creo debemos emitir un pronunciamiento detallando los argumentos de nuestra negativa a este proyecto.

    Responder

  • Rosabella

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    Como arqueologa interesada en temas historicos, me preocupa mucho la referencia al “intrusionismo” del que habla el Proyecto de Ley, que implica que todos aquellos que investigan y publican sobre historia sin ser licenciados en historia somos “intrusos” que estamos “usurpando” las funciones de los historiadores y debemos ser “erradicados”. Como dice Ragas, donde quedo el valor y aporte del trabajo interdisciplinario? O acaso creen que todos los arqueologos peruanos solo vemos el pasado prehispanico? Desde hace algunos anos ya se esta desarrollando en el Peru proyectos e investigaciones sobre arqueologia historica, maritima, etc. Se considerara que ahi tambien estamos “intruyendo”?

    Segundo, el problema de exigir una licenciatura: la licenciatura no es lo mismo en todos los paises. En Espana, por ejemplo, la licenciatura realmente equivale al bachillerato mientras que en Estados Unidos no existe el titulo profesional en las ciencias sociales, solo los titulos academicos. Lo correcto seria solicitar licenciatura o algun grado academico de postgrado.

    La existencia de un Colegio Profesional suele ser necesaria en profesiones donde se requiere un conocimiento muy especializado y, mas importante, donde pueden haber consecuencias serias si la ocupacion la ejerce alguien que no sido capacitado adecuadamente en las tecnicas, conocimientos y en la etica profesional de la profesion. En la arqueologia, antes que se creara el Colegio Profesional ya existia (y sigue existiendo) el Registro Nacional de Arqueologos que lo maneja el INC, y ahi se inscriben todos los arqueologos nacionales y extranjeros debidamente capacitados que quieran dirigir y hacerse responsables de proyectos en el Peru (a los extranjeros se les exige postgrado). Sin embargo, la no inscripcion no impide a los arqueologos ejercer, simplemente les impide acceder a algunos cargos de mayor responsabilidad (como perito, supervisor, o subdirector de museo) y a dirigir y responzabilizarse por proyectos.

    Responder

  • jragas

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    Hola Emilio, en efecto, el reduccionismo del Proyecto nos privaría de muchos colegas extranjeros historiadores y no historiadores que enseñan en el Perú, y desalentaría los proyectos de investigación interdisciplinarios en el futuro.

    Lo que sí urge es un estudio o el conocimiento del marco laboral en el que se desarrolla la profesión, especialmente en el interior del país, del cual estamos, honestamente, desconectados. Creo que este tema nos va a permitir acercarnos más a las universidades del interior y de la misma capital, con las cuales necesitamos mayores contactos para evitar situaciones como estas, en las que un grupo de personas pretende hablar en nombre de las demás universidades.

    Responder

  • jragas

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    Hola Rosabella, gracias por tu intervención, pues nos permite saber qué ocurrió en las profesiones donde, efectivamente, se creó una institución similar a la que se pretende aprobar. El Proyecto apunta a “depurar” a quienes no son “historiadores” por no tener título, pero ¿qué ocurriría si las demás profesiones donde los historiadores ejercemos sin tener licenciatura hicieran lo mismo? Me refiero a la bibliotecología, el área de Patrimonio Cultural o las Comunicaciones, inclusive.

    Como lo recalcas, es la interdisciplinariedad y el libre mercado en base a la meritocracia lo que ha permitido que saquemos provecho de la experiencia de otros colegas.

    Responder

  • jragas

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    Los colegas de Lingüística y Literatura de la PUCP se han pronunciado en torno a otro bochornoso incidente, la agresión de Correo a la congresista Hilaria Supa. Quizás se podría emitir un comunicado similar por parte de los historiadores (no solo de la PUCP) acerca del Colegio de Historiadores.

    Va el link:
    http://utero.pe/2009/04/27/hilaria-supa-was-right/

    Saludos,

    josé

    Responder

  • Víctor

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    Acá te mando otro comentario de un compañero de la UNMSM. Ya a través de la Web, por chat y correos los colegas se están manifestando unánimemente en contra de este Proyecto. La idea es canalizar todas estas inquietudes hacia los “Padres de la Patria” mediante un documento. Es importante como tú bien dices hacer un comunicado para hacerlo conocimiento del público en General.

    http://elespejodeclio.blogspot.com/2009/04/pronunciamiento-de-un-sanmarquino-sobre.html

    Responder

  • jragas

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    El blog Amautacuna de Historia, administrado por Arturo Gómez, ha rebotado la noticia hoy:

    ¿Colegio de Historiadores del Perú?
    http://amautacuna.blogspot.com/

    Responder

  • LUIS FELIPE TICONA LECAROS

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    Me parece que no hay el deseo de un sector de investigadores que no desean que haya un Colegio de Historiadores. ¿Por qué tienen ese temor? ¿O es que piensan que los historiadores somos muy peligrosos por nuestro conocimiento?

    Nosotros, los historiadores, somos los responsables de la memoria colectiva de un pueblo y del éxito o fracaso de la sociedad.

    Ojalá sí se apruebe la ley del Colegio de Historiadores y de esa forma se evite tanto problema que nos genera la gente que no tiene que ver con la Historia.

    Lic. en Historia
    Luis Felipe Ticona lecaros

    AHIRSA

    Responder

  • jragas

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    Estimado Luis Felipe, te agradezco por el comentario y por dar la oportunidad de discutir el tema (la página del AHIRSA no permite dejar comentarios). Hasta ahora, lo único que sabemos del Colegio de Historiadores es el proyecto de ley que fue presentado. Nos hubiese gustado mucho que dicho proyecto hubiese circulado para poder conversar y discutir. No es la primera vez que el tema está en debate.

    Nuestra reacción va hacia el procedimiento con el cual ha sido planteado una institución que va a afectar no a los historiadores del AHIRSA sino a todos los historiadores peruanos.

    Al margen de todo lo que se ha dicho, nos gustaría que se pueda conversar y que se expongan los motivos que han llevado a dicho proyecto. El problema subyacente es que lamentablemente no existen espacios en los cuales discutir temas relacionados con la profesión y eso ha llevado a un aislamiento de las universidades.

    Esperamos dejar a un lado la cuestión emocional a un lado (por ambas partes) y comenzar a dialogar para llegar a acuerdos que convengan a los historiadores del país en su conjunto.

    Nos gustaría estar en comunicación con los demás miembros del AHIRSA, a quienes no tenemos el gusto de conocer.

    Un cordial abrazo,

    José

    Responder

  • Víctor

    |

    Estimado colega del AHIRSA

    Me gustaría saber quienes son esas personas que no tienen nada que ver con la Historia y que generan problemas, y que tipo de problemas son.

    Atentamente
    Víctor Arrambide Cruz

    Responder

  • Jorge Bayona

    |

    Estimados colegas y lectores del blog, discúlpenme si mi solicitud está fuera de lugar, pero quisiera que alguien me explicara qué significa “Me parece que no hay el deseo de un sector de investigadores que no desean que haya un Colegio de Historiadores” (Ticona, líneas arriba). Por más que me concentro no logro penetrar en el significado de dicha críptica frase.

    Por otra parte, quisiera que el Lic. Ticona nos explicara por qué razón el AHIRSA merece tener tres puestos de ocho en la comisión organizadora del Colegio. Si nos proporcionara una bibliografía de las publicaciones de sus presidentes y miembros, o mejor aún las publicaciones editadas bajo los auspicios del AHIRSA y los seminarios, coloquios o congresos organizados bajo su marco institucional, le estaría muy agradecido. Además, quisiera que nos explicara por qué en mérito de dichos pergaminos académicos, el AHIRSA seguiría mereciendo más representación que la asignada a la Academia Nacional de la Historia, el Centro de Estudios Histórico-Militares, el Instituto Riva-Agüero, el Instituto Francés de Estudios Andinos o el Centro de Estudios Regionales “Bartolomé de las Casas”, entre otros.

    Saludos,

    Jorge Bayona

    Responder

  • Jorge Moreno

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    Estimado Jorge Bayona:
    Tu comentario es acertado e inteligente, pero le concedes demasiado a la gente de la AHIRSA: ni siquiera han asignado un solo cupo en la Comisión creadora del mentado Colegio a un miembro de la Academia Nacional de la Historia o a las otras instituciones que mencionas. Todas ellas brillan por su ausencia.
    Saludos.

    Responder

  • Jorge Bayona

    |

    Estimado Jorge Moreno, uno de los cupos de la comisión organizadora está asignado a “Un representante de investigadores en Historia, respaldado por una institución que se encuentre inscrita en registros públicos”. Esta es una representación oblicua de las antedichas instituciones. Es decir, el IEP, el IRA, el IFEA, el CER-Bartolomé de las Casas y muchos más JUNTOS tendrán UN solo representante, mientras que el AHIRSA POR SÍ SOLO tendrá TRES. Encima, en la antedicha categoría, no se excluye al AHIRSA tampoco, de manera que el representante de los investigadores podría también provenir del AHIRSA, dándoles cuatro puestos. Esto me parece completamente inaceptable.

    Saludos.

    Responder

  • OSCAR SALAS

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    Esto es lo que ha publicado nuestro colega Antonio Zapata en La República el día de hoy.

    ¿Colegio de Historiadores?

    Por: Antonio Zapata
    El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?

    La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.

    Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.

    El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.

    La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.

    El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.

    Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.

    Responder

  • OSCAR SALAS

    |

    Y esto es lo que opino al respecto:

    Normalmente aplaudo sus comentarios por ser justos y objetivos, sin embargo, en esta ocasión no puedo sino disentir de sus afirmaciones. En primer lugar la iniciativa de crear un colegio de Historiadores no fue de ningún ente estatal, sino de AHIRSA, una Asociación de historiadores con sede en Arequipa, (de la que por cierto no formo parte), lo que da la suficiente legitimidad al pedido. La rápida encuesta a la que usted hace referencia no tiene validez estadística a menos que usted conozca a todos los historiadores del Perú.

    En segundo lugar, no hay que confundir el hecho que hoy los estudios multidisciplinarios e interdisciplinarios no solamente son importantes sino indispensables, pero esto no niega que los estudios históricos sean hechos en su preferencia por historiadores y no por sociólogos, antropólogos, educadores, etc. que efectivamente suplen a los egresados de las escuelas profesionales de Historia del Perú.

    En tercer término, creo que usted desconoce la realidad de las escuelas profesionales de historia no limeñas, y cito: “Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión”. Concuerdo con usted en que el colegio de Historiadores debe incluir no solo a los licenciados sino por supuesto a los demás grados académicos. Pero consideremos lo siguiente: El bachillerato es automático, lo que equivale a decir, que solo hace referencia de haber concluido sus cincos años en la universidad, mas nada sobre su calidad de investigador que es realidad lo que nos hace historiadores. La maestría y el doctorado son grados académicos que sin duda implican un alto nivel en la investigación, pero también un nivel económico que no todos los egresados poseen, razón por la cual, el referente de un cierto grado de investigación termina siendo el grado profesional de licenciado, por lo que considero que usted ofende al ningunear este grado profesional.

    Finalmente, considero que usted, como historiador respetado y con amplia experiencia en la investigación debe apoyar el debate amplio sobre la conveniencia el colegio de historiadores considerando todas las aristas con tolerancia y no olvidando que no todos los historiadores laboramos en el IEP, PUCP, Red para el desarrollo de Ciencias Sociales, Instituto Riva-Agüero o la Academia Nacional de Historia. También se investiga en el resto del Perú aunque probablemente estas investigaciones no lleguen a Lima por ser de temas locales y no holísticos.

    Lic. Oscar A. Salas Gallegos

    Asoc.de Estudios e Investigación multidisciplinaria Sinergia Social

    Arequipa-Perú.

    Responder

  • Yony

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    Profesor Ragas, por intermedio de su espacio quisiera hacer conocer mi opinión a todos los colegas historiadores del Perú.

    En primer lugar soy historiador de Arequipa, no soy parte de AHIRSA, lo cual pienso que me permite expresarme de una manera más libre respecto al tema.

    Desde que publicó su carta, se han vertido diferentes comentarios, y por lo que he leído en su blog y otros más he notado un abierto rechazo al proyecto de ley por diferentes razones, desde los errores gramaticales, hasta los “errores” de contenido; he notando un cierto tufillo discriminador en varias opiniones, y eso entre historiadores, no puede darse de ninguna manera.

    Como bien consta en el referido proyecto, cualquier ciudadano peruano en el pleno ejercicio de sus derechos, o ya sea una institución civil, puede presentar una iniciativa legislativa, la Constitución Política lo ampara. Los encargados de hacer valer este derecho son nuestros representantes elegidos democráticamente, El Sr. Congresista Eguren, arequipeño por cierto, solamente cumplió con su deber (dentro de los muchos que tienen) por que para eso se le ha elegido. Me parece inadecuado que se este tildando su actuación de equívoca, por no utilizar los otros adjetivos más fuertes que aparecen en otro blog.

    Este proyecto se viene debatiendo desde el anterior Congreso, originalmente fue presentado por el ex congresista Valencia Dongo, arequipeño también, y como se manifiesta en un blog, la primero opinión de la capital al respecto fue emitida en el año 2006 a través de la Agenda Histórica, que dirige el Lic. Juan José Pacheco Ibarra.

    Yo estoy de acuerdo, con la reacción de ustedes, en el sentido de que no se les consultó, y que me disculpen los de AHIRSA, al momento de discutir el proyecto no hubo representante de la PUCP; yo no sé si es que se invitó a alguien de esa universidad, o quizá sí, y no estuvo, por que contactar con ellos anteriormente era toda una odisea (una persona allegada a AHIRSA me comento que si sé converso con el director de San Marcos y egresados de la PUCP) lo cual no ocurre en San marcos y la Villareal, al punto que en los simposios de historia que se realizan en Arequipa, era bastante la participación de alumnos de las universidades nacionales, y estoy seguro que por ese medio, aprovecharon los miembros de AHIRSA para conversar (no solamente con estudiantes y profesores de San Marcos y Villareal, si no también con los de San Antonio Abad y San Cristóbal que siempre han concurrido al simposio) sobre el proyecto de la colegiatura.

    Indudablemente por ahí viene la molestia justificada de ustedes. Creo que a nosotros, también nos hubiera molestado que se tomen decisiones sobre el futuro de los historiadores plasmado en una colegiatura, sin la consulta hacia nosotros y demás colegas egresados de las universidades de provincia.

    Al margen de los errores gramaticales del referido proyecto (si hubiere algún error gramatical mío les ruego me disculpen, trato de superarme día a día para escribir bien) quisiera hacer notar algo que se ha discutido mucho, y es sobre los 3 cupos que ocupa AHIRSA. Los más indicados para explicar ello son indudablemente los colegas de AHIRSA; leyendo el proyecto, no es tan cierto el asunto de que la junta de gobierno del colegio va a ser copado por 3 representantes de AHIRSA, esto se aplica solamente, de aprobarse el referido proyecto, cuando se inicien las inscripciones a nivel nacional, en aras de un buen comienzo, no creo que exista alguna restricción, para admitir a un colega; simplemente son disposiciones transitorias que están escritos en el proyecto. Quienes van a presidir el Gobierno del Colegio (son 6 cargos) necesariamente tienen que ser elegidos democráticamente, y no creo que exista algún copamiento de AHIRSA o de los colegas de la PUCP, o de la UNMSM, de la UNFV, etc., en los referidos cargos.

    Es paradigmático, que se discuta que se va a restringir la interdisciplinariedad en la investigación histórica o que incluso de alguna manera se ponga un pare a los que escriben Historia, que no sean historiadores. Y es paradigmático, porque a principios de este año AHIRSA, ha organizado un ciclo de conferencias, en donde no solamente han participado historiadores, si no también sociólogos y economistas arequipeños, creo que el espíritu interdisciplinario vive en los integrantes de AHIRSA. Sobre las personas que escriben Historia sin ser historiadores. El año pasado AHIRSA, convoco a un concurso de Historia, en el que participaron alumnado de colegios nacionales y particulares, como también estudiantes universitarios, y no solamente de Historia. A qué viene todo esto, el concurso fue un homenaje a un gran historiador arequipeño, maestro de muchos nosotros (tuve el honor de llevar todos sus cursos a pesar de ser electivos, y aprendí mucho de él, antes que nos dejará en cuerpo) que no precisamente estudio Historia, el Dr. Guillermo Galdós Rodríguez (segundo puesto en un concurso nacional en reconocimiento a la trayectoria intelectual, organizado por la Red de Ciencias Sociales) fue abogado, y como decía él, dejo de ejercer la abogacía por que era honrado. Gracias a sus investigaciones históricas, sabemos que la ciudad Arequipa antes de la llegada de los españoles, estaba poblada por diferentes etnias. Si se piensa que AHIRSA, está en contra de aquellas personas que escriben Historia, sin ser historiadores, me parece que no se asemeja ala verdad. Pero en el proyecto dice otra cosa, es cierto; creo que mis colegas de AHIRSA, conjuntamente con otros de diferentes universidades, no podemos desdeñar el aporte de esas personas, y se me viene a la mente el aporte de Javier Tantaleán Arbulú, por citar un caso que no sean exclusivamente Basadre o Rostworowski.

    Interpretando una parte del último libro del Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán Para enseñar Historia del Perú (Arequipa -2008) que es Miembro de la Academia Nacional de la Historia, la escritura de la Historia debe ser resultado de una investigación científica. En nuestros cursos universitarios de Historia, nos enseñan eso, no por gusto se dictan los cursos de metodología de la historia, técnicas de investigación histórica, incluso teoría de la historia. Quienes escriben Historia deben tener presente ello, y lo más preparados son los egresados de una Escuela profesional de Historia. Y el asunto de la investigación científica al que alude Quiroz es reconocido aquí, incluso en Lima, si no creen, pregúntenle al Dr. Daniel Parodi, quién le enseñó a investigar en Historia, en sus inicios.

    He notado en diferentes comentarios, incluso en el último del Dr. Antonio Zapata (siendo respondido contundentemente por un el colega arequipeño, el Lic. Óscar Salas, ojala suba su comentario que mando por correo electrónico, en algún blog) que se esta tratando de ningunear el Titulo Profesional de Licenciado en Historia, lo cual nos convierte en historiadores. En tiempos de Basadre, Rostworowski incluso de Galdós Rodríguez, las reglamentaciones en cuanto al titulo profesional eran distintas. El Dr. Quiroz Paz Soldán egreso de bachiller, lo cual no fue automático como hoy en día, sino hizo su tesis, confiriéndole un gran valor al primer grado que se obtiene en una universidad (estas ideas las tomo del comentario de Óscar Salas) para luego –sin mediar maestría de por medio- ser Dr. en Historia; esos eran los procedimientos.

    Hoy en día es distinto. A mi me costó hacer mi tesis, y no hablo solamente del factor económico, para que la Nación me reconozca (Diploma de por medio) como HISTORIADOR. Hoy en día no me parece justo, que se llame HISTORIADOR, a alguien que no curso estudios profesionales para conseguir tal titulo. De ser así entonces, autodidácticamente estudiare arqueología, y emitiré un CIRA y me haré llamar arqueólogo, o me matare leyendo libros de derecho para ejercer la abogacía. Es en este punto en donde entra a tallar el mentado “intrusismo”. En Arequipa lo sufrimos mucho, y no es por que estemos mal preparados; trabajos que competen a HISTORIADORES, son copados por abogados, arquitectos o profesores de historia. Y no son simples habladurías, ya que en el INC de Arequipa, La Municipalidad Provincial, incluso el AECID, los HISTORIADORES no están presentes. ¿A quién podemos recurrir para hacer valer nuestros derechos? ¿La Academia Nacional de la Historia?

    En contraposición al Colegio de Historiadores, se ha sugerido repotenciar la Academia Nacional de la Historia. Yo percibo a esta institución centenaria, como elitista. He tratado de buscar algún link en Internet donde pueda informarme sobre sus funciones, sobre cómo formar parte de ella, y no he encontrado nada, es mas usted profesor Ragas, cuando escribe siempre pone los enlaces del historiador, instituciones, libros que comenta, y cuando escribe Academia Nacional de la Historia, no aparece el enlace. Si se quiere acercar la Academia Nacional de la Historia a los historiadores, jóvenes principalmente de provincias, se debería comenzar a estimular la investigación histórica (investigación científica, a la que alude Quiroz) mediante la organización de congresos, coloquios, simposios, no sólo para sus miembros, sino para aquellos que recién egresan, incluso estudiantes, Sería bueno, tener una sucursal en provincias en donde existen escuelas profesionales de Historia; seria bueno apoyar mediante el otorgamiento de becas de estudio de pos grado, a aquellos estudiantes que tienen la vocación de historiador, que generalmente no cuentan con los medios económicos. La repotenciación de la ANH, debe consignar esas cosas y otras muchas más, en beneficio de los historiadores del Perú y no solamente de su capital.

    Por lo demás, creo que este proyecto les esta haciendo saber que no solamente se escribe Historia en Lima, si no también en provincias, y quiero que se piense en aquellos recién Licenciados en Historia que escriben una tesis para obtener tal titulo profesional, lo que los convierte en historiadores y no simplemente el bachillerato ya que es automático (estas ideas las tomo de Óscar Salas) que cuando quieren ejercer su profesión en alguna institución pública o privada, no se les permite, por que en ele Perú se piensa que historiador es un profesor, cuando no es tan cierto. O de aquellos que optan por la investigación, y quieren superarse mediante estudios de pos grado, no tienen los recursos económicos, y son muy pocos quienes tienen el privilegio de acceder a becas, y que no necesariamente son desposeídos de medios económicos. Creo que un Colegio puede ayudarnos, o en su defecto la tan mentada repotenciación de la ANH.

    Estimados colegas pónganse, en el lugar del historiador de Arequipa, de Cusco, de Ayacucho, de Piura. Queremos un cambio, que nos beneficie a todos, no seamos intransigentes y tachemos a la primera el proyecto de la colegiatura. Yo estoy de acuerdo con su reacción, espero que sirva para iniciar estrecha relación entre todos nosotros (como me lo ha manifestado un gran amigo Lic. en Historia de la PUCP).

    Sentémonos y conversemos, dejando de lado las superioridades de uno sobre otro que contienen un tufillo discriminador.

    Sin duda, hay debate para rato, pero que sea constructivo y beneficioso para nosotros que hemos pasado 5 años en las aulas universitarias aprendiendo a ser historiadores.

    Espero no perjudicarme con este comentario, no puedo ser indiferente ante un evento crucial para los historiadores peruanos.

    Gracias Profesor Ragas por su espacio, que me parece, de todos de los que existen en los blogs de Historia peruanos, el más adecuado para emitir opinión sin restricción alguna y sobre todo de mayor alcance.

    Responder

  • Jorge Bayona

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    Estimados Oscar Salas y Yony,

    Destilando sus argumentos a lo esencial, lo que obtengo es que ustedes explican que existen en las provincias problemas en la profesión de la Historia que son diferentes a la problemática limeña, y que esperan que con la creación del Colegio de Historiadores estas puedan ser atacadas y eliminadas. Y este punto, el de la diferencia entre la problemática limeña y la de provincia, es lo esencial, diría yo.

    En mi opinión, quizá un Colegio pueda servir a los intereses comunes de los historiadores de Arequipa. Esto sería algo para que los historiadores de Arequipa debatan. Quisiera que el AHIRSA publique la lista de sus miembros, para saber si son realmente representativos de la comunidad historiográfica arequipeña. Pero yo creo la mejor forma de resolver un problema local es con una solución local. Si el AHIRSA intentara convertirse en el Colegio de Historiadores de Arequipa, creo que nadie acá en Lima se haría mayores problemas al respecto.

    Y acá les hablo desde una perspectiva de Lima (no tiene nada de malo, en sí, tener una persepctiva limeña, después de todo, es nuestra localidad. Sería malo si intentáramos imponer nuestra forma de hacer las cosas sobre los demás). Hemos establecido que son problemáticas diferentes. Y, a mi parecer, así como aparentemente el de los demás comentaristas limeños en este y otros blogs, aquello que supuestamente seriá una solución en Arequipa, en Lima sería el problema. Cuando uno intenta resolver un problema local con una solución nacional, más bien uno termina creando problemas ahí donde no los había. Sería este más bien un caso de ustedes imponiéndonos a nosotros una decisión.

    Por otra parte, está bien que manifiesten que el AHIRSA no tiene intenciones de volverse el grupo de poder dentro del propuesto colegio, pero permítannos a nosotros mantener nuestro escepticismo al respecto. No me sorprendería que si esto se aprobara, el actual presidente del AHIRSA postule y termine siendo presidente o decano del Colegio de Historiadores.

    Saludos,

    Jorge Bayona

    Responder

  • jragas

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    Estimado Yony, agradezco tu comentario porque nos permite tener una visión más cercana y con información de primera mano que nos puede ayudar a afinar el debate.

    Primero, la idea al hacer críticas de forma y de fondo al proyecto no es alentar la discriminación. Lo que ocurre es que al tratarse de un proyecto de tanta importancia y que aspira a tener representación nacional, sorprende que haya sido tan descuidado al momento de su redacción así como al presentar los argumentos que deben sustentarlo. Asimismo, sorprende que en el Congreso lo hayan dejado pasar sin una revisión previa. Si un documento así pretende representar a los historiadores peruanos, ¿cuál es la imagen que damos al resto del público?

    Segundo, el problema central, al menos como lo veo yo, es que el AHIRSA se adjudica el derecho de representar a los historiadores nacionales cuando nadie le ha otorgado dicha facultad. ¿Quiénes son sus miembros? Nadie lo sabe. Tienen todo el derecho de presentar iniciativas legislativas, como cualquier ciudadano, y el parlamentario por Arequipa tiene el derecho de recibirlas. Pero no cuando eso vulnera los derechos de otras personas que no han sido informadas de dicho proyecto. Y Agenda Histórica no es el canal oficial para enterarnos sino un medio de difusión más que no llega a todos los historiadores. Añado el link donde figura el proyecto aparecido en Agenda Histórica: http://elespejodeclio.blogspot.com/2009/04/el-colegio-de-historiadores-del-peru.html

    Tercero, creo que un punto que ha saltado a raíz de este debate es la distancia que existe entre las diferentes universidades. Y no me refiero aquí solo a la que hay entre Lima y el interior, sino incluso las de la misma capital. En los últimos años hemos tratado de reducir esta distancia. Incluso cuando fui Coordinador del Coloquio de Estudiantes de la PUCP continué con la tradición de fomentar que vengan colegas del interior más que del extranjero, pero el contacto entre historiadores no puede limitarse a los congresos eventuales que hay en diferentes partes del país. Internet puede ser una forma de comenzar a conocer qué ocurre en otras universidades.

    Eso lleva a nuestra carencia de instituciones de representación nacional. La Academia Nacional de la Historia, que tiene más de cien años, poco puede hacer por falta de presupuesto, lo cual no le impide que pueda abrirse a generaciones más jóvenes y de otras partes del país. Asimismo, su rol debería ser más dinámico, al promover concursos de investigación y otras vías para integrar a los historiadores del país, en la medida en que los recursos con los que cuenta y que le podamos proporcionar se lo permitan. Estoy seguro que los miembros de la ANH van a tomar nota de estas propuestas.

    Lo último que debería pasar es percibir este episodio como un enfrentamiento entre Lima y Arequipa, universidades privadas versus universidades nacionales o peor aun, la PUCP versus los historiadores del sur. Arequipa nos ha proveído de muy buenos historiadores y profesionales interesados en la Historia, cuyas investigaciones han sido determinantes en muchas obras, como Eusebio Quiroz Paz Soldán, Guillermo Galdós, Carlos Ramos, Alejandro Málaga Medina, entre otros que tal vez no estoy mencionando.

    A mi entender, no creo que las restricciones vayan a ayudar a nuestra profesión. Si cada profesión aplicara el criterio de la AHIRSA, los historiadores no podríamos trabajar en bibliotecas, periódicos, museos, instituciones públicas, colegios, academias, etc. Tal como lo plantea el AHIRSA, parece más un intento de controlar y parametrar el mercado laboral, lo cual, insisto, se evidencia en autoadjudicarse tres de las ocho plazas, lo cual es autoritario además de inaudito.

    Espero que podamos seguir dialogando con los demás colegas, tanto de Arequipa como de otras partes del país (y especialmente los del AHIRSA), pues el diálogo y no la imposición de ideas es la forma en que vamos a poder llegar a acuerdos para el beneficio del gremio.

    Un abrazo,

    josé

    Responder

  • jragas

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    Maribel Arrelucea, colega y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nos ha hecho llegar este comentario.

    Estimado José: Al igual que tú, he leído con preocupación y extrañeza este proyecto de ley avalado por un grupo politico. En principio quisiera hacer algunas observaciones:

    ¿Por qué Unidad Nacional respalda esta iniciativa? ¿Qué preocupaciones académicas tiene este congresista Michael Urtecho? ¿Cuál es el transfondo de esto? Hasta ahora no doy con una pista racional.

    Los impulsores del proyecto proponen una Comisión formada por «representantes», algunos claramente cuestionables como un representante de los investigadores respaldado por alguna institución debidamente acreditada (!). ¿En cuál están pensando? Otro representante de bachilleres y graduados en Historia (¿se va a convocar elecciones?) ¿Por qué el Colegio de Historiadores de la región Sur quieren mantener 3 representantes? ¿A título de qué? Coincido contigo en sospechar que se trata de un plan de concentración de poder dirigido por este grupo. Y en torno a los bienes del Colegio, ¿por qué incluyen los del AHIRSA? ¿Harán un donativo espectacular con fines benéficos o aportarán para mantener el control de la institución? Tampoco me hace gracia estar sujeta a una institución que me cobre por concepto de inscripción, aportes mensuales, etc. Este es un mercado restringido, casi sin empleos, ¿qué va a hacer entonces el Colegio? ¿Restringirlo más? Eso suena a lógica feudal, ¿no? En un mercado como el nuestro, sin empleo seguro, no convendría aportes monetarios adicionales. Más que animar espanta.

    Me parece un plan mal hecho, mal propuesto, sin planificación alguna, que responde a otra lógica, no necesariamente académica y que, por el apresuramiento, solo beneficiaría a unos cuantos, mas no a los historiadores e historiadoras que trabajamos en el país y en el extranjero. Más que proteger pone en tela de juicio cuatro aspectos:

    1. ¿Qué es ser historiador o historiadora? Según este documento, un profesional que estudia en una universidad, debe llevar cinco años de carrera. Esta es una concepción cerrada y obtusa, que atenta contra intelectuales notables que son citados en el mismo documento (el cual se contradice a cada rato), como Mariategui o doña María Rostworoswki, hace poco distinguida por el mismo Congreso que ahora podría aprobar semejante norma. ¿Acaso los historiadores e historiadoras nos formamos exclusivamente estudiando la carrera de historia? No, muchos llevan carreras como Educación, Psicología, Derecho; posteriormente llevan maestrías en historia y eso no los hace menos que alguien que llevó 5 años de historia.

    2. En esa misma lógica, el documento tiene un discurso soterrado de discriminación. Un historiador o una historiadora no se forman como máquinas en cinco años de estudio en una universidad. Los hay autodidactas, provincianos que recogen la historia de su pueblo, sus mitos y tradiciones, ¿ellos no son historiadores locales? Definitivamente, los redactores tienen una idea alejada de la realidad y pretenden sujetar todo a un falso academicismo. De paso se señala el rol de las universidades peruanas que enseñan la carrera, no se especifica si son nacionales y particulares o solo nacionales, ¿la omisión es por descuido o algo detrás?

    3. También es un documento amenazante: supone, imagina y proyecta un Colegio que persiga, investigue y sancione a los historiadores. Pregunto: ¿de qué delitos? Esto es sumamente peligroso porque supone una lógica errada del quehacer historiográfico, el que es totalmente diferente al ejercicio de médicos, arquitectos o ingenieros. Para ilustrar a estos autores: cuando un médico se «equivoca» comete un daño físico en el paciente y debe ser sometido a una sanción, ¿pero los historiadores e historiadoras nos «equivocamos» de esa misma manera? Sospecho que detrás de estas frases existe una concepción errada de la historia como jueza, ¿estamos obligados a dictar sentencias y a dividir la historia entre «buenos» y «malos»? Nosotros y nosotras trabajamos con fuentes, conceptos, métodos, presentamos argumentaciones/perspectivas, formas de entender el pasado y el presente pero no juzgamos, no somos jueces, discutimos, rebatimos propuestas, elaboramos discursos, pero eso no es punible.

    4. Finalmente, el documento es muy patriarcal, está escrito para hombres, hace referencias a intelectuales hombres, historiadores hombres, las concordancias son en masculino. No nos toman en cuenta, para el AHIRSA las historiadoras no existimos. Todo el discurso feminista de igualdad no fue escuchado por el que suscribe este papel. ¿No saben que también existen historiadoras? No estoy en contra de un Colegio. Podría ser una institución protectora e impulsora de investigaciones, proyectos y empleos, pero me opongo enérgicamente a un proyecto de esta naturaleza. ¿En qué estado se encuentra este mal llamado proyecto? Es urgente y perentorio hacer algo. Más que análisis del documento hay que emplazar al Congreso y tomar otro tipo de medidas.

    Responder

  • Yony

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    Profesor Ragas, definitivamente tenemos que dialogar todos los historiadores peruanos en una “mesa redonda” para llegar a acuerdos en beneficio del Gremio.

    Responder

  • Yony

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    Disculpe mi ignorancia profesor, pero recién escucho el nombre de Carlos Ramos, me podria poner al tanto.

    Responder

  • Yeni Olazabal Navarro

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    Previamente un saludo a la distancia a los colegas de Lima.

    El punto que aquí nos congrega es el del Colegio de Historiadores del Perú, he leído atentamente la carta abierta, así como algunos de los comentarios aquí vertidos.

    Primeramente comparto con ustedes su preocupación por el número de cupos de dirección que los colegas de Arequipa pretende. Es un tema que aquí en Cusco también preocupa, pero creemos que también ello puede rectificarse ya, pues lo ideal es que la representación ante la dirección debe ser equitativa.

    Como ya se habrán dado cuenta, aquí en Cusco sí estamos de acuerdo con la creación de dicho Colegio, y no vemos como problema o atraso en las investigaciones multidisciplinarias e interdisciplinarias el hecho de colegiarse. Aquí ya tenemos algo de experiencia sobre estos temas, pues compañeros de trabajo como antropólogos, arqueólogos, biólogos, arquitectos, ingenieros, entre otros que ya cuentan con sus respectivos colegios no se han visto atados de manos por estar colegiados para seguir con este tipo de trabajos de investigación. Lo que si queremos aquí es que no sean otro profesionales (caso antropólogos, arqueólogos, arquitectos, etc.), quienes hagan de historiadores, pues no están preparados para desempeñar determinadas funciones técnicas que el historiador desarrolla dentro de un proceso de investigación. Es verdad que otros profesionales han desarrollado un buen trabajo de investigación dentro del campo histórico, pero siempre bajo ayuda del historiador (Caso del estudio de la Hacienda Santotis-Cusco), eso es saludable, pero no es esta la verdadera labor para la cual nosotros nos formamos.

    Por otra parte, creo que existe un mal entendido con respecto al ser Licenciado en Historia, vemos más bien que este es un formalismo ante el hecho de ser este un requisito para ser inscrito en el colegio, como lo hacen otros profesionales, el ser este un requisito no evitara en nosotros que queremos seguir superándonos continuar con maestrías y doctorados, ello va ha ser y será mas una cuestión de índole personal de mejorar académicamente, como lo es actualmente.

    Desde estudiante he escuchado hablar de la Academia de Historia, pero jamás se ha sabido en regiones como el Cusco los beneficios académicos que desarrolla, ni quienes la integran, es netamente un órgano centralizado en Lima, lo que denota que las demás regiones donde existe Historia como escuela o carrera profesional nos veamos aisladas, primando una vez mas en ella el centralismo limeño, así de qué tipo de “cupos” podemos hablar, creo que ya vasta de pugnas que solo dividen, queremos un colegio si, pero un colegio que nos represente a todos en igualdad de condiciones y con igualdad de representatividad en la dirección por cada región.

    Hay puntos que aun faltan ser abordados de mejor manera en el proyecto, pero estos pueden ir mejorándose con la propuesta de los colegas de otras regiones, caso Lima, en Cusco también se han hecho algunas observaciones desde la Asociación de Historiadores del Cusco, pero en esencia estamos de acuerdo de que ya se de un colegio.

    Responder

  • Jorge Bayona

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    Estimada Yeni Olazábal,

    Nos resultaría muy interesante saber cuáles son las observaciones que le hace la Asociación de Historiadores Región Cuzco al proyecto, pues no aparecen en su blog (http://ahirec.blogspot.com/).

    Por otra parte:

    “Lo que si queremos aquí es que no sean otro profesionales (caso antropólogos, arqueólogos, arquitectos, etc.), quienes hagan de historiadores” (Olazábal 2009)

    Como ya he señalado anteriormente, hay acá una diferencia de problemáticas entre Lima y el resto del país. Ya son colegas de por lo menos dos ciudades que señalan que los “intrusos” les quitan puestos de trabajo y que por ello creen necesitar una institución de nivel nacional que “corrija” el libre mercado y obligue a las instituciones a contratarlos a ellos en lugar de arqueólogos, antropólogos, sociólogos, etc. Quizá así sea. Como limeño no me meto a pontificar sobre cómo deben ustedes solucionar ese problema.

    Sin embargo, en Lima, la realidad es otra. Los historiadores acá no estamos en la misma mala situación que alegan los miembros de las asociaciones del Cuzco y Arequipa. No vemos nuestros puestos “usurpados” por “intrusos” ni nuestra dignidad “ultrajada”. Más bien, cuando en las cátedras o a las investigaciones entran académicos de otras disciplinas, les damos la bienvenida. Acá el libre mercado ya se ha decantado a favor de los historiadores y por ello no creemos necesitar de una institución semi-estatal que lo “corrija”.

    Por ello, nuevamente, aquello que quizá sea solución para ustedes, para nosotros es causa de problemas. No nos traten de imponer su realidad a la nuestra. Yo no les digo que en vista de nuestra realidad ustedes no deban formar Colegios en cada una de sus ciudades, pero les digo es que en vista de la realidad de ustedes es inaceptable que quieran formar un Colegio que nos cause problemas a nosotros.

    Saludos,

    Jorge Bayona

    Responder

  • Yeni Olazabal Navarro

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    Bueno al parecer el tema esta cerrado, los colegas de Lima que aquí se manifiestan se escudan en el avance de trabajos de investigación interdisciplinarios o como dice el colega Jorge Bayona “el libre mercado ya se ha decantado a favor de los historiadores”, bien por esto ultimo, nadie se niega a ello, pues la historia y el historiador por ser dialéctico también debe ir caminando al ritmo de la sociedad de estos tiempos y según el espacio, la idea no era agrandar ese abismo ya existente entre la Lima centralista y las regiones del Perú, existentes desde la colonia, sino mas bien que este fuera un espacio donde entráramos a buscar puntos coincidentes que ayudaran a buscar soluciones para los colegas en sus respectivos contextos, lo que si es claro es que tanto los colegas de Lima como nosotros desconocemos mucho sobre realidades ajenas a las nuestras.

    Gracias por su solidaridad, no esperábamos menos de algunos colegas de Lima.

    Espero se de lo mas antes posible un Colegio de Historiadores del Perú que haga velar intereses de quienes sí nos vemos afectados, tal como lo hacen otros profesionales.

    Hasta otra oportunidad.

    Responder

  • enrique ramirez

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    Lo unico cierto es que el proyecto de Creación del colegio profesional de historiadores del Perú ha sido aprobado por la comisión de educación y pasara al pleno del congreso para ser debatido, esperemos los resultados

    Responder

  • José de la Puente Brunke

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    José:

    Estoy de acuerdo con lo que expresas en tu carta abierta, y a la vez me parece fundamental el que haya un diálogo mayor entre los historiadores de Lima y los de provincias. Sin embargo, leyendo los comentarios, veo que varios de ellos han hecho referencia a la Academia Nacional de la Historia, entidad creada hace más de cien años por una ley del Estado peruano, y que subsiste sin recibir ninguna asignación económica del Estado.

    Independientemente de la posibilidad de crear nuevas instituciones “gremiales”, pienso que hay que reforzar lo que se tiene. No sé si sea algo factible, pero sería excelente exigir a los congresistas que asignen fondos para el mejor funcionamiento de la Academia, como ocurre en otros países latinoamericanos. Soy testigo de que a pesar de la falta de medios la Academia ha hecho esfuerzos interesantes, por ejemplo, en la línea del diálogo entre historiadores de Lima y provincias. Cuando cumplió su centenario, hace pocos años, organizó un Congreso de historia regional invitando a numerosos historiadores de provincias, con los gastos pagados, y luego publicaron un volumen con los trabajos presentados. Esa actividad fue coordinada por Scarlett O’Phelan.

    Claro, para financiar los gastos del Congreso y la edición contaron con un aporte del BCP. Luego, entiendo que para la publicación de la Revista Histórica se ha contado con el apoyo del Consorcio de Universidades, y para otros eventos se ha contado con el apoyo de Instituto Riva Agüero y de la propia PUCP. Pero no puede ser que esta institución centenaria creada por ley del Estado peruano no reciba un centavo de este Estado. Con el gobierno de Paniagua se dio un paso importante: se le asignó un local, junto a otras Academias, en la Casa de Osambela. Y en el acto de entrega el propio Valentín Paniagua recordó la obligación del Estado de financiar a la Academia. Pero la cosa quedó allí. Por ejemplo, sé que la Academia Peruana de la Lengua recibe una asignación estatal, gestionada en los años 80 por Luis Alberto Sánchez. Hay que apuntar a eso.

    Responder

  • jragas

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    Estimado José, me alegra que participes del debate y que dés tu punto de vista, ya que nos recuerda el papel que cumple la Academia Nacional de Historia y las dificultades que esta afronta.

    Como bien lo mencionas, la ANH realizó un par de años atrás un Congreso sobre historia regional, el cual terminó en la publicación de las Actas. El libro cuenta con ponencias de diversos puntos del país y nos ha permitido reforzar la línea de la historia regional, que a veces hemos descuidado.

    El gran problema es la falta de financiamiento por el que atraviesa la ANH y que hace que los buenos deseos por cumplir con su papel representativo a nivel nacional no puedan ser llevados a cabo. Esto podría llevar no solo a solicitar que se le asigne el presupuesto que una institución de este tipo merece sino a ampliar, posiblemente, sus actividades para de esa manera integrar a los colegas de otras partes del país. La ANH cuenta con miembros de diversas partes del país, que le otorgan prestigio en base a sus investigaciones y aporte al conocimiento del pasado del Perú.

    Un abrazo,

    José

    Responder

  • JOEL PINTO ESQUIA

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    Estimada comunidad del mundo clio,me parecen muy interesantes las ideas vertidas por historiadores como Contreras,Zapata y Hampe(me hizo llegar su comentario personal a mi correo),demostrando aportes en bien del futuro colegio de historiadores de arequipa;si bien es cierto,no estan de acuerdo en la creacion,pero se nota que se puede discutir y llegar aun fin;caso contrario,no sucede lo mismo ,con el señor Jose Ragas,que solo sabe criticar y nada mas;total, a el nadie lo conoce en Arequipa,menos como historiador,academico.

    Solo se le conoce estos dias por estar bombardeando informacion en contra del colegio de historiadores y ahirsa,ya parece que asi busca figurar y salir del anonimato,si no vean esta seccion de facebook,en donde la mayoria de comentarios es de el y de su grupusculo,asi piensa construir historia en bien del pais,acaso con hacer comentarios nimios y fuera de foco,salirse del casillero,pateando el tablero de clio,enviando solo dardos ,que mas parece de farandula;dediquese a hacer historia e investigar,asi demostrarara lo contrario,no caiga en en nivel de Magali TV.Saludos.

    joel pinto esquia

    Responder

  • jragas

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    Estimado Joel, ¿qué más te puedo decir? Como te mencioné en un post anterior, al cual todavía no has respondido, he planteado varias observaciones al tema del Colegio de Historiadores que AHIRSA propone. Y si lees con cuidado, a partir de los planteamientos del AHIRSA, hemos estado haciendo sugerencias sobre cómo se podría perfilar de manera más adecuada el proyecto que se ha presentado.

    Incluso te percatarás, por los comentarios que he planteado, otras opciones al Colegio de Historiadores que pretende crear el AHIRSA. Pero si te da flojera leerlos, te los doy aquí resumidos:

    1. Repotenciar la Academia de Historia
    2. Un colegio de historiadores para la región sur

    El hígado no es buen consejero, mi estimado. Sugiero que presentes argumentos, que de esa forma vamos a poder llegar a acuerdos que beneficien a los colegas de todo el país.

    Un abrazo desde Lima,

    José

    Responder

  • Gabriel

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    A ver, lamentablemente, no tengo mucho tiempo de leer todo el post y los comentarios, pero por lo que veo, se trata de una asonada grave. Esto, creo que va más allá de los historiadores en sí.

    Esta maniobra no sé porqué me recuerda tanto las que se hacían en aquel panóptido de súbditos que el fue Congreso de la República del régimen de Fujimori.

    El primer comentario de Bayona es el que, ilustrativamente, me conduce a ese deja vu:
    “Me preocupa en grado suma la intención monopolizadora del AHIRSA. Son ocho plazas en la comisión organizadora propuesta, y el AHIRSA se arroga tres. Les bastaría con solo conseguir que dos de las cinco plazas restantes fueran cubiertas por sus aliados o allegados para hacer y deshacer como quieran. Esto es gravísimo.”

    Emilio Candela, ¿te das cuenta porque fue tan terrible el régimen de Fujimori?

    Cordialmente.

    Responder

  • jragas

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    Éstimado Gabriel, agradezco el comentario pero creo que la última línea escapa a lo que estamos debatiendo.

    Un abrazo,

    josé

    Responder

  • jragas

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    Estimados lectores, vamos poniendo paños fríos y centrándonos en los puntos que pueden ser de interés para los historiadores en su conjunto.

    En primer lugar, insisto en que no se trata de un enfrentamiento Lima-provincias, Lima-Arequipa, PUCP-AHIRSA, y todas sus variantes, como algunos pretenden hacer creer para obtener respaldo.

    Segundo. Gracias a que otros colegas de Arequipa y Cusco nos han escrito por este medio, en Lima conocemos mejor la situación de los colegas del sur. No es ninguna novedad decir que el contexto en los cuáles se desempeña el historiador en la capital es diferente al del interior del país. En ese sentido, nos parece adecuado que, si hay problemas en este rubro, se planteen de manera que los colegas de otras partes puedan encontrar un ámbito laboral propicio para desenvolverse.

    Sin embargo, nuestra oposición va hacia dos puntos concretos:

    1. Que la propuesta del Colegio de Historiadores del AHIRSA pretenda ser aplicada al resto del país. ¿Qué ocurriría si desde otra región se propusiera que solo los historiadores que tengan titulación en Educación puedan ejercer como tales? ¿Sería absurdo, no es cierto? Pese a que solo favorecería a los historiadores de aquella región, no tendrían derecho de imponer sus propuestas al resto del país. Eso es exactamente lo que ha hecho AHIRSA.

    2. El manifiesto interés que tiene AHIRSA por controlar la institución que pretenden crear, sin presentar estudios técnicos o legales previos.

    Estamos plenamente concientes que no todos los historiadores arequipeños son del AHIRSA, ni que todos los historiadores de la región sur están de acuerdo con el proyecto del AHIRSA. Si consideran que un colegio de historiadores puede ayudarlos, bienvenida la propuesta y desde el resto del país los apoyaremos.

    Pero tal como está planteado el proyecto del AHIRSA, lo único que va a crear es más división entre las diferentes regiones.

    No lo digo por pesimista, ni quiero que se me malinterprete. Pero lo más sano sería que el proyecto sea rechazado en el Congreso y que podamos debatir abiertamente sobre este tema, para que así la representación del gremio sea compartida entre todos y no por un grupo de personas en particular.

    Cordialmente,

    josé

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  • Jesus Cosamalón

    |

    Hola colegas.

    Comprendo la tension que genera este debate, especialmente porque da la impresion de que se trata de un enfrentamiento Lima-provincias o de una soterrada lucha de clases. En primer lugar, los historiadores, como lo señala un colega en algunos de los post, somos encargados de elaborar la memoria historica como ejercicio profesional, pero no somos los únicos que nos encargamos de ello. ¿Acaso nosotros mismos no utilizamos metodologias de otras disciplinas para esa labor? ¿O solo utilizamos metodología de historiador? (que en la mayoria de casos se concentra en el uso de la crítica documental, originada en la critica literaria). ¿Acaso otras disciplinas estan incapacitadas de enfrentar un estudio de caracter histórico? ¿Alguien podría afirmar que varios de los trabajos de Nelson Manrique no son de Historia? Recuerden también que hay ilustres casos de historiadores que ejercieron el periodismo, ejerciendo el “intrusismo” en otras disciplinas. ¿Y los que hacen historia de la medicina? (Pienso en Miguel Rabí, recientemente fallecido y que era médico) ¿Acaso no se ganó “en la cancha” el derecho a ser llamado historiador de la medicina? No discuto si los historiadores de un lugar u otro estan mejor capacitados, sino discuto el hecho de que la labor de historiador, como el Colegio la plantea solo sea privilegio de quienes se han graduado de tales y no de otros, por ejemplo, de docentes que con mucho sacrificio hacen de historiadores locales.

    Ahora, no se trate de ver en esto un asunto de elitismo de la Católica o de cualquier otra institucion limeña. Por si acaso, no todos los que hemos estudiado en la Católica venimos de colegios privados y barrios de clase media, esa es una imagen falsa. Ni tampoco la maestría o doctorado automáticamente aseguran mejores empleos, o la presencia en instituciones como el IEP u otras asegura la investigacion. La investigación en general se realiza, tanto en la PUCP como en otros lugares, en contra de la corriente nacional que no tiene politicas favorables a ella. Nuestros problemas son similares. No creo que un Colegio resuelva el problema del empleo de los historiadores. La mayor parte de nosotros nos dedicamos a la docencia y alli mas bien nosotros somos intrusos, pues no tenemos titulo de pedagogia (ahora la ley lo exige para el nivel escolar y eso es efecto de los gremios).

    Sí estoy de acuerdo con una asociacion nacional, representativa de los historiadores en ejercicio y que abogue por politicas positivas de investigacion, pero sin discriminaciones acerca de que deben ser historiadores con titulo los que deben ejercer el oficio, y ninguno otro mas. Si el problema es que uno se mata 5 o mas años estudiando y que no hay derecho de que otro venga y se titule historiador no se resuelve con el Colegio. Recuerden que tanto el colegio de abogados como el de medicos se crearon justamente para dejar fuera de accion a quienes sin llevar el titulo respectivo resolvian problemas concretos de la poblacion: desde herbolarios tradicionales (por si acaso los medicos los perseguian), que guardaban un saber popular que hoy recien se rescata y que demuestra ser muy util; hasta la incapacidad que tenemos hoy de defendernos personalmente frente a los tribunales. Como es conocido, hoy para comunicarse con un juez solo se puede hacer por medio de un abogado colegiado ¿es eso mas democratico? No digo que sea mejor o peor en terminos de resultados, sino que ni siquiera tenemos opcion. Es posible que muchos de los encausados se pueda defender mejor por si mismo que recurriendo a los entramados legales que han alejado el derecho de la gente comun.

    ¿Acaso queremos que la historia como practica se aleje de las personas concretas, de aquellos que sin estudios pudiesen por su practica ganarse en la cancha legitimamente el derecho a ser llamados historiadores? Hubo una epoca en que se pensaba en la “historia popular”, la nocion romantica de que la gente podían contar su propia historia. Paradójicamente, considero que el Colegio no va a democratizar la practica de la historia, por el contratrio, probablemente a pesar de los ideales de sus impulsores, solo produciria el efecto contrario de alejar la practica de la historia de la gente real al consagrarla solo para los licenciados. Y yo quiero lo contrario, por eso me hice historiador.

    Responder

  • edison halley

    |

    Estimados profesores y compañeros de verdad me disgusta un poco las palabras de Joel y aconsejaría que tenga un poco más de cordura a la hora de disparar sin pensar. No desearía ver que un proyecto caiga por la borda pero lo que se dice en el es verdad o me equivoco.

    No critiquemos a diestra y siniestra; el Sr. Ragas critica pero propone alternativas, además, eso de que nadie lo conozca me suena medio raro. Querido Joel, hay que leer un poco más, creo que ya te quedaste o los temas de postmodernidad te han subido los humos. Además, ten un poco más de respeto por las personas que trabajan en la PUCP, pues ellos se merecen todo el respeto del mundo por ser lo que son.

    Gracias,

    Edison Halley…

    Responder

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