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Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?

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Para ser un país que muchos considerarían amnésico o, cuando menos, desmemoriado, debe sorprender que los hechos ocurridos entre 1980 y 2000 sigan latentes con una sorprendente intensidad. Desde la publicación del Informe Final de la CVR (sino antes), es posible distinguir dos grandes corrientes respecto al tema: aquellos que reclaman el cumplimiento de las recomendaciones de la CVR, en especial lo referido a las reparaciones a las víctimas como una forma de cerrar heridas y proceder a la siguiente etapa, que sería la reconciliación. Por otro lado, están quienes señalan que el Informe Final es tendencioso además de injusto con los militares que defendieron la Nación en tiempos de violencia. Demás está recordar que esta polémica, en un afán simplificador que ha obstaculizado el debate,  ha optado por dividir ambos grupos en “izquierda” y “derecha”, identificando a los primeros con ex miembros de agrupaciones izquierdistas ahora defensoras de los Derechos Humanos y a los últimos como reaccionarios miembros del Gobierno que ponen al Estado por encima de cualquier “exceso” cometido en nombre de la paz.

La forma en la cual se ha tratado de cerrar el periodo de violencia que asoló el país ha sido por medio de los testimonios de las víctimas, el procesamiento judicial de los responsables y la conmemoración de ceremonias en nombre de aquellos cuyos rostros estamos comenzando a conocer y que en su momento fueron reducidos a una fría estadística. A partir de la difusión del Informe de la CVR, este se convirtió en el blanco de quienes manifestaban su disconformidad con el mismo y preferían que el tema no se abordara más.  No obstante, el Informe ha servido como un disparador para que los sucesos relacionados con la violencia entre 1980 y 2000 pudiesen ser discutidos y analizados. Al igual que otros países que afrontaron conflictos internos y un número considerable de ciudadanos muertos, como España,Chile, Argentina, Japón y Alemania (entre muchos otros, por supuesto), el Perú ha atravesado una situación similar en el proceso de encontrar la mejor manera de cerrar ese pasado para que no repita. Al respecto, cabe mencionar que no existe una fórmula y que pese a los notables esfuerzos de los países señalados anteriormente aun existen debates, polémicas e incluso sectores en contra, como es natural esperar de lo relacionado con el recuerdo y la (re)construcción de un presente y un pasado en naciones que han pasado por un momento traumático de su historia.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-caricatura-espana

Si bien solo el tiempo puede ayudar a cerras dichas heridas, es mucho lo que se puede hacer desde las instituciones y los centros académicos. Precisamente hace unas semanas, el Gobierno de Alemania ofreció una generosa donación para la construcción de un Museo de la Memoria en el Perú, similar al que tienen otros países, siendo los más conocidos el Holocaust Memorial Museum de EEUU, el Museo Internacional de la Cruz Roja en Suiza y el Centro de Documentación de la Memoria Histórica en España, según lo refiere Luis Jaime Cisneros Hamman. Las reacciones al ofrecimiento no se hicieron esperar, con la manifiesta negativa del Gobierno peruano a aceptar el dinero. Asimismo, el Instituto Democracia y Derechos Humanos de la PUCP fue uno de los primeros en pronunciarse a través de un comunicado. Al mismo se podría sumar el comunicado de personalidades que han protestado por el rechazo de la donación por parte del Presidente (véase el último artículo de Mario Vargas Llosa en El País). Diversos agentes del Gobierno y autoridades eclesiásticas (el Primer Ministro, el Ministro de Defensa, un congresista de lamentable recordación y el Cardenal), esgrimieron argumentos para desviar la construcción del museo en sí, siendo el principal discurso el de destinar el dinero a los pagos de las reparaciones civiles a las víctimas. A estas alturas no debería sorprender la posición del Gobierno, que se incomoda y reacciona de manera más que desmesurada cuando el tema del conflicto armado interno sale a relucir.

Todo esto ocurre precisamente cuando estamos a pocas semanas de la contra-la-memoria-contra-el-olvido-cvr-audienciaslectura de la sentencia a Fujimori, el único mandatario acusado de crímenes de lesa humanidad por su responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales y la guerra sucia librada durante su gobierno. Asimismo, la noticia del premio (con su dosis de paranoia entre algunos que no vieron la película y se lanzaron a opinar en contra de la misma) en el Berlindale a Claudia Llosa por su película La Teta Asustada ha contribuido a remover el tema desde el género, al igual que la publicación de la última novela de Miguel Gutiérrez, Confesiones de Tamara Fiol, en la que el novelista trata de centrarse no en las víctimas sino en la biografía de quienes iniciaron la espiral de violencia desde el interior del país. De esto se puede anticipar una conclusión: el tema del conflicto armado interno ha llegado para quedarse y ha logrado trascender al Informe Final de la CVR y el mundo académico y político. Desde hace mucho que el arte y la cultura han asumido como suyos los temas relacionados con la guerra que nos destrozó por dentro como país, de modo que, al menos por ese lado, su presencia está asegurada, como una forma de asimilar y entender lo que ocurrió durante esas dos décadas de infamia.

Espero que el lector disculpe este largo rodeo, pero era necesario contextualizar (de manera muy apretada, es cierto), el recorrido del debate que envuelve a los peruanos durante estas semanas y sobre el cual los historiadores, como personas entrenadas en analizar y explicar el pasado para que este pueda ser útil a la sociedad, podemos y tenemos que manifestar nuestra postura. Se ha producido un debate alrededor del tema, lo cual ha descubierto que las opiniones a favor o en contra del Museo se han trasladado al interior del gremio. Al mismo tiempo, los blogs de historiadores han rebotado la noticia con notables aportes que ayudarán a formarnos un juicio más apropiado, entre ellos El reportero de la Historia, La bitácora de Hobsbawm y Ahora en la historia. Algunos aspectos a destacar sobre esta reciente polémica es que ahora los historiadores tienen en los blogs un espacio privilegiado que les permite expresarse sin las limitaciones de la palabra impresa, que podían abarcar desde la ausencia de publicaciones de corte contemporáneo hasta la demora en su publicación. En segundo lugar, los historiadores hemos logrado sintonizar con temas contemporáneos que venían siendo abordados por otras disciplinas, como la ciencia política (véase los posts de El Jorobado de Notre Dame y Martin Tanaka, entre otros), la crítica literaria (Puente Aéreo) y la filosofía (el blog de Gonzalo Gamio es referencia obligada para esta perspectiva). En tercer lugar, el debate sobre el Museo de la Memoria ha permitido que comencemos a establecer paralelos con lo que está ocurriendo en otras partes del mundo, como la polémica acerca del negacionismo del Holocausto por parte del sacerdote Richard Williamson y la demora de la Santa Sede en condenar esta actitud de un miembro de la Iglesia Católica.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-plaza-de-la-memoria-pucpA diferencia de otros espacios similares, la construcción de un Museo de la Memoria envuelve problemas específicos. No se trata del primer monumento de este tipo en el mundo ni en nuestro país, y a pesar que no contamos con un mapeo de cuáles espacios a nivel nacional son considerados “espacios de la memoria” relacionados con el conflicto armado interno, la erección de estos ha conllevado agrias disputas y polémicas, como ocurrió con El Ojo que Llora y la Plaza de la Memoria al interior de la PUCP. De un lado, estaban quienes apoyaron su construcción como un homenaje permanente a quienes habían caído bajo la irracionalidad de la violencia, provinieran del bando que provinieran. Del otro, quienes no respetaron estos espacios y procedieron a atacarlos física y discursivamente (algunos con pintura naranja en El Ojo que Llora, otros llamando a la Plaza de la Memoria de la PUCP la Plaza Capuccino).

Si he entendido bien, los puntos alrededor de los cuales gira la discusión de un posible Museo de la Memoria son los siguientes: primero, ¿qué debería contener el Museo?; segundo, ¿quiénes decidirían el contenido de las salas y las exhibiciones?; finalmente, ¿le interesa a la población un Museo de la Memoria o es algo impuesto por un país extranjero? Hay quienes se han adelantado a señalar que son los sectores cercanos a la defensa de los DDHH quienes monopolizarían el contenido del Museo dejando de lado a los militares, mientras una reciente encuesta de la Universidad de Lima ha indicado el gran interés de la población por el mismo, incluso más que un TLC con Chile, lo cual desbarata el argumento de quienes señalan que la gente prefiere vivir en el olvido. No es que no se haya avanzando en la ejecución de las recomendación del Informe Final de la CVR y en la investigación y recordación del periodo 1980-2000. El Informe Final ha sido puesto on line, se ha reeditado el Hatun Willakuy con notable éxito editorial, contamos con un Centro de Información para la Memoria Colectiva y los DDHH sobre el periodo, la muestra Yuyanapaq ha dejado de ser temporal para convertirse en permanente, hay monumentos a las víctimas (algunas, como El Ojo que Llora, de acceso restringido) y periódicamente se celebran ceremonias de recuerdo a los que fallecieron en esos años infames. Más allá de eso, quedan algunas preguntas flotando: ¿es factible la construcción de un Museo de la Memoria en el Perú? ¿cómo contribuiría su construcción al tan ansiado proceso de Reconciliación? Para intentar responder estas preguntas hemos consultado a cinco historiadores que se han especializado en la violencia política y la memoria, y que van a tratar de brindar una aproximación al tema y plantearnos nuevas preguntas.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-tasha-fensteinTamara Feinstein (Universidad de Wisconsin, EEUU). Como historiadora, estoy completamente de acuerdo a favor de un Museo de la Memoria en el Perú, y no solo por el provecho que ello representaría para nuestro trabajo académico. Algunas de las explicaciones presentadas para rechazar la donación alemana me parecen un poco absurdas, como aquella que sugirió cambiar el donativo para otros fines y destinarlo para combatir la pobreza. Así no funciona la ayuda internacional, y eso lo saben los políticos. Otros argumentos en contra son más complejos y problemáticos, como la falta de consenso sobre el período de violencia. Al igual que en muchos otros países de América Latina, la memoria sobre la violencia contemporánea en el Perú está muy fragmentada y es conflictiva, y representa distintas visiones políticas y experiencias en relación con la violencia. Bastaría con haber asistido a la marcha “Fujimori Culpable” en la Plaza Dos de Mayo que se llevó a cabo el jueves pasado y escuchar las amenaza de los fujimoristas contra los vocales, para presenciar la intensidad de dos distintas memorias del período: una que presenta a Fujimori como criminal infame, y otra con Fujimori como salvador de la nación. Por ello, pienso que un museo sería provechoso para abrir un espacio institucional en donde se pueda desarrollar una discusión a nivel nacional.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-luis-salcedo-fotoLuis Salcedo Okuma (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina) La palabra “museo” genera expectativas y suspicacias. Erigir un museo es hacer física una forma de recordar. La pregunta que surge es “¿cuál(es) memoria(s) dictaminará(n) la línea del museo?”. En los últimos años en la Argentina hemos visto la construcción de numerosos museos de la memoria, en la ESMA, y acá en Córdoba: en antiguos centros de detención como el mismísimo Cabildo o actuales colegios secundarios. La memoria oficial en Argentina se entiende no como una búsqueda de reconciliación sino todo lo contrario: “Ni olvido, ni perdón” es lo que se arenga. Lógico, la brutalidad de la última dictadura militar hace que las víctimas y sus allegados así lo comprendan, y de ellos son ahora las voces dominantes de la forma de recordar que impera en el país. Sin embargo detrás de esa justa reivindicación de memoria se esconde un uso político innegable. Los museos, espacios donde la memoria se hace visible, muy visible, son esencialmente políticos. Es pues, lo más correcto que sean plurales y democráticos, aunque a veces las posiciones de memoria sean irreconciliables.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-emilio-foto1Emilio Candela (Pontificia Universidad Católica del Perú). Creo que sí es factible y positiva la construcción de este Museo. En principio, porque los museos son espacios en los que se preservan y difunden objetos que representan la actividad humana, en sus diversos aspectos. Un Museo de la Memoria nos mostraría elementos para comprender por qué nuestro país vivió una etapa signada por la violencia, y cómo los peruanos pudimos enfrentar esa amenaza y derrotarla con el esfuerzo de todos. Creo, pues, que una de las notas más resaltantes de esta hipotético espacio debería ser el resaltar que se venció a ese enemigo; es decir, dejar de lado una visión totalmente negativa del asunto, y mostrar aquellos factores que permitieron acabar con el terrorismo. Mi posición es clara: este Museo debería ser un espacio en el que se muestre una visión del conflicto sin sesgos ideológicos, para lo cual creo que debería invitarse al Ejército a que participe, y de esa manera sienta que la sociedad no los condena sino que reconoce su esfuerzo. La principal función de este espacio sería  preservar el recuerdo de aquella difícil etapa de nuestra historia, pero sin dejar que una posición ideológica (como la que se dejó notar en el Informe Final de la CVR) sea la que prime en la constitución del mismo e influya de manera determinante. Finalmente, tal vez este Museo no debería ser edificado en Lima, sino en Ayacucho, que fue la región más afectada por la violencia.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-javier-fotoJavier Puente Valdivia (Georgetown University, EEUU) Lo que sucedió en el país entre 1980 y 2000, debe no únicamente ser recordado, sino también discutido, y expiado. Su olvido, o la aplicación de la costumbre de barrer por encima y esconder lo que quede debajo de la alfombra, condenara a nuestra Nación a un trauma inexpurgable. También se han esgrimido voces que indican que el Museo seria “tan sectario” como la redacción del Informe Final de la CVR. Mas allá de que sean las mismas voces que anatematizan sin argumentar, y me atrevo a decir que critican sin leer, un Museo es por definición algo absolutamente distinto a un proceso de Comisión de la Verdad. Un Museo es una entidad cuasi-viva, que va formándose en base a una iniciativa publica o privada, pero que va mutando a lo largo del tiempo, adquiriendo una polisemia que radica tanto en el contenido del Museo –sea que contenga piezas arqueológicas, artes plásticas, o piezas museográficas no convencionales– como en las lecturas que sus concurrentes elaboran sobre dicho contenido. El negarnos un Museo es negarnos un derecho fundamental a recordar. Es negarnos la posibilidad de tener un espacio que permita acumular las piezas de un gran rompecabezas que consume la psique colectiva de un pueblo. Es negarnos, finalmente, el poder aseverar con justicia que el Perú es una Nación.

contra-la-memoria-contra-el-olvido-jorge-valdez-fotoJorge Valdez (Pontificia Universidad Católica del Perú). La factibilidad de la edificación de un Museo de la Memoria, en principio y en teoría, debería ser una pregunta retórica en cualquier sociedad que intenta ser democrática y plural. Sin embargo, existen una serie de dificultades para la construcción de un Museo de la Memoria en el Perú. Aún vivimos en una sociedad post-conflicto y existen heridas abiertas y víctimas que han decidido –en un derecho que debe ser respetado – guardar silencio. El problema no es que el museo sea deseado por la mayoría de la población en una encuesta o en la opinión pública, pues el argumento contrario sería válido también, lo importante –a mi parecer– es que se entienda que existen “memorias” en plural que no van a coincidir entre sí incluso sobre el mismo hecho histórico, y también existen “amnesias” sobre qué y sobre todo para qué recordar. Exponer –recordar– un momento doloroso, como muchos de los horrendos crímenes cometidos durante el Conflicto Armado Interno peruano, no sirve de nada si no hay un reconocimiento del resto de la colectividad y un pedido de perdón por nuestra responsabilidad social, además de las responsabilidades penales que deben ser esclarecidas y sancionadas. Leer comentario completo, aquí.

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José Ragas
Soy Ph.D. en Historia por la Universidad de California, Davis y Mellon Postdoctoral Fellow en Science & Technology Studies en Cornell University. Mi investigación se centra en la formación de sistemas biométricos y tecnologías de identificación. Para conocer más sobre mis investigaciones, pueden visitar mi website personal:
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  • Yukyko Takahashi

    Hola José,

    Encuentro estimulante el post, así como los puntos de vista que exponen cada uno de tus invitados; aunque de por sí este tema tenga la virtud de generar opiniones de manera espontánea, considero positivo canalizarlas y difundirlas a través de medios como este.

    Con ánimos de contribuir o de sumar preguntas; comienzo por decir que estoy de acuerdo con la construcción de un museo, es evidente su necesidad (aunque declaraciones subnormales como las de AFA nos hagan dudar de la naturaleza común del sentido común). Y también es evidente que necesita ser un museo abierto, que tiene que brindar testimonio fiel de todos los sectores que han sido afectados.

    Para ello creo que, en principio, la tarea sí necesita del apoyo institucional (más que el apoyo, el Estado debe ser el soporte, ya le toca), pero necesita de la cooperación de todos. ¿Qué tal si se propone que el museo tenga abierta una convocatoria constante de testimonios y elementos que signifiquen una mirada a la época de la violencia desde la perspectiva que sea?

    Un museo hecho por las personas, que son las que pueden recordar, las que tienen el poder de hacernos recordar. Se puede tomar como punto de inicio Yuyanapaq y el contenido que tiene tanto como su formato, fotos, audios, grabaciones.

    Yo creo que nos quedaremos todos sorprendidos de la cantidad de cosas que surgirán, será aún un recorrido doloroso y costará asimilarlo; pero finalmente puede resultar en una verdadera reconciliación con nuestro pasado, con nosotros mismos, con los otros, y con nuestro futuro.

    El inconveniente que encuentro para la tarea es que probablemente el ánimo reconciliador de este aporte de cada individuo, grupo, etc., que quiera dar un testimonio se vea infectado por el uso político que se quiera hacer de él.

    Si bien no se puede separar el tema de la política, creo que el hecho de que en este momento existan todos estos procesos judiciales que nos remiten a la experiencia vivida, hace que toda fuente de información se capitaliza para el lado que convenga, se suma a una causa, se convierte en un ejemplo para una argumentación ajena y a lo mejor retorcida.
    Así, también podrían surgir testimonios falsos con tal de apoyar un bando, y en fin; los cimientos de la construcción del museo se verían corroídos desde su origen.
    Lo que es necesario hacer es recoger los diferentes testimonios limpios, es decir, en principio reales y a la vez considerarlos verdaderos tal y como los recuerden quienes los tengan.
    Sobre esta pluralidad, se podrá recuperar la esencia de lo que ocurrió -que es finalmente lo que debemos mirar para que no se repita- por eso creo que sí es la memoria, porque precisamente es la unificación de todas las perspectivas posibles sobre la época del conflicto; es la unidad de lo múltiple. El tener muchas memorias es quizás lo que nos ha hecho daño.

    Pero aún queda lo más complejo, ¿Cómo resolver entonces esta paradoja? ¿Cómo evitar la canalización inadecuada de los elementos que compongan el museo? ¿Cómo mantener firme el ánimo reconciliador -y no revanchista, vengativo, victimizante- de un museo de la memoria?

    Te sigo leyendo, José. Felicitaciones también por el nuevo formato, está mucho más dinámico! Un abrazo,

  • http://gonzalogamio.blogspot.com/ Gonzalo Gamio

    Estimado José:

    Excelente post. Muchas gracias por la mención. Sigamos dialogando sobre este tema tan importante.

    Saludos,
    Gonzalo.

  • Pingback: el útero de marita » Más memoria()

  • Santiago Obando

    Prof. José Ragas

    Obviamente es un texto persuasivo que invita al lector a tomar parte de una polémica que sucumbe a nuestro país tan dólido por una guerra interna del pasado.

    Nos invita a responder a las distintas interrogantes que propone en el desarrollo del tema, y lo logra consiguiendo 5 comentarios de distintos historiadores los cuales argumentan muy bien sus opiniones.

    Felicitaciones por el artículo.

  • http://www.history.ucsb.edu/people/person.php?account_id=42 Cecilia Méndez

    Estimados amigos historiadores
    A salir de Lima! Como es posible que se diga que un Museo de la Memoria no existe en el Peru sólo porque no existe en Lima?. Cito arriba al desinformado colega Emilio Candela: “tal vez este Museo no debería ser edificado en Lima, sino en Ayacucho, que fue la región más afectada por la violencia” .

    Limeñísimos colegas: No saben ustedes que ese museo ya existe, que es conmovedor y fuertísimo y está dirigido, como la Villa Grimaldi de Chile, por los familiares de las víctims? No saben ustedes que unas señoras que hablan quechua van al museo cada tanto a preguntar por sus familiares desaparecidos? Es un museo vivo. Hasta los gringos que han ido se han conmovido y lo han equiparado con el museo de lo Hololcausto.

    José, a que clase de “expertos” historiadores has consultado que no hay ningun solo historiador de Ayacucho? y que nadie al parecer sabía del museo de la memoria de Huamanga?

    Mientras los limeños sigan pensando que el Peru es Lima, nunca vamos a salir de esto.

    Así que amigo Candela, y limeñísimos colegas, a salir del getto limeño, a informarse, pues!

    Sinceramente,

    Cecilia Méndez G.
    http://www.history.ucsb.edu/people/person.php?account_id=42

  • jragas

    Estimados lectores, agradezco sus comentarios al post.

    Como lo menciona Yukyko, una de las preocupaciones más importantes se refiere al contenido y la selección de los elementos que conformarían el Museo. Una crítica y polémica similar se dio cuando se estaba armando Yuyanapaq, pero finalmente se acepta que en la muestra sí hubo representación de los sectores involucrados en el conflicto armado interno.

    Adrián retoma un tema que ha estado en el brasero desde que se formó la CVR. Los críticos, moderados y ultras, señalan que la CVR no dice la “verdad” e incluso Edgar Núñez quiere dirigir una auditoría parlamentaria sobre la labor de la Comisión. De hecho, la CVR tuvo que hacer en un par de años una investigación que no se había hecho de manera sistemática por décadas y cubrir ese vacío. Que el Informe Final puede ser sometido a análisis, definitivamente sí, como cualquier fuente, y ya lo han venido haciendo algunos investigadores, que han compulsado, afinado y debatido la metodología e información proporcionada por el IF. El problema está cuando se politiza al extremo de considerar a los DDHH una plataforma política y le vacías el significado de defensa de base de un estado de derecho con el propósito de descalificar a la CVR.

    Sobre lo que dice Cecilia, no le falta razón pero quiero hacer una acotación. El criterio al seleccionar a los comentaristas es que son parte de un Seminario sobre Memoria y Violencia que hemos formado en la PUCP. Naturalmente, eso no excluye el haber podido invitar a colegas ayacuchanos a que expresaran su opinión. Y el hecho que en este post en particular no se haya incluido a algún colega ayacuchano no hace menos importantes ni valiosas las opiniones de los colegas que aparecen en el mismo. Esto demuestra que pese a que estamos interesados en tender lazos con otras universidades, aun no hemos podido romper con el círculo limeño y necesitamos establecer contactos no solo con Ayacucho sino con colegas de otras universidades del interior. Algo se ha venido haciendo con los coloquios, pero no se puede reducir el contacto con los colegas del interior a visitas periódicas. Si tienes referencias de dichos colegas, por favor, haznoslas llegar para poder estar en comunicación con ellos.
    Y gracias por avisarnos sobre la existencia del Museo en Huamanga, del cual no teníamos referencias (yo en particular y algunos más de nosotros; estoy seguro que otros colegas sí lo conocen). Como menciono en el post, no tenemos un mapeo de los “lugares de la memoria”, lo cual sería útil para saber de qué manera se ha ido construyendo la memoria, especialmente la del interior del país.

    P.S. En la edición de Caretas que está en la web (www.caretas.com.pe) aparece un reportaje sobre el proyecto de construcción del Museo de la Memoria como un complejo subterráneo en el Campo de Marte. También recomiendo el video en esa misma web sobre el debate que se armó en el Congreso sobre el tema.
    (“Museo de la Discordia”,link: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=818&idSTo=0&idA=38055)

    Saludos,

    José

  • Javier Puente-Valdivia

    Fue el gesto generoso de Jose el que rotula de “especialistas” (no expertos) a nada mas que historiadores en formacion.
    El Holocausto seguramente es el mejor referente para un tema que relaciona museos y memoria. Seria interesante ademas contextualizar cada uno de esos museos dentro de los Estados que los generaron, ya que no existe un version unica de lo que podriamos entender como un Museo relacionado con este tema. La memoria se hizo transnacional, y no discrimino por proximidad al hecho de violencia el derecho a reflexionar sobre el mismo. Dicho de otro modo, se pudo “pensar” sobre el Holocausto desde Montevideo, Washington, Buenos Aires, o Auschwitz.

    Cordialmente,

    Javier.

  • Tamara Feinstein

    En respuesta del comentario de Prof. Méndez: ¿Hablas del museo de ANFASEP?

    ¿Lo de aquí: http://qillqakuna.iespana.es/ANFASEP,%20madres.htm ?

    Si hablas de ANFESEP, claro que yo sabía de su museo de memoria en Ayacucho. Recordé reunir con un miembro de ANFASEP (hace años – antes de mi status como candidato doctoral) en mi viejo trabajo en el National Security Archive, para donar la colección entera de documentos desclasificados que usaban la cvr con el intento que una ONG ayacuchano también podría tener acceso a la información, y no solo los limeños. Me comentó que quería incluir el CD de documentos digitalizado en el nuevo museo ya bajo construcción en este momento.

    Pero yo lo sabia del museo en gran parte por mi propio involucramiento con el mundo de derechos humanos. Tienes razón que mucha gente no lo conoce, y pienso que eso es parte del problema. Hace días, un colega historiador me comentó (con un poco de cinismo) que la gran parte de visitantes al museo de ANFASEP son “mayoritariamente extranjeros – siguiendo tal vez el itinerario del trauma turismo.” (Por entender el contexto: el comentario fue parte de un debate más grande sobre la obra de Andreas Huyssen, “En busca del tiempo perdido,” y la idea de una “cultura de memoria”.)Aunque no estoy completamente de acuerdo con esta observación provocadora, lanza un importante punto, quizás vinculada con la idea de silencios mencionado por Prof. Valdez. Aparte de los trabajadores de ddhh, y su audiencia inmediata de familiares y víctimas, ¿Quiénes visitan el museo, por qué (o por qué no), y cuál es el impacto final de la visita?

    Y más: ¿Por qué tanta énfasis en el mundo privado de los ONG’s de recordar, y tanta rabia frenético del gobierno actual para olvidar? Pienso que tiene que ver con el vinculo entre el acto de recordar los eventos traumáticos como importante etapa en la búsqueda de justicia. No es solo que tenemos que recordar un evento primero, antes de procesarlo institucionalmente (en juicio, para reparaciones, etc.). Pero el acto de recordar en su mismo puede ser un tipo de justicia. Eso nos ayuda en entender la reacción del gobierno actual. Es bien fascínate que el gobierno eligió negar la donación entera, en vez de captar y manipular el contenido de un nuevo museo de memoria. El juicio histórico de un ex Presidente por crímenes de derechos humanos crea precedentes bien peligrosos por los miembros de gobiernos anteriores. Mejor olvidar el conflicto en manera completo, en vez de recordar cosas como El Frontón, Cayara, el Comando Rodrigo Franco… Y no solo en la búsqueda de enfocar en metas más importante como la salud, pobreza, etc., o por promover la reconciliación por evitar memorias dolorosas.

    Pero, regresando a la respuesta de Prof. Ragas a Cecilia, el hecho que este post del blog fue vinculado a un seminario sobre violencia política y memoria en el PUCP es bien importante. Como extranjera, me parece bien interesante que hay tanto interés en el estudio de la memoria acá, pero poco espacio institucional para abrir el debate. Lo de PUCP es un seminario libre, lanzando por un grupo de intelectuales individuales, y no por la institución de PUCP. Hay otro taller sobre la memoria casi igual (también independiente de la institución formal), recién convocado por estudiantes de varias disciplinas y facultades en la Universidad de San Marcos (llamado “Taller de Estudios sobre Memoria – Yuyachkanchik: Estamos Recordando”). Además, hay un semanario organizado por estudiantes ayacuchanos, orientado con la ayuda de mi compatriota de Madison – Ponciano del Pino, que va a reunir en Mayo. Si no me equivoqué, pienso que tú, Cecilia, eres una invitada por un convocatorio en agosto lanzado por este grupo de Ayacucho. El punto de mi recitaciones de talleres es que, obviamente hay un audiencia y deseo para discutir la memoria en el ámbito académico peruano, pero también hay un gran necesidad para buscar nuevos espacios para intercambiar ideas entre esas esfuerzas fragmentadas. Los blogs pueden ofrecer un tipo de espacio. Pero quizás nosotros *todos* podemos reunir en Huamanga en Agosto, y continuar el debate en un manera dinámico, pero sin recriminaciones sobre la regionalización de la memoria.

    Nos vemos allá, y en el blogosphere,
    Tamara Feinstein

  • Emilio Candela

    Estimada Doctora Cecilia Méndez. Le agradezco que me haya informado de la existencia de un museo en Huamanga, algo que desconocía, porque para eso sirven este tipo de espacios, para que todos podamos aprender cosas nuevas y tengamos una visión más completa de los hechos. Pero también debo agregar que el ser limeño no implica estar aislado del resto del país, lo que sucede es que por motivos de trabajo hay veces es complicado viajar mucho al interior. En todo caso, trato de informarme lo mas que puedo de temas de actualidad con los recursos que la teconología actual nos brinda. Para finalizar, no veo muy conveniente traer a colación viejos antagonismos entre Lima y las provincias, algo que ya deberíamos dejar en el pasado porque no contribuye a la tan mentada reconciliación nacional que los intelectuales y políticos progresistas reclaman.
    Cordialmente
    Emilio Candela Jiménez

  • Jorge Bayona

    Emilio, creo que tildar la relación entre Lima y provincias como “viejo antagonismo” es pecar de limacentrismo también… para los limeños en general, es cierto que no tienen mayor problema con provincias, pero hasta donde pude ver en Ayacucho en 2002, para ellos los problemas siguen estando vigentes. Tratar de crear una reconciliación en base a ningunear sus reclamos (legítimos o no legítimos) y de “dejarlos en el pasado” creo yo que no es la política más conveniente.

    Saludos,

    Jorge

  • http://labitacoradehobsbawm.blogspot.com Jorge Luis Valdez Morgan

    La Dra. Cecilia Méndez también hizo el comentario en mi blog, reproduzco mi respuesta:

    Cecilia, gracias por leernos y comentarnos. Cuando estuve en Huamanga para la entrega del Informe Final de la CVR tuve una experiencia muy grata debatiendo en la plaza de armas sobre los contenidos (o los estereotipos) del documento, con población local. Desde entonces no he tenido la oportunidad de regresar y no he ido al museo que mencionas, es una grata noticia saber que ese museo existe.

    Ahora, creo que la pregunta de José iba por otro lado. El museo de Huamanga es importante sin duda, pero es un museo local situado en la ciudad paradigmática del Conflicto Armado Interno. Así como el Perú no es Lima y “el Ande” no es Cusco, el Conflicto Armado no es Huamanga o Ayacucho únicamente. Bien conocemos que se trató del conflicto más extendido territorialmente hablando de nuestra historia republicana, y el (los) museo(s) deben responder a esa realidad.

    Por eso mi propuesta (la más utópica sin duda) es hacer algo descentralizado que incluya más que Lima y Huamanga, otras ciudades que sufrieron el conflicto de manera diferente, en épocas diferentes y hasta con diferentes actores: Apurímac, Huancavelica, Huánuco, San Martín, Ucayali, Cusco, Puno… y la lista puede continuar. Creo que la sede principal de esta red debe estar en Huamanga, quizá partiendo del museo que mencionas.

    En ningún momento intenté dar más voz que la propia, estaba hablando de mi opinión personal y creo que es un estereotipo hablar en categorías tan generales como “limeños” y “ayacuchanos” y los discursos o insultos que pueden aparecer en algunos medios de prensa. El uso del estereotipo para desligitimar al “otro” no es monopolio de un grupo, es una práctica generalizada.

    Totalmente de acuerdo con eso de salir de Lima, hay muy pocos historiadores jóvenes que lo hacen. Lamentablemente mi trabajo en los últimos años se ha centrado en Cusco y Puno, no en Ayacucho, y no sobre violencia política como tema central. La mención que haces del museo aumentan mis ganas por regresar a la siempre intensa ciudad de Huamanga.

    Gracias de nuevo y espero tus comentarios.

  • Emilio Candela

    El señor Jorge Bayona ha tergiversado mi comentario. Cuando yo hablaba de “viejos antagonismos”, me refería a azuzar viejos rencores y prejuicios (raciales y sociales )que marcaron la relación entre Lima y las provincias, sobre todo hasta los años setenta. Pero eso no quiere decir que los reclamos de las zonas más pobres y atrasadas sean ilegítimos o que los haya ninguneado; todo lo contrario, es necesario que el gobierno central se preocupe por tratar de resolver esos problemas, en coordinación con los gobiernos regionales.
    Emilio Candela J.

  • Jorge Bayona

    Cito: “no veo muy conveniente traer a colación viejos antagonismos entre Lima y las provincias, algo que ya deberíamos dejar en el pasado porque no contribuye a la tan mentada reconciliación nacional que los intelectuales y políticos progresistas reclaman.” (Candela 2009)

    No creo haber tergiversado el argumento. En su primer elemento, “traer a colación”:
    1. Aducir pruebas o razones en abono de una causa.
    2. Mezclar palabras o frases inoportunas en un discurso o conversación. (Diccionario RAE)

    De manera que para el señor Candela, o 1) no es conveniente aducir pruebas o razones sobre “los viejos antagonismos entre Lima y las provincias”, o 2) que el mismo hacer alusión a “los viejos antagonismos entre Lima y las provincias” es inoportuno.

    En el siguiente elemento, el señor Candela dice que hay que “dejar en el pasado” dichos “viejos antagonismos”, más no hace referencia a que hay que solucionar la causa de dichos antagonismos. Su comentario, tal como estaba planteado hasta ese momento sugería olvido, “borrón y cuenta nueva”.

    Finalmente, para él en el citado comentario, al “dejar atrás” estos temas “inconvenientes” o “inoportunos” se contribuiría a alcanzar la “reconciliación nacional”. Tal como está planteado hasta ese momento, este argumento suena a “que los provincianos se olviden de sus quejas [se asume que hace tiempo los limeños ya los olvidaron], para que así nos podamos reconciliar”. Insisto, entonces, en que tal como estaba presentado el argumento del sr. Candela hasta ese momento, yo no he tergiversado nada.

    Aunque no había forma de tener la clarividencia de que en realidad su postura iba más allá a partir de su primer comentario, hace bien el sr. Candela en aclarar que él sí quiere que se resuelvan los problemas de fondo que causaron el conflicto capital-interior y no simplemente “dejarlo en el pasado”. En eso coincidimos. Sin embargo, creo que no solo es cuestión de gobierno central-gobiernos regionales, sino de ciudadanía en general. Dejar que el Estado se encargue de la “reconciliación” a mí me parece que es un poco como delegar el asunto a un ente burocrático que realice trámites sin más participación ciudadana que esperar el día en que dicha entidad nos declare “reconciliados”.

    Saludos,

    Jorge Bayona

  • http://www.history.ucsb.edu/people/person.php?account_id=42 Cecilia Méndez

    Sí,
    Hablaba del Museo de ANFASEP, en Huamanga. gracias Tamara por el enlace. Es un museo pequeño y modesto pero impactante. Pero, al igual que muchas cosas que existen fuera de Lima, son ignoradas desde la capital del pais (aunque se les preste más atención desde el extranjero, como dic Tamara, es una ironía constante)

    Sólo en el momento en que rompamos ese criculo vicioso se podrá hacer algo diferente. Es dificil pero espero que no sea imposible. Desde Ayacucho ya lo estan haciendo grupos de jóvenes estudiantes de historia en la UNSCH, que es admirable. Ahora les toca a sus contrapartes limeñas.

    Saludos sinceros,

    Cecilia Méndez G.

  • Gino Lorenzo

    Estoy totalmente de acuerdo en lo que expone tu articulo creo que el museo del recuerdo, fuera de dar una imagen mas al Peru, seria una gran forma dde presentar las condolencias y sobre todo nuestra solidaridad como peruanos.
    Los argumentos de los que se oponen a la construccion de aquel museo son poco convincentes y usar ese dinero para las familias..como dices es demasiado tarde.
    Es necesario dar ese espacion a personas que tienen mas que un recuerdo muy fragil ante aquella situacion tan tormentosa y es que no se trata de “reabrir heridas” sino todo lo contrario..de invitar a las personas y dar a entender que aquella tragedia es compartida por peruanos que ante tanta injusticia aclaman la condena del inculpado.

  • jragas

    Estimada Cecilia, ten por seguro que tenemos toda la intención de romper con el círculo vicioso que nos limita a la capital. Por lo pronto, ya estoy en contacto con Roberto Ayala, del Centro de Estudios Históricos Regionales de Ayacucho, quien tiene un interesante proyecto editorial, para hacerle un post acerca de lo que él y los demás estudiantes están haciendo en Huamanga.

    Espero que durante tu próximo viaje a Lima podamos reunirnos contigo y con el Seminario de Memoria y Violencia de la PUCP.

    Un saludo cordial y gracias por tu participación,

    josé

  • Jerka Guerrero

    Hola José:
    Me parece muy interesante que te hayas hecho eco de esta propuesta y que está sea una vía a través de la cual plantear un debate bajo argumentos sólidos.
    Mi postura es definitivamente a favor. Considero que es importante la existencia de un lugar físico y permanente, donde se pueda exponer esta terrible historia de violencia que vivimos.
    Tal como lo explica Giuliana Borea en su artículo titulado “La “Nueva Museología” de Flores Aráoz, García Belaunde y Cipriani” el cual me atrevo a citar, la finalidad de este tipo de museos o exposiciones buscan “(i) fomentar el recuerdo o conocimiento de las atrocidades cometidas a sujetos y grupos específicos, siendo las víctimas de dichos sucesos recordadas y homenajeadas a través de estos actos colectivos; (ii) forjar una identidad en las generaciones siguientes construyendo una memoria histórica en la que estén considerados tanto los hechos de dolor como las responsabilidades sociales y políticas, (iii) y apelar de forma emotiva y reflexiva a las poblaciones globales y, principalmente, locales para que estos actos no vuelvan a ocurrir.”
    Por lo tanto, estamos hablando de una gran contribución social y cultural, además de un alto grado de compromiso, responsabilidad y generosidad con nuestro país. Un museo no sólo es un lugar donde se exhiben y conservan objetos, cumple también la finalidad de documentar, investigar, difundir y educar. Este museo puede convertirse en un centro de documentación e investigación continuo, en un observatorio social y cultural desde donde se inicien y estimulen nuevos proyectos. En un centro desde el cual se contribuya a la tolerancia, al conocimiento del otro, a una cultura por la paz… etc. Es decir que, bien entendida y gestionada la idea, estamos ante la posibilidad de no sólo preservar nuestra memoria histórica, sino de hacer grandes cosas partiendo de un pasado trágico y doloroso.

    Sin embargo, el tema también está en quienes serían los encargados de establecer el discurso que va a manejarse en el Museo, cual será el guión museológico a realizar. Me parece correcto que la CVR haya recomendado la creación de dicho museo, y válido que haya quien este de acuerdo o no con las conclusiones a las que se llegaron; pero también consideró que es importante como menciona Emilio evitar los sesgos que puedan producirse y así como la censura del gobierno de turno, de la Iglesia, de los intereses políticos y particulares. Por lo que lo más adecuado sería establecer un comité científico para ello y que la ejecución este en manos de gente especializada en museos; como museólogos, museógrafos, educadores de museos y gestores culturales.
    También estoy de acuerdo en que Lima no es el lugar para su construcción, no corresponde hacerlo ahí, es de justicia hacerlo en un lugar donde la violencia se vivió en primera persona.

    A nivel personal, al encontrarme fuera ya durante algunos años, me revela que para algunos políticos o personajes y algunos sectores sociales; la cultura sea considerada como un lujo o que la aplicación de iniciativas y/o políticas culturales sean considerados como asuntos de tercera necesidad. Soy una convencida que el acceso a la cultura es un derecho; que es un elemento integrador y de desarrollo en cualquier sociedad y que poco tiene que ver con el grado de crecimiento económico alcanzado.

    Saludos,
    Jerka

  • Renzo Cachay Santana

    Profesor José Ragas,

    Un gran artículo, con argumentos persuasivos muy evidentes, que invita al lector a tomar una postura, ya sea a favor o en contra, frente a este hecho, la construcción de un “Museo de la Memoria”.

    Así pues, un museo que refleja todo nuestro pasado tan violento durante que tomo lugar durante casi dos décadas, nos permitiría estudiar a fondo sobre aquellos hechos y así comprender el porqué de todo esto.

  • Natalia del Aguila

    Cuando supe de la existencia del proyecto para la creación de un Museo de la Memoria y toda la controversia que ocasionó la decisión del gobierno al rechazar la donación alemana para la construcción del mismo, me hizo recordar no solo algunos ejemplos de muestras artísticas sobre violencia política en América Latina, sino también lo que cada gobierno hace como promotor y difusor de una la política de Estado en materia cultural e inclusión social. Los resultados exitosos de la muestra de Fernando Botero titulada “El dolor de Colombia”, sumado a las anteriores exposiciones artísticas que dicho país puso a disposición de su población, son reflejo de que una correcta política cultural que va de la mano con un trabajo serio educativo y que además puede resultar un importante canal de reflexión a los acontecimientos vividos en nuestra historia reciente.

    Sé que resulta difícil abordar temas tan espinosos como los acontecidos en el Perú a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX, y que incluso muchas veces se señala que aun hay temas pendientes de solución con las víctimas de este conflicto; pero considero que un espacio donde de forma seria se haga partícipe a la comunidad nacional e internacional de lo que aconteció en el Perú no es para nada desestimable, y que además significaría una forma inteligente –si es que realmente esta bien formulado el proyecto- de educar y enseñar a ser reflexivos.

    El Holocaust-Denkmal de Berlín o Monumento conmemorativo al Holocausto fue inaugurado recién en mayo del 2005, a 60 años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, y ciertamente ha generado una serie de debates al respecto en dicho país, y es que el entender del ciudadano de a pie de un espacio del cual el mismo se apropia y reinterpreta puede significar infinidad de variables. Un museo de las características del que se propuso en la donación alemana no solo puede ser un interesante espacio donde de conserve material fotográfico valioso (las 250 imágenes que componen la muestra Yuyanapaq. Para recordar) sino donde el espectador pueda encontrar un reflejo del pasado inmediato, que quizás no le tocó vivir pero del cual debe recordar y reflexionar.

    Saludos
    Natalia Jaira

  • Jorge L. Sánchez

    Profe José Ragas:

    Muy bueno su artículo, lo felicito por ser una de las pocas personas que realmente se interesen en este tema tan problemático y controlversial y tambíen por ser de tanta trascendencia al punto que nos brinda opiniones de personas que tienen conocimiento y experiencias en este campo.

    En mi opinión creo que debería haber no solo uno sino dos museos de la memoria, uno en Lima para que todos, sobretodo las personas que no lo han vivido en carne propia se den cuenta y tengan una idea de qué ocurrió realmente y cómo evitarlo para siempre; y otra en Ayacucho (allí comenzo todo y porque se sufrió más ahí que en Lima) las personas que viven, de la misma manera saquen sus propias conclusiones para que este país no vuelva a pisar la misma cáscara de plátano, que aparte que la caída es fuerte, denota cierto tipo de ignorancia, consciente o inconsciente, falta de ganas de ser mejores y vivir bien.

  • jragas

    Estimados Gino, Santiago, Renzo y Jorge, muchas gracias por sus comentarios. Como pueden ver, el tema del Museo de la Memoria ha levantado bastante polémica y permite discutir temas transversales que tal vez no se habían puesto sobre el tapete hasta ahora. Como pueden darse cuenta, no existe una respuesta “correcta” ni única al problema del Museo sino que esta debe partir del consenso, que es lo que busca precisamente la edificación de un espacio consagrado a la memoria nacional.

    Un abrazo a todos ustedes y espero que sigan participando con sus valiosos comentarios.

    José

  • jragas

    Estimadas Jerka y Natalia, agradezco sus comentarios ya que permiten tener una perspectiva que a veces solemos descuidar, la proveniente de aquellos dedicados al tema del Patrimonio.

    A propósito de lo que señalan, Jerka y Natalia, la noción de Museo ya no es la misma de hace cincuenta o cien años, en la que se percibía al Museo como un espacio inerte que albergaba objetos. Ahora este concepto se acerca más a la de un espacio con intensa interacción con sus visitantes y la comunidad local, por lo cual la idea de espacios alternos que alienten la investigación es perfectamente válida.

    Las experiencias de otros países pueden servir como un importante referente acerca de cómo un espacio como el que se pretende construir puede ayudarnos a cerrar o comprender momentos dramáticos del pasado. Nadie dice que el Museo vaya a solucionar todos los problemas del Perú, pues sería ridículo sostener algo así, pero como lo indica Natalia, si se trabaja adecuadamente por medio de la gestión cultural, se puede integrar al ámbito educativo y de formación de los estudiantes.

    Jerka ha hecho mención al post publicado por Giuliana Borea, titulado La “Nueva Museología” de Flores Aráoz, García Belaunde y Cipriani” y que se encuentra en: http://maniobras.wordpress.com/2009/03/17/la-nueva-museologia/ De ella también recomiendo fervorosamente su artículo: “Yuyanapaq. Activando la memoria en una puesta en escena para recordar”, publicado en Illapa, n. 1.

    Saludos,

    José

  • Christian Meza

    Creo que el mundo necesita recordar su historia, especialmente los que no están interesados en su propia historia, como los peruanos (opinión generalizada). El Museo de la Memoria en el Perú es, a pesar de opiniones contrarias, una buena forma de recordar lo que ha pasado para que no suceda de nuevo, porque…”un país que olvida su historia está condenado a repetirlo” – cverdad.org.pe.

    Además, creo y apoyo lo que Mario Vargas Llosa afirmó cuando dijo:

    “Los peruanos necesitamos un Museo de la Memoria para combatir esas actitudes intolerantes, ciegas y obtusas que desatan la violencia política. Para que lo ocurrido en los años ochenta y noventa no se vuelva a repetir. Para aprender de una manera vívida adónde conducen la sinrazón delirante de los ideólogos marxistas y maoístas y, asimismo, los métodos fascistas con que Montesinos y Fujimori los combatieron convencidos de que todo vale para lograr el objetivo aunque ello signifique sacrificar a decenas de miles de inocentes.”-Mario Vargas Llosa.08/03/2009 -EL PAÍS

    EL Museo de Memorias sería un gran lugar para visitar. En lo particular, creo que si estaría interesado en dar una vuelta por ese lugar. Y por supuesto que apoyo la idea de su construcción.

  • Anny Castillo

    Profesor José Ragas :

    Un museo, para recordar todo lo ocurrido entre los años 1980-2000,es muy necesario.
    Porque como puede existir una Nación con memoria incompleta o,mejor dicho, con “lagunas mentales”.

    Como bien lo dijo el historiador,Luis Salcedo Okuma:”ni olvido, ni perdon”, como olvidar epocas pánico tan sangrientas , injustas y violentas;como las que paso nuestro pais. como perdonar aquellas masacres y violaciones,en las que el gobierno hizo nada o muy poco para solucionarlo.

    UN MUSEO DE LA MEMORIA seria “un jalon de orejas” al gobierno presente, y alos que vendrán.
    una forma de decirle a los pueblos “victima” que nolos hemos olvidado.
    una forma de defender la memoria de aquellos campesinos y militares(padres, madres,esposos , esposas, hijos e hijas )y que no hemos perdonado su muerte.
    una forma de justicia común para las personasque dejaron sus casas para “ponerse a salvo” de aquel “Mounstro Asesino”, que los obligo a correr.

    Es sumamente importante que se tenga presente el sufrimiento nacional.
    Y estoy deacuerdo con su creación.

  • Francis Carasi

    Profesor José Ragas:

    Conforme a lo publicado en el artículo, un museo de la memoria no nos vendria mal a nadie creo yo, tanto para todas aquellas personas que estan a favor como en contra, ya que en mi opinion nos ayudaria a transmitir e informar lo sucedido en esa época.
    En primer lugar a todas aquellas personas, las cuales no vivieron esas épocas de dolor ni sintieron en carne propia la injusticia y el sufrimiento de sus familiares. En segundo lugar para todas las personas las cuales vivieron eso y que seguramente lo estan queriendo,no ocultar pero si disminuirlo, dicho museo serviria para que ellos sepan que no los hemos olvidado y que a pesar de todo ellos siempre van a estar en nuestras memorias

  • Josselyn Rodriguez

    Prof. Jose Ragas:

    El artículo que presenta es de tipo persuasivo y ha logrado su objetivo por lo menos conmigo.

    Yo si creo que se debe construir un Museo de la Memoria en Perú ya que por un lado nos ayudaría a culturizarnos y esto es esencial para el desarrollo del ser humano porque solo conociendo el pasado se puede entender el presente y estar preparados para el futuro. Por otro lado, nos ayudaría a cerrar las heridas que dejaron las guerras internas pasadas.

    Saludos y felicitaciones por el artículo
    Josselyn Rodriguez Robles

  • Orlanda Carrasco

    Prof. José Ragas:

    El artículo titulado “Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?” definitivamente nos invita a reflexionar sobre si estamos o no preparados para asumir con racionalidad las huellas dejadas por una de las etapas más violentas de nuestra historia.

    Sin lugar a dudas, la construcción de un Museo de la Memoria, sería una vía de reivindicación para aquellas familias que sufrieron y que aún sufren las fatales consecuencias de esta época. Sin embargo, su construcción necesita de un análisis previo y del logro de un consenso, ya que existen muchas opiniones contrapuestas que deben ser respetadas. Por un lado, es entendible que un porcentaje de las familias que perdió a alguno de sus miembros entre los años 1980-2000, sienta reciente el hecho y se niegue a abrir esas heridas. Por otro lado está el grupo de personas que encuentra en la posible construcción del Museo de la Memoria, una forma de materializar sus recuerdos, aquellos referidos a la valentía y no como los que se oponen a este proyecto por presumir que este devendrá en remembranzas de dolor, resignación e injusticia.

    Deduzco que este proceso va a tardar algún tiempo, pero debemos comprender la necesidad de atender de una propuesta beneficiosa y que además no va a generar ningún gasto por parte del Estado.

  • Carla Cerna Ortega

    Profesor José Ragas :

    El pasado esconde muchos hechos unos sacados a luz y otros solo presente en la memoria de los protagonistas. El conflicto ocurrido en el país de 1980-2000 no solo debe ser recordado por unos ,sino por todos los peruanos ya que de esa manera seremos más conscientes de los problemas que afectaron aquel conflicto y también una reflexión profunda de no cometer los mismos errores del pasado.Es por ello,que estoy deacuerdo con la creación del museo de la memoria y además ,porque su fundación permite la justicia por aquellas víctimas y sobretodo consolidarnos como país demócrata que somos.

  • Milagros Reyna

    Es lamentable que el gobierno haya rechazado la iniciativa del Ejecutivo alemán. Sobre todo, porque un “museo de la memoria” no solo sería un espacio de revivir un período que marcó nuestra historia sino también un lugar de aprendizaje que nos permita entender las causas que propiciaron tal conflicto y no volvamos a caer en los mismos errores.
    Respecto a la CVR, considero que ésta muestra en su informe final su clara intención de mostrar la verdad de los hechos de manera imparcial y sin caer en una postura ideológica de sus integrantes.
    Por otro lado, creo que así como existe un Museo de la Inquisición sería importante un Museo de la Memoria, ya que éste al igual que el primero nos recordaría hechos de violencia que nublaron esas décadas.
    Si como dice Cecilia hay un museo en Ayacucho dirigido por los familiares de las víctimas, esto demuestra que ellos si tienen un interés en este museo. Lo que pasa es que Alan García quiere un “Museo del Olvido”, ya que recordar masacres como la del Frontón le debe traer remordimientos.

  • Victor Espinoza

    Profesor José Ragas :

    se podra especular mucho de el porque el gobierno no acepta esta contruccion, ya que muchos en le gobierno actual pueden pensar que se esta retrocediendo y tocando heridas del pasado.Otros por sus parte se sentirian comprometidos como el mismo presidente Alan Garcia que goberno en esa época y poco pudo hacer. Lo que se quiere aqui es poder recordar honrosamente a todas esas victimas del pasado que en la mayoria de los casos fueron personas inocentes y no especular mas del si o no, analizando prefundamente lo que se quiere mostrar es mas que un museo o un recuerdo que siempre,lo que se quiere es poder tener siempre presente lo que sucedio con ellos y que en un futuro no vuelva a suceder los mismo. En concreto, se debe poner en marcha una comision adecuada, con personas calificadas para analizar estos casos , como este proyecto del museo de la memoria para asi tener una explicacion mayor del porque de la negativa y no encerrarse en excusas sin fundamentos.

  • Carmen Pinazo

    Estimdo José acertado articulo que habre estos diversos comentarios. Si el gobierno aceptase la dichosa donación para la edificacion del museo de la memoria deberiamos pensar en que lugar se haría? y a ello diría en Ayacucho!; si bien Lima tambien sufrió,y mucho, de la violencia politica muriendo y callando en muchos casos seria genial que se pueda desentralizar los lugares de memoria a visitar, siempre debemos concebir la idea de una “ciudad educadora” que todos los sitios como Tarata, Canal 2, alameda de la memoria etc puedan hacernos un recorrido centralista de como en diferentes años la violencia cobro victimas; mientras que Ayacucho no conocido por muchos de nosotros nos exiga estas visitas obligadas, quizas esto en el tiempo pueda cerrar las heridas de miles de peruanos como nosotros que sufrieron, no olvidemos lo que vivimos para que ello nunca se repita
    Si al museo de la memoria…

  • Luis Salcedo

    Dice el cantautor León Gieco que “la memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento”
    Me parece que por ahí puede ir el sentido de una política de la memoria: dejarla libre, viva, que no se clausure en un recuerdo reivindicativo sino que sea, según Todorov, ejemplar. En Perú vivimos un período de guerra civil tormentoso, donde si bien Lima sufrió embates terribles, excesos de ambos lados a la sociedad civil, es en el interior donde las consecuencias se sintieron más temprano y con mayor intensidad.
    Totalmente de acuerdo con Anny Castillo: Ningún conflicto justifica crímenes de guerra, ninguna política de seguridad justifica violaciones a los derechos humanos, ningún fin ni ideal político se puede permitir un genocidio… Perú no debe olvidar esos crímenes, debe aceptar que el dolor de ese recuerdo sigue en cada víctima de la violencia, en cada desplazado ayacuchano que al volver tiene que convivir con quien en algún momento fue su enemigo… En esas condiciones, es necesario comprender la situación y no clausurarla o negarla.
    Los investigadores sociales estamos ante un deber que es el de formar una opinión crítica que permita comprender estos fenómenos de memoria para contextualizarlos y así aportar en la constitución de un presente que permita una justa convivencia.

  • Sandra Carvallo

    Profesor José Ragas:

    Definitivamente este articulo me ha hecho pensar mucho,pero llegue a la conclusion de que el gobierno si deberia hacer el museo,ya que este nos mostraria como los peruanos siguieron adelante después de tanta violencia,enseñarle a la gente lo que paso, lo que los peruanos soportaron y vencieron. Mostrarlo no para herir a los que estuvieron ahi sino para honrarlos, para aprender de ello y que no vuelva a suceder algo similar.

  • Angie Morales

    Profesor José Ragas:

    Considero que deberiamos aceptar el apoyo que nos estan brindando para poder construir el Museo de la Memoria porque de esta manera los peruanos conoceriamos con mayor profundidad la realidad de nuestro Perú antiguo, además que valoraríamos el fuerzo que tuvieron nuestros antepasados para salir adelante y lo tomaríamos como ejemplo si es que en algúm momento nos tocara pasar por la misma situación. Un museo sería muy importante para que los peruanos aprendamos a concientizar la situacion por la que paso nuestro país.

  • Pingback: Historia Global Online » The Economist opina sobre el Museo de la Memoria()

  • Isaac Herrera

    Porf Ragas:

    Estoy de acuerdo con la construccion del museo de la memoria. Cada pais arrastra consigo una historia, una serie de hechos que tracendieron en la sociedad y determinana lo que es hoy.

    En el Perú, la epoca en la que el abuso de poder trajo consigo corrupcion y muerte acabó, entonces ¿Porque recordar tiempos malos? ¿no es mejor seguir adelante y borrar ese pasado oscuro?,`persoanlemnete creo que no.

    No olvidar es la garantia para que estos aconteciemientos no vuelvan a suceder. Es imprecindible tener una memoria colectiva repecto a lo sucedido para no pemitir que se cometan los mismos errores que se desencadenaron entre el 1980 y 2000 y que instalaron sufrimiento y dolor en la vida de la poblaicon peruana.

  • Pamela Ortega

    Después de mucho pensar y recopilar opiniones llegue a la conclusión de que si se debe construir un museo de la memoria, es importante que el pasado no sea olvidado y que generaciones posteriores tengan en cuenta los hechos ocurridos en los años de violencia, además de que de alguna manera el hecho de tener un lugar tangible donde coexistan diversas opiniones, datos , etc nos ayudara a comprender el porque de esta situación y evitar que se repita

  • Brando Verde Chocos

    Prof. Ragas
    Es muy bueno este articulo, pues porque nos hace concientizarnos sobre todo lo ocasionado en la epoca del terrorismo, y hacernos ver que fueron muy cruendos veinte años de masacre tras masacre, lo ideal como usted dice es dar la oportunidad de tener un museo de la memoria, para asi tener presente que el Perú fue uno de los paises mas violentos en latinoamerica, y que gracias al apoyo de su gente y muchos aspectos mas que intervinieron logramos vencer este mal; es por eso, que yo también estoy deacuerdo como mucho de mis compañeros que en nuestro país hace falta un museo de la memoria, como bien lo dice para tener en mente que el Perú pasó por esa etapa, y que ya nunca mas hay que volver a lo de antes, como leí en un comentario que tiene mucho de cierto, no solo debería haber un museo de la memoria y en Lima especificamente, sino que debería ser en las ciudades donde este terrible mal dió mucho dolor y sufrimiento agrego además de Ayacucho el departamento de Huanuco ya que el terrorismo fue un mal que atormento principalmente a Tingo Maria, y aún existen rasgos por ahi, buen articulo profesor.

  • Elizabeth Alvarez

    El tema que muestra este artículo es muy controversial y depende mucho la posición que tomes para poder entender lo que se quiere lograr con este “Museo de la Memoria”.
    Este museo nos mostraría la verdadera realidad vivida durante dos décadas, pues hubo mucha pérdida y sería muy importante recordarla para conocer cómo el país pudo enfrentarla y superarla. Sabemos que el pago por reparación civil apoya a los familiares de las víctimas de ese periodo de violencia, pero no borrará de la memoria esos trágicos momentos que vivieron. Pero estas podrían dar a conocer por lo que pasaron y así sentir que dieron un aporte para que un problema de esa magnitud no vuelva a ocurrir.
    Además, son pocas las veces que se cuenta con apoyo internacional para este tipo de construcciones.

  • Crisbel Donayre

    Prof. Jose Ragas:

    Ante todo este es un texto persuasivo, trata de convencer al lector de que la construcción de este museo ha sido una buena idea.

    En mi opinión, creo que este museo nos va ayudar mucho a los peruanos, a informarnos acerca de todo lo ocurrido en esos tiempos, de tal manera que tratemos de correguir los errores pasados y vivamos mejor el presente. Sé que es un dolor muy duro para las personas que sufrieron mucho en estos tiempos volver a recordarlos pero tarde o temprano las heridas cerraran y este museo los ayudara mucho.

    Es un muy buen artículo, felicidades.
    Crisbel Donayre Rojas

  • Roque Aliaga

    Prof Ragas:

    Me parece correcto la construcción de un museo de la memoria, ya que nos ayudaría a los ciudadanos de hoy a no olvidar los acontecimientos ocurridos en la década de los ochentas para adelante y, por otro lado, las generaciones futuras no deben ser ajenas a los acontecimientos ocurridos en décadas anteriores a ellos, ya que al conocer el pasado se puede evitar que vuelva a ocurrir.

    En cuanto a la ubicación del museo a mi parecer debería construirse en Lima, puesto que La capital ahora se encuentra rodeada de pobladores de distintas partes del Perú y muchos de ellos han vivido en carne propia los acontecimientos de las anteriores décadas. Tambien otro punto a favor del por que se debería construir el museo en Lima es por el mayor número de pobladores que habita en nuestro país se encuentra en la capital y el mayor número de extranjeros que podrían conocer mas afondo nuestra historia.

  • Estefany Nolasco Contreras

    Profesor José Ragas:

    El artículo:”Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?”,presenta un texto argumentativo persuasivo, ya que presenta una postura que se basa en la aceptación de la donación alemana para la construcción del Museo de la Memoria en el Perú.
    También tiene una breve reseña que primero hace concientizar al público y luego se apoya en 5 citas de diferentes historiadores que finalmente logran convencer al público para estar de acuerdo con la construcción del Museo de la Memoria.
    En mi opinión, si debe de aceptarse la inversión alemana para dicho museo ya que ,como dice Luis Salcedo Okima, no es con el fin ni de perdón ni de olvido sino con la finalidad de preservar el recuerdo.

    Saludos.
    Muy buen artículo.
    Estefany Victoria Nolasco Contreras

  • Renzo León Trejo

    Profesor Ragas:

    Con respecto al artículo leído: “Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?”, creo que la mejor manera de hacer un homenaje a las víctimas del terrorismo de los años ochenta en adelante, es creando el tan polémico “Museo de la Memoria”, que gracias a una donación del Gobierno Alemán podía haberse construido ya sea en Lima, o en provincias donde tuvo mayor efecto dicha violencia, como Ayacucho.

    En cambio, nuestras autoridades tomando como pretexto las consecuencias que este Museo podía ocasionar a los familiares de las víctimas, rechazaron esta oportunidad de mostrar al público el orgullo que sienten los peruanos por haber salido adelante en esa época oscura y cruda que afectó a todo un país.

    Lamentablemente, estas autoridades están tratando de negociar con el Gobierno Alemán para que el dinero donado para la construcción del Museo sea utilizado para combatir la pobreza. Estoy en desacuerdo con esto, ya que nuestro país no está para desaprovechar oportunidades como ésta.

  • Gallardo Pedro

    Prof Ragas:

    Me parece una interesante idea la construcción de un museo de la memoria en un país como el nuestro. Porque así se tendrá un mayor conocimiento tanto de la época de terror causada por el terrorismo, como de los sucesos que han tenido lugar a lo largo de nuestra historia. Además de esta forma se podrá educar a la población para que aprenda a aprender sobre los errores cometidos en el pasado y a perdonar, pero nunca olvidándolos. Por lo tanto pienso que la creacion de un museo de la memoria es necesario en el Perú para preservar la historia de nuestro pueblo y no dejarla que caiga jamás en el olvido.

  • Melina

    En primer lugar el articulo es muy interesante, creo yo que en el Peru si se debe hacer un museo de la memoria sobretodo porque somos un país que muchas veces olvidamos cosas que nos ha sucedido pero que también nos a ayudado a crecer como país. Nunca debemos olvidar por todo lo que el Perú paso para poder superar esa etapa llamada Terrorismo y estoy de acuerdo con mucho de ellos que de realizarse este museo se deberia construir en los poblados mas afectados por el terrorismo porque Ayacucho; por ejemplo, padecio mas el terrorismo que nosotros los limeños.
    Ojala de verdad se realice ese proyecto de poder tener en el Peru un museo de la memoria.

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  • Jamir Rogger Enriquez Prado

    Profesor Ragas:

    El articulo “Contra el olvido: ¿Porque un Museo de la Memoria en el Peru?” deja muy en claro su postura de estar a favor de la construccion del museo. Yo comparto tal postura porque este lugar serviria de mucho para todos los peruanos ya que nos abriria los ojos ante tal atrocidad ocurrida en los ochenta; tenemos que dejar de ser indiferentes con las personas que dieron su vida por nuestra tranquilidad. No hay nada mejor que recordarlos, no solo con un monumento, sino con un museo que enseñe lo mal que vivieron estas personas y como sufren ahora sus familiares. Me parece vergonzoso enterarme que nuestros politicos quieran coger el dinero ofrecido por alemania para hacer un museo en nombre de los caidos del terrorismo y darselo a los pobres; que lastima que piensen asi, se nota como quieren a su pais.

    El lugar de construccion pienso que deberia ser en Lima, debido a ser la capital y atraer a extranjeros; aparte, tener cerca un museo de la memoria a los limeños hara que estas personas, que suelen ser mas indiferentes con los problemas ocurridos mayormente en la sierra de nuestro pais, tomen conciencia de que estos casos no pueden quedar en el olvido.

    Por ultimo, la construccion del Museo de la Memoria ayudara a ser mas precavidos en el futuro, y saber afrontar tales problemas. Por todo esto, pienso que la construccion de tal museo servira de mucho a nuestro pais que sufre de amnesia.

  • Andrea Rodriguez

    Profesor José Ragas:

    El tema del articulo es muy interesante y tiene un buen fin, que es el de unir a toda la población peruana con un mismo propósito de tomar conciencia de lo que realmente fue nuestro pasado y de todos los acontecimientos duros y violentos que finalmente fueron vencidos pero que hoy en dia dejaron muchos sufrimientos y heridas.

    Es por ello que apoyo la idea de construir un Museo de la Memoria en el Perú, ya que eso nos informaría mejor de todo lo que nuestro país sufrió y asi poder recordar nuestra historia que merece ser valorada y llevarla siempre presente. Esto nos serviría para aprender mucho de los errores del pasado para que así entre todos podamos ir formando un país mejor.

  • Jezabel Peña

    Profesor José Ragas:

    El articulo “Contra el olvido: ¿Por qué un Museo de la Memoria en el Perú?”, nos lleva a la época en la que nuestro país sufrió mucho por el terrorismo y nos lleva a la discución de que si es bueno un espacio para recordar esto o no.
    Lamentablemente mucho gente se cierra a esta idea, porque se ve como falta de respeto a la víctimas, piensan que recordar es volver a sufrir, o simplemente muchos quieren que el tema se de por olvidado porque no quieren que la verdad salga a la luz.
    Personalmente creo que es necesario recordar lo vivido para aprender de lo pasado y evitar que esto vuelva a suceder, más aún si esto dejo gran huella en todos lo peruanos. Por ello el museo de la memoria es de gran ayuda para que la gente se informe de lo que realmente paso, de hechos terribles y la violacion de los derecho humanos, que se vivío en la época del terrorismo.

  • Sandra Baldarrago Bianchi

    Profesor José Ragas:

    Es muy interesante el tema que se esta planteando en este articulo a muchos nos ha llevado a pensar y refleccionar sobre cosas que sucedieron hace mucho pero que aun se encuentran en nuestra memoria.

    Personalmente creo que este tema va a seguir siendo tema de debate pero mi opinon sobre todo este dilema seria a favor del museo de la memoria ya que eso no ayudaria a mantener siempre en nuestra mente todo lo que nos ocurrio en nuestro pasado y que no debemos olvidar puesto que todo pais es lo que es en el presente por haber aprendido de los errores de su pasado.

    Saludos,
    Sandra

  • Miguel Angel Alor

    Profesor José Ragas:

    Él presente artículo nos hace ver de lo cuán desmemoriados estamos, pues personas que supuestamente tienen respeto por su pasado y su historia no tomarían medidas tan inmaduras en monumentos como lo es el Ojo que Llora; también demostrar mi posición a favor de la edificación de un museo de la memoria no sólo en Lima, sino también en Ayacucho que fue la zona más afectada por todos estos atentados contra los DD.HH. Y así aprender a valorar nuestro pasado porque “Un país que olvida su historia está obligado a repetirla”.

    Saludos,
    Miguel

  • Paco Pasapera Cáceres

    Profe J. RAgas:

    EL pasado es subjetivo, los peruanos no podemos vivir en el pasado, pero existe la necesidad de un museo porque tampoco podemos olvidarlo. Creo que todos quisiéramos saber quienes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, que cosas hicimos bien y qué fue lo que hicimos mal, para no volver a repetirlo. Estoy a favor de la construcción de un Museo de la Memoria, porque estoy a favor de que se reconozca y recordemos a aquellos peruanos que fueron victima de la violencia en una de las épocas más crueles de nuestra historia. No podemos dejar atrás hechos ni personas que marcaron nuestra historia y un museo en memoria de ellos nos ayudaría a honrarlos y tenerlos presente por el resto de nuestros dias.

  • Yony

    Prof. Ragas, estos sitios web, hoy en día constituyen algo maravilloso para poder dar a conocer nuestra opinión sin ninguna restricción alguna (salvo que se le ocurra al APRA sacar una ley prohibiéndonos opinar en estos sitios en contra suyo, como lo que ría hacer en el gobierno de Bustamante y Rivero con la prensa)La opinión vertida por todos los que me anteceden es valiosa, los historiadores también tienen su punto de vista, y unánimente esta mos de acuerdo con la construcción de un Museo de la Memoria. Sin embargo, al márgen de emitir opinión (que es muy importante)¿qué cosa más podemos hacer? ¿cómo nos podemos hacer escuchar nuestra opinión ante el gobierno? ¿de qué manera podemos contribuir a la realización del proyecto del museo? Que yo recuerde, no he escuchado un pronunciamiento de la Academia Nacional de la Historia, del Instituto Riva Aguero, de la escuela de Historia de UNMSM, por citar los máximos entes en cuanto a Historia se refiere en nuestro país, es más en mi alma mater (UNSA) no se ha elaborado una opinión, ni en el AHIRSA; sí como entes institucionales no emitimos opinión, ¿qué tanto pueden servir nuestras opiniones personales en la construcción del Museo? Sería bueno que se emprenda una campaña (creo que usted es el adecuado a dirigirla)a nivel nacional para poder entregar un memorial a nuestras autoridades políticas sobre la necesidad de construir el Museo, en haras de la vedadera reconcialización nacional (algo otópico si existen personajes como Florez Araoz, García Belaunde, Cipriani, etc, pero puede conseguirse)acompañada por las firmas de todos los historiadores del Perú, de ser así prof. Ragas, cuente conmigo en Arequipa para emprender tal labor, y al menos tendremos la conciencia tranquila, por habernos acercado ante el presidente, haciéndole conocer la opinión de los profesionales en cuanto a memoria colectiva se refiere; creo que nosotros los especialistas (al lado de nuestros colegas de antropología, sociología) debemos ser escuchados por el gobierno.
    Tuve la oportunidad de conocerlo en un Coloquio de la PUCP, y sus ganas de estudio e investigación, y ahora como formador de opinión, espero que no claudiquen.
    Un abrazo

  • Jose

    Prof. Ragas:
    Me parace una muy bune idea que se construya un museo para que no se olvide lo ocurrido en la decada de los 80, ya que muchos de los perunaos sufrimos de amnseia(sino miren quien es el presidente)
    A mi parecer no se llegará a construir este museo, ya que no sólo los terroristas fueron los que mataron mucha gente inocente, sino que los militares tambien lo hicieron, un ejemplo claro de ésto es el exterminio de la ciudad de Huamanga. El gobierno no aceptará que esto se publique, por ende creo que no se construirá.

  • Elizabeth Aylas

    Profesor Ragas:
    A mi parecer los terribles años que le tocó vivir al Perú deben ser asumidos con una actitud reflexiva y conciente de que esos momentos no se deben volver a repetir en nuestra historia, y sobre todo, que aquellos errores cometidos en el pasado nos sirvan como lección de vida a cada uno de nosotros.
    El crear un museo debe enrealidad cumplir su función primigenia que es de ser un lugar destinado a la conservación de objetos artísticos, técnicos o científicos; y en este caso de ser un museo de la memoria me parece positiva la iniciativa ya que nos servirá a recordar en cualquier momento esos lamentables incidentes y sobre todo permitirá a las futuras generaciones conocer un poco más sobre el otro lado de nuestra historia y así no se iría perdiendo con el tiempo las experiencias que algunos peruanos tuvieron que vivir.
    La realización y el entorno de esta lugar, siempre será motivo de discución y de enfrentamiento entre diversas posturas que con el paso de los años aprenderán a lidiar con sus diferencias.

  • Luciana

    Prof. José Ragas el blog esta bien interesante ; yo creo que este museo se va realizar pero antes va tener muchos obstáculos ya que existen intereses de toda clase para que este tema quede borrado completamente y en especial que se oculte la verdad.
    Esta idea es muy buena que como ciudadanops deberíamos apoyar y no trara de buscar defectos a todo lo que se nos propone.

  • Joseline Lavaud Chiarella (Nubecita)

    José, debo felicitar tu entusiasmo sobre el tema propuesto, el artículo presenta claramente las sendas razones por las cuales se debería crear un museo de la memoria; además, creo yo, tu interés por temas polémicos y muy interesantes como éste, ha generado un éxito a tu favor (por así decirlo) en cuanto a las opiniones y respuestas de la mayoría de los participantes, ya que están de acuerdo contigo (descartando un posible mimetismo).

    Si bien es cierto,la creación de un museo de este tipo traerá consigo muchos obstáculos (cosa que se puede arreglar con un acuerdo y una mejor organización); no obstante, sería la mejor manera de comunicar a las familias afectadas que estamos presentes y que no nos hemos olvidado de su sufrimiento. Del mismo modo, creo que aquellos que pelearon por la nación deberían ser reconocidos por la misma.

    La manera que tiene el Gobierno de interceptar la realización del museo me parece absurda, simplemente se quieren desentender del tema desde cierto punto de vista; me parece abstruso también el hecho de haber rechazado la ayuda del gobierno alemán para la “puesta en marcha” de este proyecto.

    Definitivamente estoy de acuerdo con la realización del Museo de la Memoria en el Perú, ya que incluso se puede aprovechar en un futuro y desde ya para el aprendizaje, contribuyendo de la misma manera con la identidad nacional en los jóvenes de hoy en día.

    Por otro lado, en respuesta al comentario de Cecilia Méndez; es bueno saber que se puede recoger nuevos datos a partir de las intervenciones, y muchas gracias Cecilia por la información; sin embargo quisiera dar a conocer la incomodidad que tuve al leer tu opinión:
    1. En ningún momento Emilio Candela dice que no existe un museo de la memoria, efectivamente él no lo conocía, sin embargo, es erróneo afirmar lo antes mencionado; e incluso José Ragas hace mención de un “mapeo de los lugares de la memoria” dando lugar a una posible existencia de éstos en algún otro espacio.
    2. No estoy de acuerdo con la réplica que diriges acerca del criterio que se tuvo al elegir a los comentaristas; ya que pones en duda su profesionalismo, además Tamara Feinstein aclaró que conocía de aquel lugar en Huamanga.
    3. La frase que utilizaste: “Mientras los limeños sigan pensando que el Peru es Lima, nunca vamos a salir de esto.” Creo que Candela es un buen ejemplo para disuadir ese yerro tuyo, al dar como mejor opción a Ayacucho como ubicación de dicho museo.

    Lamentablemente si muchos limeños no conocemos el museo de Huamanga (como de seguro que en muchas provincias aún no se conoce) es porque lo medios de comunicación no lo difunden de tal manera que todos nos podamos enterar a tiempo de su existencia;y bueno, nuevamente te agradesco Cecilia la información que nos brindas acerca del tema.

    Y, José, gracias a ti también por darnos un espacio a tus alumnos para entrar en debate.

    Saludos,
    Nube

  • jragas

    Estimados alumnos y amigos: me alegra que el tema (y de paso el post en particular) sobre el Museo de la Memoria haya sido de su interés. La idea era precisamente esa, ofrecer un espacio donde confluyan diversos puntos de vista sobre un tema que es relevante para todos los peruanos y que no puede ser llevado a cabo sin un mínimo diálogo.

    He leído detenidamente todos los comentarios, los cuales me parecen estupendos y contradicen a quienes señalan que en general la población es indiferente a este tipo de propuestas. Esperamos que el proyecto del Museo de la Memoria llegue a buen puerto y que el Museo sea efectivamente un lugar de encuentro de todos y no un pretexto para sacar provecho político.

    Paso a responder algunos comentarios puntuales:

  • jragas

    Estimadas Joseline, Milagros y Carmen. El tema de la ubicación del Museo es bastante controversial, sin duda. Uno de los comentaristas del post había puesto hincapié en que podrían construirse no uno sino varios museos, pues el conflicto tuvo alcance nacional y, a diferencia de otros monumentos, que conmemoran batallas específicas (Monumento al Dos de Mayo, a Bolognesi, a Grau), en este caso es distinto. Ahora bien, por un lado, en efecto, Ayacucho fue una de las zonas más golpeadas y donde se inició el conflicto, pero eso no hace que otros lugares no sean recordados, como Huancavelica, Apurímac y la capital. Aunque el centralismo pesa no solo como problema geográfico sino como sentimiento de culpa, no podemos olvidar los atentados que se sufrieron en Lima durante esos años.
    Retomo lo que decía Joseline sobre la necesidad de difundir más y mejor las noticias sobre los espacios que sirven como recordatorio de la violencia de estos años. Con un grupo de colegas estamos tratando de mapear estos lugares, de modo que podamos hacerlos más conocidos y así entender mejor el periodo post-guerra.

  • jragas

    Estimado Yoni, coincido contigo en que los historiadores tenemos que pronunciarnos al respecto. Por lo pronto, estamos tratando de impulsar algunas cosas desde la Universidad pero necesitamos crear una red de historiadores a nivel regional para que estos esfuerzos sean efectivos. Así que si sería un primer paso si puedes conseguir los correos de tus colegas de Arequipa, profesores y estudiantes para ir creando esta red y estar todos conectados. Un abrazo y felicitaciones por lo que vienes haciendo con tu blog para difundir la historia regional. José

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