Una nueva esperanza: Obama en la Casa Blanca
Washington era una fiesta. Es lo menos que podemos decir de una ciudad que los 365 días de año se caracteriza por la frialdad y sobriedad propias del lugar que alberga la Casa Blanca. Pero hoy todo eso ha cambiado. Desde las dos de la mañana, grupos de personas que van desde recién nacidos hasta una anciana de 105 años ya estaban separando sus respectivos sitios para asistir a la juramentación del presidente norteamericano número 44. Quienes no pudieron conseguir las entradas a la ceremonia, estuvieron atentos a los pormenores a través del cable, especialmente en Kenia, la patria del padre de Obama, donde las celebraciones comenzaron días antes.
