Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?
Para ser un país que muchos considerarían amnésico o, cuando menos, desmemoriado, debe sorprender que los hechos ocurridos entre 1980 y 2000 sigan latentes con una sorprendente intensidad. Desde la publicación del Informe Final de la CVR (sino antes), es posible distinguir dos grandes corrientes respecto al tema: aquellos que reclaman el cumplimiento de las recomendaciones de la CVR, en especial lo referido a las reparaciones a las víctimas como una forma de cerrar heridas y proceder a la siguiente etapa, que sería la reconciliación. Por otro lado, están quienes señalan que el Informe Final es tendencioso además de injusto con los militares que defendieron la Nación en tiempos de violencia. Demás está recordar que esta polémica, en un afán simplificador que ha obstaculizado el debate, ha optado por dividir ambos grupos en “izquierda” y “derecha”, identificando a los primeros con ex miembros de agrupaciones izquierdistas ahora defensoras de los Derechos Humanos y a los últimos como reaccionarios miembros del Gobierno que ponen al Estado por encima de cualquier “exceso” cometido en nombre de la paz.
